Barrio: Centro / Tema: Historia
Ubicación Histórica, Año:1950
B.- Correos y Telecomunicaciones
B.- Segunda Parte A continuación les entrego una recordación del personal de correos. La misma está preparada para un programa radial, pero yo me tomé el trabajo de ordenarlo diferente, sin cambiar para nada, ni la esencia ni las palabras. Solamente cambié el orden. Gracias Alberto por permitirme este “Retoque”. CORREOS Y TELECOMUNICACIONES Aporte de Alberto C. Arias. Recuerdos sobre una parte del personal que pasara por esa entidad en General Pico. 1) Palabras de introducción 2) Correos y Telecomunicaciones 3) Un listado de los empleados 4) Reuniones sociales y encuentros deportivos. 5) Estafeta Postal en el Ferrocarril. 6) Buen humor, eficacia y una recordación diferente. 7) El equipo de fútbol que se podía formar. -o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- 1) INTRODUCCIÓN Este es un trabajo realizado por el señor Alberto Celestino Arias, hombre conocido en sus programas radiales como “Beto Arias”. Como se trata justamente de algo para ser leído en ese medio, voy a tratar de volