Barrio: / Tema: Expresiones Artisticas
Ubicación Histórica, Año:1948
LA MUSICA y sus interpretes III; Ju
Juan Venturucci y los grupos que integró. Música es ritmo, melodías, sonoridad, silencios... los cuales son más fáciles de sentir y reproducir, que de generar, y como nuestra consigna es rescatar para preservar pero de generar no sabemos, recurrimos a quienes han sido íconos de una época, en este arte para mantenerlos vigentes, para que su producción o su recuerdo no se pierda, por eso a sugerencia de gente que lo conoce y lo admira, lo llamé a Juancito, (como lo conocemos comúnmente) en otro de los momentos difíciles que le ha tocado transitar, debatiéndome si hacía lo correcto o no al llamarlo, pero al instante me atiende con su voz jovial e inmediatamente acepta la propuesta de aportar su testimonio para la página de la Junta de Historia de Pico. Así una hermosa mañana de diciembre de 2017, Juan Alberto Venturucci llega acompañado de su amigo y compañero de veladas musicales, Rubén”Beto” Arroyo, para dejarnos su aporte. Luego de intercambiar saludos pregunto: – ¿Me van a contar por qué andan haciendo juntos hoy? –Hoy en día estamos haciendo muy poco, por cuestiones de salud de uno u otro o de nuestras esposas. –Empezamos con problemas de salud, y eso ha hecho que no podamos reunirnos con la frecuencia de antes... – ¿Cuántos años hace que andan con la música? Juan responde a la pregunta: –Yo, hace 70 años… – ¿Podemos saber la fecha de nacimiento y el lugar? –Nací el 2 de Febrero de 1934, En Miguel Cané, o sea que soy pampeano de pura cepa. – ¿Y don Arroyo Ud.cuando nació y donde? –nací el 15 de septiembre del ´45, en General Pico. Soy bien píquense. – Cuénteme Juancito de esos años mozos, de juventudes, de trabajo, ¿Qué recuerda? – Nosotros de Miguel Cané vinimos en el año `42. Yo tenía 8 años, y fuimos a vivir atrás de la vía, a media cuadra de la plaza España. Hice parte de la primaria en la Escuela de “Itria”. Luego nos mudamos a la calle 15 entre 24 y 22. Ahí mi padre puso un negocio, una despensa. Además fabricaba chorizos y otros embutidos. De muy chico comencé a trabajar en lo de Vivalda. Ahí fue donde me conocí con “Roberto Palmer” (Roberto Paglia), este muchacho que fuera integrante de los “Quilla Huasi”(1), fui a la escuela nº 64, y completé hasta el sexto grado. Trabajaba un tiempo con mi padre y después en lo de Carlos Vivalda, que tenía almacén y Bar, en la esquina misma de 15 y 24. Con Roberto, recuerdo que teníamos un cajón de lustrar a medias… – ¿Eran lustra botas también? – Si, lustrábamos zapatos. Cuando yo iba a trabajar al almacén, él lustraba zapatos. Nos turnábamos y así empezamos con esa sociedad. Más adelante él comenzó a aprender a tocar la guitarra con Juan Cabrino. – Tendríamos 12 o 13 años y los dos íbamos a la academia de “Deballi” donde aprendíamos máquina y contabilidad. Con La máquina de escribir había que aprender con los diez dedos, y sin mirar. Te recibías con 105 palabras por minuto. – ¿Ahí también empezaron a estudiar música? – Juan Cabrino ya era cantor de una orquesta, Roberto empezó con guitarra, y como a mí me gustó, entonces me empezó a enseñar. La enseñanza no era muy metódica, era una enseñanza muy básica, cómo tomar la guitarra, unos tonos y después arréglatelas como puedas. – Todo se hacía de oído, recuerda y se ríe. – No pagábamos nada para que nos enseñara. Era una cuestión de amigos. Entre los tres, con Cabrino y Paglia, formamos el trío, “Paginas de América”. Ese nombre,surge por ocurrencia de Celso Acevedo en ocación de visitar la propaladora para hacer la Publicidad Claridad,por que hacíamos música de toda América. Hacíamos folklore, tango y toda la música centroamericana, por eso le pusimos “Páginas de América”. ¿En qué año armaron “Páginas de América”? – Eso fue en el año `48 me parece... – ¿Y salían Fuera de Pico? ¿En que se trasladaban? –En colectivo y en tren, porque llevábamos nada más que la guitarra. Íbamos a Santa Rosa, Catriló y otros lugares donde nos contrataban. – ¿Recuerda el debut, cuando se iniciaron en público? – Sí, fue en el bar Fernández, en la calle 17 esquina 20. Era el bar más popular y más céntrico. Esa noche actuamos ahí, en el palco del reservado que había en un costado del salón. Por suerte actuamos muy bien, íbamos asustados porque era la primera vez que nos presentábamos en público. ¡Si, teníamos un miedo pero nos fue muy bien! Es que el conjunto andaba bien. Roberto cantaba muy bien, Cabrino lo mismo, tocábamos la guitarra los tres, así que nos defendimos bien aun que esa noche nos faltó Cabrino por que tenía "una cita ineludible"(agrega con picardía). La primera canción que cantamos fue “Luna tucumana”, de Atahualpa Yupanqui – Nos había contratado el dueño del bar, el señor Fernández. – Y otra pregunta, ¿Les pagó la actuación, y cuanto? – ¡Si, si! No me acuerdo bien si eran 5 o $10.-, pero era linda plata. Aparte era el primer trabajo que cobrábamos, claro. Para darnos una idea digamos que la carne valía $0,70 el kilo, un pantalón $1,20. Claro, se vivía tan barato, con tan poco se vivía. Es que no había las cosas que hay ahora. – ¿La música que tocaron esa noche, era folklórica? – Sí, pero hicimos centro americano también, pero no bailaron porque era un reservado, se lo llamaba “Salón Familiar”. Del otro lado estaba el bar donde además estaban los billares. –Y seguimos así con el trío, mucho tiempo. Hasta el año ´55 en que a mí me toco hacer el servicio militar en la Marina, en Puerto Belgrano. Punta alta. Casi tres años estuve ahí. Mi destino fue la Comandancia. – ¿Y cómo lo trataban? – Yo la pasé bien, muy bien. – Tiene buenos recuerdos del Servicio Militar? – Sí, buenísimos recuerdos, no me puedo quejar. Y te cuento una anécdota, yo volví a entrar en Puerto Belgrano, de la mano del señor Corrales, porque él era oficial de la Marina. Nos juntamos un día y fuimos con él, quién además tuvo que hacer los trámites para que nos permitieran entrar a recorrer. En realidad fue un lindo paseo. VOLVAMOS AL DIÁLOGO QUE TENÍAMOS: – Y como yo me iba a la Marina, Paglia me dijo; –Me voy a Buenos Aires a probar suerte y ahí se desarma el primer trío. Yo me fui a la marina, él a Buenos Aires, donde cumplió otras tareas además de la música, como vendedor de electrodomésticos. Yo estuve casi tres años en la Marina, porque me tocó justo la revolución del ´55 y por ese motivo nos tuvieron casi un año más. Y bueno, me volví a Pico y él se quedo en Buenos Aires donde hizo su carrera. Roberto en realidad comenzó cantando en los cines. En los intervalos por aquellos años hacían se números de canto, se llamaba “Varieté”. Nosotros también con el trío tocábamos ahí en los intervalos… era moda. – ¿Entonces ustedes también se fueron a Bs.As? – Sí, si, pero ya con el segundo trío. Lo re-armamos cuando volví de la Marina. Claro, Paglia ya había empezado a vivir de la música, muy buen cantor era. Su historia con los Quilla Huasi comienza porque les estaba faltando una voz. Esto ocurrió por el año 1962. Él estaba actuando en Mar del Plata y los Quilla Huasi también, y ya tenía contacto con Valle, el director del conjunto. Los dos habían hecho algunos temas juntos y como Pereda, la voz principal del conjunto se desvincula porque no quería seguir más, Valle sabiendo que Roberto estaba en Mar del Plata, lo fue a ver para que hiciera la primera voz. Así fue como se juntaron yéndose con ellos para lograr el éxito que tuvo a lo largo de muchos años de actuación. – ¿Y se siguieron tratando ustedes con él? – Sí, toda la vida. He viajado para visitarlo y además hablo casi todas las semanas con él, en Madrid que es donde vive desde que dejó el conjunto. – Y ¿cuánto hace que no viene a Pico? – La última vez que vino ya hace como 10 años. – Porque estaría bueno que hicieran una juntada. Lo podemos invitar que venga, nos comemos un asadito y los entrevistamos, cuando estén juntos, con todos los amigos que comparten esto con ustedes. – Y todavía está Domingo Quinteros que anda con nosotros, que formamos con él y “Beto” Arroyo el segundo trío “Páginas de América”. Le pusimos “Páginas de América” también, y actuamos en muchos lugares con él, en distintos pueblos de La Pampa y provincias vecinas. – ¿Y estaban todos solteros? ¿Les iba bien? – No, no. Ya éramos casados – Yo era grande, yo en la música empecé de grande; agrega Arroyo – El, lo que tiene es un oído bárbaro, y una facilidad para el instrumento. Lo adula, Juancito a su amigo. –Continúa Beto; Sí, el asunto fue así; yo no lo conocí a él. Recién en el año 88, con 43 años, comencé con la música ya grande y de casualidad. Porque mi hija quería estudiar guitarra. Entonces le busque un profesor y la lleve. A la segunda clase abandonó, le había comprado la guitarra, la tenía en casa y la agarraba. Pero no se para que, si no sabía nada. Entonces un día voy y le digo al profesor, ¿Me puede dar unas clases a mí, o soy muy grande? No, no hay edad para esto dice. Y bueno arranqué. Un día fui a una reunión que había en el salón Don Bosco, me invitaron para que fuera con la guitarra. Y estaba Juan también, ahí nos conocimos, siendo de Pico yo no lo conocía. Conversamos, me dice que nos podíamos juntar y bueno, ahí empezamos a juntarnos con él y Cacho Quintero. Juan también tiene hecho varios temas de música… – Es autor? ¿Cantautor? – No, no canto. Beto si, es cantautor… – Beto; Ah no, pero tiene varios temas muy lindos… – A ver cuénteme eso, de la inspiración… ¿Qué hace? ¿La música, o las letras? – Y hacia todo. – ¿Ah sí? ¿Le gusta escribir? – Si, si. Música y letra – Él tiene un tema muy lindo hecho sobre las Malvinas; acota Arroyo – Bueno cuénteme ¿cómo es el tema de Malvinas? – bueno... Cuando salió lo de las Malvinas se nos ocurrió escribir un tema. – Generalmente ¿a todo lo que ha escrito le ha puesto música? — Si, si … la canción del Campito Centenario (2), esa la hice yo. Y la cantan allá en todas las fiestas del campito. Y también una a la virgen, que está en los libros que tienen la iglesia de música. Las letras están en uno de los libros de ahí, pero yo no las tengo. — El no tiene nada, no tiene nada— murmura Arroyo — Yo los tenía en papel en un cuaderno, después con el traslado de cosas que se hace. No sé que se hizo con los años; se justifica Juan. RETOMEMOS LA DÉCADA DEL 50 – Y bueno, en el ´55 cuando yo estaba en la Marina, nos escribíamos con Roberto continuamente, y me decía: Cuando salgas tenés que venir a Buenos Aires, así tocas conmigo. Yo te voy a buscar un profesor de guitarra (porque él ya estaba en una carrera profesional). Pero ese viaje no se dio por circunstancias de la vida, enfermó mi madre, luego Papá, y no me pude ir a Buenos Aires. – ¿Quería usted irse? –Por supuesto, tuve la oportunidad de irme a Buenos Aires, de irme al extranjero, estuve con otro grupo, Aval – Medina se llamaba un dúo que estaba en Buenos Aires. Los conocí tocando en Bahía Blanca y ellos me querían llevar como primera guitarra. Tuve la oportunidad de entrar en la Marina Mercante también pero me vine para acá por esas circunstancias. Y acá empecé con la música, entré a una orquesta y dale que va. Gracias a Dios donde fuimos siempre tuvimos éxito, pero es que nosotros nos preocupábamos, ensayábamos mucho, nos tomábamos las cosas en serio. – ¿Y donde ensayaban? Por ejemplo ¿tenían un lugar de encuentro? –En la casa de Juan, en el escritorio, aporta Beto. CAMBIEMOS LA VIDA DE MÚSICO POR LA OTRA – ¿A los cuantos años se caso Juan? –Tenía 28 años cuando me case con Evelia Ethel Moreno, con quien tuvimos dos hijos Rubén y Alejandro. (La vida además nos regaló tres hermosos nietos, dice); Cuando salí de la Marina, ya me vine para acá y entré en una orquesta a tocar. – ¿Se podía vivir de la música o trabajaba en otra cosa? –No, trabajaba con mi padre en el negocio que, dicho sea de paso, había cambiado de lugar y estaba en la calle 20 y la 9, ahí en la esquina, frente a la Panadería Pérez. También era el lugar donde vivíamos. Ahí trabajaba con mi papa. Terminé de mecanografía y contabilidad y tuve la posibilidad de entrar al Banco. El gerente de ese momento, era un cliente de casa y me preguntaba, ¿Por qué no venís a trabajar al banco? Pero mi padre respondió con un no rotundo. ¡Yo lo necesito acá! Por lo tanto fue no. Entonces tenía yo tenía 23 años. – Y entré a tocar en la orquesta de Pedro Verna. Ensayábamos en la casa de Cerrigone, un señor que vendía pianos, en la 17 entre la 24 y 26 . – ¿Podemos recordar quienes era los músicos que estaban con Verna? –Si, la orquesta de Pedro estaba formada entonces por; Verna director y bandoneón, Costa en el contrabajo, otro bandoneón a cargo de Lafuente, la batería no recuerdo porque quien estaba se fue y no recuerdo quien lo reemplazó, y en el piano, la señora de Sánchez. Esta familia Sánchez había llegado de Buenos Aires, el marido trabajaba en la entonces Correccional de General Pico (3), y por último don Luis Giacobbe era el violinista, aquel de negocio “Los mil y un artículos” de calles 15 y 20. – ¿Y después de ahí a que orquesta pasó? –A la orquesta Continental. El director era Roque José “ Chichito” Agostino. Esta la formaban don Roque Agostino (padre), en trompeta y violín, Chichito con el acordeón, yo la guitarra, el contrabajo era el señor Tablate, y el baterista Ballesteros, que después se fue con la Orquesta Maracó. – ¿La vida social de Pico, –con el tema de la música–, debe haber tenido una importante actividad? – Aparte Juancito es muy especial, –interviene Beto Arroyo–, porque iba a una peña y si había cantores que no tenían quien los acompañara, él se ofrecía. Lo veían a Juan y le preguntaban, ¿Juan nos vas a acompañar? Por supuesto que sí, y la pregunta, ¿Qué vas a cantar? – O sea que la música la lleva realmente en el alma… – Así es, siempre acompañé a los cantores que lo necesitaron. Además las peñas eran todas “ad honoren”. – Y ¿donde se hacían las peñas? – Una de las primeras peñas que se hicieron acá, fue una que se formó en la calle 19 esquina 22. En ese lugar supo haber una carpintería. Cerró la carpintería y después se hizo una peña. Se llamaba “Patria Mía”. – ¿Y de quien era esa casa? ¿Por qué hicieron peña? ¿A quien le gustaba la música? ¿O por qué lo hacían? ¿Algún bar? – Yo me acuerdo que era gente de atrás de la vía, del Barrio Este, recuerdo que uno de los que había empezado la peña era un tal Pereyra, un muchacho que le gustaba el folklore, muy buen bailarín. Él inició la peña – Pero, ¿Había algún Bar o solamente tenían el salón y se juntaban? – No, nada, nada, él tenía amigos, bailaban folklore y se trataba de hacer una peña. Los sábados o sábados por medio hacíamos la peña. Esa es la primera peña que hubo en pico o al menos una de las primeras. – Y ¿duró mucho tiempo? – Si, bastante tiempo. Íbamos con “Pepe” Matilla, el director del diario La Reforma. Después se empezó con la peña “El alero”, que fue casi todo obra de don Rafaél Eiras. Estaba con su señora y acompañaban doña Juana Daunes, había una profesora de danza, Hugo Cuello en voz y guitarra, ahí aparecí yo haciendo dúo con Hugo. Este muchacho, –que sigue cantando y muy bien–, se fue a vivir a Santa Rosa. Tiene varias grabaciones. – ¿Ese dúo, como se llamaba? – Dúo Cuello-Venturucci, no nos esforzamos mucho para ponerle nombre. ¿QUÉ MÁS PODEMOS RECORDAR DE AQUEL TIEMPO? – Muchas cosas, una por ejemplo de cuando Roberto aun estaba acá. Entonces hubo un concurso de cantores que fue famoso acá en Pico y la zona. El dueño del cine que en ese tiempo era el señor Echegorry, hizo un concurso de cantores que abarcaba toda La Pampa, donde es el “Cine Teatro Pico”, ahora, por ese tiempo “Cine Ideal”. Un concurso que duró 6 meses, porque venían muchos. Paglia y yo, algunas veces estaba Juan Cabrino, acompañábamos a todos los cantores. Ahí me acuerdo cuanto ganábamos, –arreglamos de palabra–, 10 pesos a cada uno. – ¿Por mes?… – ¡No, por noche! 10 pesos por noche. Estuvimos 6 meses. Se hacia una vez por semana. Todos los lunes. Él cobraba la entrada y se llenaba de gente que era una cosa de locos, un éxito total. Me acuerdo del ganador, llamaba Leguizamón, el “Negrito” Leguizamón… Cantaba muy parecido a Antonio Tormo. De Victorica era ese muchacho, estaba trabajando acá de albañil. En el segundo lugar fue una chica, Haydee Urquiza. El premio fue para dos primeros 50 pesos a cada uno y el tercero 20 pesos. – ¿Y quién era el jurado? ¿ se acuerdan? –El jurado no me acuerdo bien, creo que estaba Juana Daunes, una maestra y un señor que estaba en la biblioteca Estrada ,cuando estaba en la calle 20 entre 17 y 19. Ese hombre era don Horacio Quiroga y no sé si esa maestra no era su esposa. – ¿Qué otra cosa se recuerda que quiera contar? –Sí, el dúo, después formamos el trío páginas de América y más adelante pase de la Continental a la orquesta Maracó. Ahí estaba la voz era de Juan Cabrino, que había estado conmigo en el primer trío “Páginas de América”. Así que ahí ya estaba en una orquesta grande. La Maracó se convirtió en Astral – Copacabana, porque la otra se desarmó, pero seguimos todos los músicos. El pianista era en recordado Erberto Benussi, Borthiry el cantor, Tevez otro cantor y Juan Cabrino también en canto y a veces lo hacía Ballesteros, los otros músicos eran Rolfi como contrabajista y Dómina en el acordeón. –Se llamaba Astral–Copacabana . Astral era la típica, Copacabana era la característica. – ¿Qué es típica y qué es característica? –Típica es, Piano, Bandoneón, Conrabajo, Violín y el cantor. Ellos hacían tango, vals, o milonga. Y la característica hacia toda la música “pachanga”, todo lo que era Foxtrot, Bugui Bugui, Guaracha, Baión, Paso doble. Cada entrada se iniciaba con un paso doble y se terminaba con un paso doble. Otro recuerdo, de cuando íbamos a los bailes de la escuela 85 a bailar, no a tocar. Está camino a Trenel, ahí era piso de tierra y la luz era con los faroles a bomba, los recordados “Petromax”. – Después sigo con las orquestas. Volvamos al dúo, como me preguntaste; Teníamos el dúo con Hugo Cuello y anduvimos mucho, inclusive ganamos un concurso de folklore muy grande que se hizo en Trenque Lauquen, donde entraron varias provincias. Con Hugo lo que teníamos es que no imitábamos a nadie. Tenía escritura propia, y yo hacia los arreglos musicales. Pero lo hacía de lo que me salía, las introducciones las hacía yo, no la sacábamos del disco... hacíamos todo original. Se hizo el concurso, nosotros fuimos tres veces y a la tercera vez que fuimos ya se sabía quién ganaba el concurso. Y lo ganamos nosotros. – ¿Y qué premios había? –En dinero, y entonces era bastante importante. – ¿Y usted siempre trabajó en otra cosa? –Si, si. Siempre con mi padre, siempre con el negocio. Hubo un tiempo que se ganaba bien con la música, mejor que en otro trabajo. En la orquesta se ganaba bien. Yo estaba con mi papa, trabajaba, iba con la orquesta. Con la Astral – Copacabana ganaba más que un empleado de banco, por mes. Me acuerdo que ganaba muy bien porque era una orquesta que andaba bien. Muy buscada y bien cotizada. Era el furor del momento. Con esa orquesta estuvimos como 10 años. Fuimos a tocar a Bragado, a Lincoln. Hubo un año en que el mes de febrero llegamos a tocar los 28 días. – ¿Y en que iban, en tren o colectivo? –No, en colectivo, nos llevaba Isasti, lo teníamos contratado. Había que cargar el piano, lo más pesado. A Trenque Lauquen íbamos seguido. Toda la provincia de Buenos Aires, parte sur de Córdoba… Algunas veces sábados y domingo y otras sábado solamente. Los carnavales los agarrábamos completos. Por lo general los carnavales íbamos a América a tocar, y agarrábamos tres días seguidos, o cuatro. Íbamos a Victorica, Santa Rosa. Y eso fue hasta el año ´70 más o menos. La convivencia siempre fue muy buena porque había mucho respeto entre nosotros… – Interviene Beto; Yo tenía 10 años e iba al Prado Italiano a escuchar la orquesta, pero con Juan, estuvimos juntos muchos años… – Bueno pero en qué año se conocieron ustedes? – En el ´88 más o menos. Él toca el órgano, toca la armónica, tiene mucha facilidad para la música…—dice Juan – Con Hugo Cuello ya lo dije antes, anduvimos mucho tiempo juntos, íbamos a las peñas. Cuando empezó “El Alero”... estuve desde el inicio, actuaba y acompañaba, tuvo mucho éxito porque había muchos buenos valores. Nunca quise cargos, solo colaborar. Y hablando de colaborar recuerdo una situación de apremio que pasó el Asilo de ancianos, que ayudamos a sortear entre varios comercios, Carle, Colombatti, Giorgetto, de León, entre todos sosteniendo con aportes y mercaderías durante dos años. ¿QUÉ NOS QUEDA POR DECIR? –Que anduve 26 años con las orquestas. Me retiré en la década del ´90 porque tuve un accidente que no me permitió tocar por 5 años. En el año 1974,abrí el negocio que tuvimos con mi esposa por 34 años en calle 17 entre 8 y 10 y ahí es cuando formé el Conjunto “Los Pampas” integrado por Julio Chevelesco, Domingo Quinteros (4), Santiago Covella, Coco Moreno y yo. Ganamos varios concursos afuera, pero también continuaba con “Páginas de América”. Cuando salí de esas orquestas pasé a formar parte del Conjunto “Los melódicos”, con música de Jazz. Fue aproximadamente por 1980, con Erberto Benussi en piano, Edgar Mayor en bajo, Trippi en batería, Lafuente y yo en guitarra, el chofer era don Carlos Lafuente, y los cantores Alberto Gallastegui, Osmar García, Miguel Ceresole. Fuimos a Buenos Aires a tocar, al Programa de Pipo Mancera, en Canal 9. –También estuve muchos años en la Comisión del Centro de almaceneros, que en sus inicios funcionaba en casas particulares hasta que hicimos el local propio en calle 23 entre 10 y 12. Qué tiempos hermosos. Pico tenía un movimiento bárbaro, recuerdo las carreras de automovilismo, campeonatos de fútbol, soy hincha de Costa aunque practique fútbol solo hasta los 17 años en un terreno que había de la parroquia en la esquina de calles 11 y 18 pero abandoné porque me lesioné la rodilla. No puede dejar de recordad a las hermosas fiestas del Caldén, los bailes cuando venían artistas de afuera, que se hacían en el Prado Español, pero también eran importantes los desfiles en las fiestas patrias. Allí concurría todo el pueblo. –Por cinco años consecutivos fui a Cosquín en la década del 2000, acompañando a cantores que seleccionaron en Ingeniero Luiggi, a Corso, Arp, Cornú y una chica que no recuerdo bien, pero pudo haber sido Gloria Fernández. –Ahora solo toco por solidaridad, acompañado con el acordeón de Eduardo Minetti ,a veces acompañando por la voz de uno de mis nietos, Enzo Adriano Venturucci o del amigo Alberto Anconetani…Bueno creo que con esto he contado la mayor parte de la actividad que desarrollamos…Espero que sirva. Agrego de mi cosecha que casualmente cuando lo llamé ayer 9 de Marzo de 2018 para terminar este trabajo de recopilación, estaba tocando en un geriátrico. La música es su vida y que su generoso corazón late al ritmo de las notas que le arranca magistralmente a la “Viola”, creo que después de acompañarse tantos años, no puede ser de otra manera. Gracias Juancito por regalarnos su arte! Marta R.Hondere Colaboración de Héctor Pérez Farias (1)Los Cantores de Quilla Huasi, conjunto folclórico argentino creado en Buenos Aires en 1953, (extraído de wikipedia) (2)Institución puesta por la Comunidad Salesiana de General Pico, para dictar diferentes cursos en apoyo a los jóvenes, para una salida laboral. El lugar es en calle 300 número 1116. (3)Este instituto Correccional, se mantuvo en actividad en general Pico hasta el primer lustro de la década del cincuenta. Luego se levantó y las instalaciones quedaron abandonadas durante varios años, hasta que se le dio uso para un Instituto de menores. (4)Debemos recordar que Domingo Quinteros falleció en el ínterin en que se hicieron estos encuentros con Juan Venturucci, el 21 de diciembre de 2017.

Ubicación Histórica, Año:1948
LA MUSICA y sus interpretes III; Ju
Juan Venturucci y los grupos que integró. Música es ritmo, melodías, sonoridad, silencios... los cuales son más fáciles de sentir y reproducir, que de generar, y como nuestra consigna es rescatar para preservar pero de generar no sabemos, recurrimos a quienes han sido íconos de una época, en este arte para mantenerlos vigentes, para que su producción o su recuerdo no se pierda, por eso a sugerencia de gente que lo conoce y lo admira, lo llamé a Juancito, (como lo conocemos comúnmente) en otro de los momentos difíciles que le ha tocado transitar, debatiéndome si hacía lo correcto o no al llamarlo, pero al instante me atiende con su voz jovial e inmediatamente acepta la propuesta de aportar su testimonio para la página de la Junta de Historia de Pico. Así una hermosa mañana de diciembre de 2017, Juan Alberto Venturucci llega acompañado de su amigo y compañero de veladas musicales, Rubén”Beto” Arroyo, para dejarnos su aporte. Luego de intercambiar saludos pregunto: – ¿Me van a contar por qué andan haciendo juntos hoy? –Hoy en día estamos haciendo muy poco, por cuestiones de salud de uno u otro o de nuestras esposas. –Empezamos con problemas de salud, y eso ha hecho que no podamos reunirnos con la frecuencia de antes... – ¿Cuántos años hace que andan con la música? Juan responde a la pregunta: –Yo, hace 70 años… – ¿Podemos saber la fecha de nacimiento y el lugar? –Nací el 2 de Febrero de 1934, En Miguel Cané, o sea que soy pampeano de pura cepa. – ¿Y don Arroyo Ud.cuando nació y donde? –nací el 15 de septiembre del ´45, en General Pico. Soy bien píquense. – Cuénteme Juancito de esos años mozos, de juventudes, de trabajo, ¿Qué recuerda? – Nosotros de Miguel Cané vinimos en el año `42. Yo tenía 8 años, y fuimos a vivir atrás de la vía, a media cuadra de la plaza España. Hice parte de la primaria en la Escuela de “Itria”. Luego nos mudamos a la calle 15 entre 24 y 22. Ahí mi padre puso un negocio, una despensa. Además fabricaba chorizos y otros embutidos. De muy chico comencé a trabajar en lo de Vivalda. Ahí fue donde me conocí con “Roberto Palmer” (Roberto Paglia), este muchacho que fuera integrante de los “Quilla Huasi”(1), fui a la escuela nº 64, y completé hasta el sexto grado. Trabajaba un tiempo con mi padre y después en lo de Carlos Vivalda, que tenía almacén y Bar, en la esquina misma de 15 y 24. Con Roberto, recuerdo que teníamos un cajón de lustrar a medias… – ¿Eran lustra botas también? – Si, lustrábamos zapatos. Cuando yo iba a trabajar al almacén, él lustraba zapatos. Nos turnábamos y así empezamos con esa sociedad. Más adelante él comenzó a aprender a tocar la guitarra con Juan Cabrino. – Tendríamos 12 o 13 años y los dos íbamos a la academia de “Deballi” donde aprendíamos máquina y contabilidad. Con La máquina de escribir había que aprender con los diez dedos, y sin mirar. Te recibías con 105 palabras por minuto. – ¿Ahí también empezaron a estudiar música? – Juan Cabrino ya era cantor de una orquesta, Roberto empezó con guitarra, y como a mí me gustó, entonces me empezó a enseñar. La enseñanza no era muy metódica, era una enseñanza muy básica, cómo tomar la guitarra, unos tonos y después arréglatelas como puedas. – Todo se hacía de oído, recuerda y se ríe. – No pagábamos nada para que nos enseñara. Era una cuestión de amigos. Entre los tres, con Cabrino y Paglia, formamos el trío, “Paginas de América”. Ese nombre,surge por ocurrencia de Celso Acevedo en ocación de visitar la propaladora para hacer la Publicidad Claridad,por que hacíamos música de toda América. Hacíamos folklore, tango y toda la música centroamericana, por eso le pusimos “Páginas de América”. ¿En qué año armaron “Páginas de América”? – Eso fue en el año `48 me parece... – ¿Y salían Fuera de Pico? ¿En que se trasladaban? –En colectivo y en tren, porque llevábamos nada más que la guitarra. Íbamos a Santa Rosa, Catriló y otros lugares donde nos contrataban. – ¿Recuerda el debut, cuando se iniciaron en público? – Sí, fue en el bar Fernández, en la calle 17 esquina 20. Era el bar más popular y más céntrico. Esa noche actuamos ahí, en el palco del reservado que había en un costado del salón. Por suerte actuamos muy bien, íbamos asustados porque era la primera vez que nos presentábamos en público. ¡Si, teníamos un miedo pero nos fue muy bien! Es que el conjunto andaba bien. Roberto cantaba muy bien, Cabrino lo mismo, tocábamos la guitarra los tres, así que nos defendimos bien aun que esa noche nos faltó Cabrino por que tenía "una cita ineludible"(agrega con picardía). La primera canción que cantamos fue “Luna tucumana”, de Atahualpa Yupanqui – Nos había contratado el dueño del bar, el señor Fernández. – Y otra pregunta, ¿Les pagó la actuación, y cuanto? – ¡Si, si! No me acuerdo bien si eran 5 o $10.-, pero era linda plata. Aparte era el primer trabajo que cobrábamos, claro. Para darnos una idea digamos que la carne valía $0,70 el kilo, un pantalón $1,20. Claro, se vivía tan barato, con tan poco se vivía. Es que no había las cosas que hay ahora. – ¿La música que tocaron esa noche, era folklórica? – Sí, pero hicimos centro americano también, pero no bailaron porque era un reservado, se lo llamaba “Salón Familiar”. Del otro lado estaba el bar donde además estaban los billares. –Y seguimos así con el trío, mucho tiempo. Hasta el año ´55 en que a mí me toco hacer el servicio militar en la Marina, en Puerto Belgrano. Punta alta. Casi tres años estuve ahí. Mi destino fue la Comandancia. – ¿Y cómo lo trataban? – Yo la pasé bien, muy bien. – Tiene buenos recuerdos del Servicio Militar? – Sí, buenísimos recuerdos, no me puedo quejar. Y te cuento una anécdota, yo volví a entrar en Puerto Belgrano, de la mano del señor Corrales, porque él era oficial de la Marina. Nos juntamos un día y fuimos con él, quién además tuvo que hacer los trámites para que nos permitieran entrar a recorrer. En realidad fue un lindo paseo. VOLVAMOS AL DIÁLOGO QUE TENÍAMOS: – Y como yo me iba a la Marina, Paglia me dijo; –Me voy a Buenos Aires a probar suerte y ahí se desarma el primer trío. Yo me fui a la marina, él a Buenos Aires, donde cumplió otras tareas además de la música, como vendedor de electrodomésticos. Yo estuve casi tres años en la Marina, porque me tocó justo la revolución del ´55 y por ese motivo nos tuvieron casi un año más. Y bueno, me volví a Pico y él se quedo en Buenos Aires donde hizo su carrera. Roberto en realidad comenzó cantando en los cines. En los intervalos por aquellos años hacían se números de canto, se llamaba “Varieté”. Nosotros también con el trío tocábamos ahí en los intervalos… era moda. – ¿Entonces ustedes también se fueron a Bs.As? – Sí, si, pero ya con el segundo trío. Lo re-armamos cuando volví de la Marina. Claro, Paglia ya había empezado a vivir de la música, muy buen cantor era. Su historia con los Quilla Huasi comienza porque les estaba faltando una voz. Esto ocurrió por el año 1962. Él estaba actuando en Mar del Plata y los Quilla Huasi también, y ya tenía contacto con Valle, el director del conjunto. Los dos habían hecho algunos temas juntos y como Pereda, la voz principal del conjunto se desvincula porque no quería seguir más, Valle sabiendo que Roberto estaba en Mar del Plata, lo fue a ver para que hiciera la primera voz. Así fue como se juntaron yéndose con ellos para lograr el éxito que tuvo a lo largo de muchos años de actuación. – ¿Y se siguieron tratando ustedes con él? – Sí, toda la vida. He viajado para visitarlo y además hablo casi todas las semanas con él, en Madrid que es donde vive desde que dejó el conjunto. – Y ¿cuánto hace que no viene a Pico? – La última vez que vino ya hace como 10 años. – Porque estaría bueno que hicieran una juntada. Lo podemos invitar que venga, nos comemos un asadito y los entrevistamos, cuando estén juntos, con todos los amigos que comparten esto con ustedes. – Y todavía está Domingo Quinteros que anda con nosotros, que formamos con él y “Beto” Arroyo el segundo trío “Páginas de América”. Le pusimos “Páginas de América” también, y actuamos en muchos lugares con él, en distintos pueblos de La Pampa y provincias vecinas. – ¿Y estaban todos solteros? ¿Les iba bien? – No, no. Ya éramos casados – Yo era grande, yo en la música empecé de grande; agrega Arroyo – El, lo que tiene es un oído bárbaro, y una facilidad para el instrumento. Lo adula, Juancito a su amigo. –Continúa Beto; Sí, el asunto fue así; yo no lo conocí a él. Recién en el año 88, con 43 años, comencé con la música ya grande y de casualidad. Porque mi hija quería estudiar guitarra. Entonces le busque un profesor y la lleve. A la segunda clase abandonó, le había comprado la guitarra, la tenía en casa y la agarraba. Pero no se para que, si no sabía nada. Entonces un día voy y le digo al profesor, ¿Me puede dar unas clases a mí, o soy muy grande? No, no hay edad para esto dice. Y bueno arranqué. Un día fui a una reunión que había en el salón Don Bosco, me invitaron para que fuera con la guitarra. Y estaba Juan también, ahí nos conocimos, siendo de Pico yo no lo conocía. Conversamos, me dice que nos podíamos juntar y bueno, ahí empezamos a juntarnos con él y Cacho Quintero. Juan también tiene hecho varios temas de música… – Es autor? ¿Cantautor? – No, no canto. Beto si, es cantautor… – Beto; Ah no, pero tiene varios temas muy lindos… – A ver cuénteme eso, de la inspiración… ¿Qué hace? ¿La música, o las letras? – Y hacia todo. – ¿Ah sí? ¿Le gusta escribir? – Si, si. Música y letra – Él tiene un tema muy lindo hecho sobre las Malvinas; acota Arroyo – Bueno cuénteme ¿cómo es el tema de Malvinas? – bueno... Cuando salió lo de las Malvinas se nos ocurrió escribir un tema. – Generalmente ¿a todo lo que ha escrito le ha puesto música? — Si, si … la canción del Campito Centenario (2), esa la hice yo. Y la cantan allá en todas las fiestas del campito. Y también una a la virgen, que está en los libros que tienen la iglesia de música. Las letras están en uno de los libros de ahí, pero yo no las tengo. — El no tiene nada, no tiene nada— murmura Arroyo — Yo los tenía en papel en un cuaderno, después con el traslado de cosas que se hace. No sé que se hizo con los años; se justifica Juan. RETOMEMOS LA DÉCADA DEL 50 – Y bueno, en el ´55 cuando yo estaba en la Marina, nos escribíamos con Roberto continuamente, y me decía: Cuando salgas tenés que venir a Buenos Aires, así tocas conmigo. Yo te voy a buscar un profesor de guitarra (porque él ya estaba en una carrera profesional). Pero ese viaje no se dio por circunstancias de la vida, enfermó mi madre, luego Papá, y no me pude ir a Buenos Aires. – ¿Quería usted irse? –Por supuesto, tuve la oportunidad de irme a Buenos Aires, de irme al extranjero, estuve con otro grupo, Aval – Medina se llamaba un dúo que estaba en Buenos Aires. Los conocí tocando en Bahía Blanca y ellos me querían llevar como primera guitarra. Tuve la oportunidad de entrar en la Marina Mercante también pero me vine para acá por esas circunstancias. Y acá empecé con la música, entré a una orquesta y dale que va. Gracias a Dios donde fuimos siempre tuvimos éxito, pero es que nosotros nos preocupábamos, ensayábamos mucho, nos tomábamos las cosas en serio. – ¿Y donde ensayaban? Por ejemplo ¿tenían un lugar de encuentro? –En la casa de Juan, en el escritorio, aporta Beto. CAMBIEMOS LA VIDA DE MÚSICO POR LA OTRA – ¿A los cuantos años se caso Juan? –Tenía 28 años cuando me case con Evelia Ethel Moreno, con quien tuvimos dos hijos Rubén y Alejandro. (La vida además nos regaló tres hermosos nietos, dice); Cuando salí de la Marina, ya me vine para acá y entré en una orquesta a tocar. – ¿Se podía vivir de la música o trabajaba en otra cosa? –No, trabajaba con mi padre en el negocio que, dicho sea de paso, había cambiado de lugar y estaba en la calle 20 y la 9, ahí en la esquina, frente a la Panadería Pérez. También era el lugar donde vivíamos. Ahí trabajaba con mi papa. Terminé de mecanografía y contabilidad y tuve la posibilidad de entrar al Banco. El gerente de ese momento, era un cliente de casa y me preguntaba, ¿Por qué no venís a trabajar al banco? Pero mi padre respondió con un no rotundo. ¡Yo lo necesito acá! Por lo tanto fue no. Entonces tenía yo tenía 23 años. – Y entré a tocar en la orquesta de Pedro Verna. Ensayábamos en la casa de Cerrigone, un señor que vendía pianos, en la 17 entre la 24 y 26 . – ¿Podemos recordar quienes era los músicos que estaban con Verna? –Si, la orquesta de Pedro estaba formada entonces por; Verna director y bandoneón, Costa en el contrabajo, otro bandoneón a cargo de Lafuente, la batería no recuerdo porque quien estaba se fue y no recuerdo quien lo reemplazó, y en el piano, la señora de Sánchez. Esta familia Sánchez había llegado de Buenos Aires, el marido trabajaba en la entonces Correccional de General Pico (3), y por último don Luis Giacobbe era el violinista, aquel de negocio “Los mil y un artículos” de calles 15 y 20. – ¿Y después de ahí a que orquesta pasó? –A la orquesta Continental. El director era Roque José “ Chichito” Agostino. Esta la formaban don Roque Agostino (padre), en trompeta y violín, Chichito con el acordeón, yo la guitarra, el contrabajo era el señor Tablate, y el baterista Ballesteros, que después se fue con la Orquesta Maracó. – ¿La vida social de Pico, –con el tema de la música–, debe haber tenido una importante actividad? – Aparte Juancito es muy especial, –interviene Beto Arroyo–, porque iba a una peña y si había cantores que no tenían quien los acompañara, él se ofrecía. Lo veían a Juan y le preguntaban, ¿Juan nos vas a acompañar? Por supuesto que sí, y la pregunta, ¿Qué vas a cantar? – O sea que la música la lleva realmente en el alma… – Así es, siempre acompañé a los cantores que lo necesitaron. Además las peñas eran todas “ad honoren”. – Y ¿donde se hacían las peñas? – Una de las primeras peñas que se hicieron acá, fue una que se formó en la calle 19 esquina 22. En ese lugar supo haber una carpintería. Cerró la carpintería y después se hizo una peña. Se llamaba “Patria Mía”. – ¿Y de quien era esa casa? ¿Por qué hicieron peña? ¿A quien le gustaba la música? ¿O por qué lo hacían? ¿Algún bar? – Yo me acuerdo que era gente de atrás de la vía, del Barrio Este, recuerdo que uno de los que había empezado la peña era un tal Pereyra, un muchacho que le gustaba el folklore, muy buen bailarín. Él inició la peña – Pero, ¿Había algún Bar o solamente tenían el salón y se juntaban? – No, nada, nada, él tenía amigos, bailaban folklore y se trataba de hacer una peña. Los sábados o sábados por medio hacíamos la peña. Esa es la primera peña que hubo en pico o al menos una de las primeras. – Y ¿duró mucho tiempo? – Si, bastante tiempo. Íbamos con “Pepe” Matilla, el director del diario La Reforma. Después se empezó con la peña “El alero”, que fue casi todo obra de don Rafaél Eiras. Estaba con su señora y acompañaban doña Juana Daunes, había una profesora de danza, Hugo Cuello en voz y guitarra, ahí aparecí yo haciendo dúo con Hugo. Este muchacho, –que sigue cantando y muy bien–, se fue a vivir a Santa Rosa. Tiene varias grabaciones. – ¿Ese dúo, como se llamaba? – Dúo Cuello-Venturucci, no nos esforzamos mucho para ponerle nombre. ¿QUÉ MÁS PODEMOS RECORDAR DE AQUEL TIEMPO? – Muchas cosas, una por ejemplo de cuando Roberto aun estaba acá. Entonces hubo un concurso de cantores que fue famoso acá en Pico y la zona. El dueño del cine que en ese tiempo era el señor Echegorry, hizo un concurso de cantores que abarcaba toda La Pampa, donde es el “Cine Teatro Pico”, ahora, por ese tiempo “Cine Ideal”. Un concurso que duró 6 meses, porque venían muchos. Paglia y yo, algunas veces estaba Juan Cabrino, acompañábamos a todos los cantores. Ahí me acuerdo cuanto ganábamos, –arreglamos de palabra–, 10 pesos a cada uno. – ¿Por mes?… – ¡No, por noche! 10 pesos por noche. Estuvimos 6 meses. Se hacia una vez por semana. Todos los lunes. Él cobraba la entrada y se llenaba de gente que era una cosa de locos, un éxito total. Me acuerdo del ganador, llamaba Leguizamón, el “Negrito” Leguizamón… Cantaba muy parecido a Antonio Tormo. De Victorica era ese muchacho, estaba trabajando acá de albañil. En el segundo lugar fue una chica, Haydee Urquiza. El premio fue para dos primeros 50 pesos a cada uno y el tercero 20 pesos. – ¿Y quién era el jurado? ¿ se acuerdan? –El jurado no me acuerdo bien, creo que estaba Juana Daunes, una maestra y un señor que estaba en la biblioteca Estrada ,cuando estaba en la calle 20 entre 17 y 19. Ese hombre era don Horacio Quiroga y no sé si esa maestra no era su esposa. – ¿Qué otra cosa se recuerda que quiera contar? –Sí, el dúo, después formamos el trío páginas de América y más adelante pase de la Continental a la orquesta Maracó. Ahí estaba la voz era de Juan Cabrino, que había estado conmigo en el primer trío “Páginas de América”. Así que ahí ya estaba en una orquesta grande. La Maracó se convirtió en Astral – Copacabana, porque la otra se desarmó, pero seguimos todos los músicos. El pianista era en recordado Erberto Benussi, Borthiry el cantor, Tevez otro cantor y Juan Cabrino también en canto y a veces lo hacía Ballesteros, los otros músicos eran Rolfi como contrabajista y Dómina en el acordeón. –Se llamaba Astral–Copacabana . Astral era la típica, Copacabana era la característica. – ¿Qué es típica y qué es característica? –Típica es, Piano, Bandoneón, Conrabajo, Violín y el cantor. Ellos hacían tango, vals, o milonga. Y la característica hacia toda la música “pachanga”, todo lo que era Foxtrot, Bugui Bugui, Guaracha, Baión, Paso doble. Cada entrada se iniciaba con un paso doble y se terminaba con un paso doble. Otro recuerdo, de cuando íbamos a los bailes de la escuela 85 a bailar, no a tocar. Está camino a Trenel, ahí era piso de tierra y la luz era con los faroles a bomba, los recordados “Petromax”. – Después sigo con las orquestas. Volvamos al dúo, como me preguntaste; Teníamos el dúo con Hugo Cuello y anduvimos mucho, inclusive ganamos un concurso de folklore muy grande que se hizo en Trenque Lauquen, donde entraron varias provincias. Con Hugo lo que teníamos es que no imitábamos a nadie. Tenía escritura propia, y yo hacia los arreglos musicales. Pero lo hacía de lo que me salía, las introducciones las hacía yo, no la sacábamos del disco... hacíamos todo original. Se hizo el concurso, nosotros fuimos tres veces y a la tercera vez que fuimos ya se sabía quién ganaba el concurso. Y lo ganamos nosotros. – ¿Y qué premios había? –En dinero, y entonces era bastante importante. – ¿Y usted siempre trabajó en otra cosa? –Si, si. Siempre con mi padre, siempre con el negocio. Hubo un tiempo que se ganaba bien con la música, mejor que en otro trabajo. En la orquesta se ganaba bien. Yo estaba con mi papa, trabajaba, iba con la orquesta. Con la Astral – Copacabana ganaba más que un empleado de banco, por mes. Me acuerdo que ganaba muy bien porque era una orquesta que andaba bien. Muy buscada y bien cotizada. Era el furor del momento. Con esa orquesta estuvimos como 10 años. Fuimos a tocar a Bragado, a Lincoln. Hubo un año en que el mes de febrero llegamos a tocar los 28 días. – ¿Y en que iban, en tren o colectivo? –No, en colectivo, nos llevaba Isasti, lo teníamos contratado. Había que cargar el piano, lo más pesado. A Trenque Lauquen íbamos seguido. Toda la provincia de Buenos Aires, parte sur de Córdoba… Algunas veces sábados y domingo y otras sábado solamente. Los carnavales los agarrábamos completos. Por lo general los carnavales íbamos a América a tocar, y agarrábamos tres días seguidos, o cuatro. Íbamos a Victorica, Santa Rosa. Y eso fue hasta el año ´70 más o menos. La convivencia siempre fue muy buena porque había mucho respeto entre nosotros… – Interviene Beto; Yo tenía 10 años e iba al Prado Italiano a escuchar la orquesta, pero con Juan, estuvimos juntos muchos años… – Bueno pero en qué año se conocieron ustedes? – En el ´88 más o menos. Él toca el órgano, toca la armónica, tiene mucha facilidad para la música…—dice Juan – Con Hugo Cuello ya lo dije antes, anduvimos mucho tiempo juntos, íbamos a las peñas. Cuando empezó “El Alero”... estuve desde el inicio, actuaba y acompañaba, tuvo mucho éxito porque había muchos buenos valores. Nunca quise cargos, solo colaborar. Y hablando de colaborar recuerdo una situación de apremio que pasó el Asilo de ancianos, que ayudamos a sortear entre varios comercios, Carle, Colombatti, Giorgetto, de León, entre todos sosteniendo con aportes y mercaderías durante dos años. ¿QUÉ NOS QUEDA POR DECIR? –Que anduve 26 años con las orquestas. Me retiré en la década del ´90 porque tuve un accidente que no me permitió tocar por 5 años. En el año 1974,abrí el negocio que tuvimos con mi esposa por 34 años en calle 17 entre 8 y 10 y ahí es cuando formé el Conjunto “Los Pampas” integrado por Julio Chevelesco, Domingo Quinteros (4), Santiago Covella, Coco Moreno y yo. Ganamos varios concursos afuera, pero también continuaba con “Páginas de América”. Cuando salí de esas orquestas pasé a formar parte del Conjunto “Los melódicos”, con música de Jazz. Fue aproximadamente por 1980, con Erberto Benussi en piano, Edgar Mayor en bajo, Trippi en batería, Lafuente y yo en guitarra, el chofer era don Carlos Lafuente, y los cantores Alberto Gallastegui, Osmar García, Miguel Ceresole. Fuimos a Buenos Aires a tocar, al Programa de Pipo Mancera, en Canal 9. –También estuve muchos años en la Comisión del Centro de almaceneros, que en sus inicios funcionaba en casas particulares hasta que hicimos el local propio en calle 23 entre 10 y 12. Qué tiempos hermosos. Pico tenía un movimiento bárbaro, recuerdo las carreras de automovilismo, campeonatos de fútbol, soy hincha de Costa aunque practique fútbol solo hasta los 17 años en un terreno que había de la parroquia en la esquina de calles 11 y 18 pero abandoné porque me lesioné la rodilla. No puede dejar de recordad a las hermosas fiestas del Caldén, los bailes cuando venían artistas de afuera, que se hacían en el Prado Español, pero también eran importantes los desfiles en las fiestas patrias. Allí concurría todo el pueblo. –Por cinco años consecutivos fui a Cosquín en la década del 2000, acompañando a cantores que seleccionaron en Ingeniero Luiggi, a Corso, Arp, Cornú y una chica que no recuerdo bien, pero pudo haber sido Gloria Fernández. –Ahora solo toco por solidaridad, acompañado con el acordeón de Eduardo Minetti ,a veces acompañando por la voz de uno de mis nietos, Enzo Adriano Venturucci o del amigo Alberto Anconetani…Bueno creo que con esto he contado la mayor parte de la actividad que desarrollamos…Espero que sirva. Agrego de mi cosecha que casualmente cuando lo llamé ayer 9 de Marzo de 2018 para terminar este trabajo de recopilación, estaba tocando en un geriátrico. La música es su vida y que su generoso corazón late al ritmo de las notas que le arranca magistralmente a la “Viola”, creo que después de acompañarse tantos años, no puede ser de otra manera. Gracias Juancito por regalarnos su arte! Marta R.Hondere Colaboración de Héctor Pérez Farias (1)Los Cantores de Quilla Huasi, conjunto folclórico argentino creado en Buenos Aires en 1953, (extraído de wikipedia) (2)Institución puesta por la Comunidad Salesiana de General Pico, para dictar diferentes cursos en apoyo a los jóvenes, para una salida laboral. El lugar es en calle 300 número 1116. (3)Este instituto Correccional, se mantuvo en actividad en general Pico hasta el primer lustro de la década del cincuenta. Luego se levantó y las instalaciones quedaron abandonadas durante varios años, hasta que se le dio uso para un Instituto de menores. (4)Debemos recordar que Domingo Quinteros falleció en el ínterin en que se hicieron estos encuentros con Juan Venturucci, el 21 de diciembre de 2017.

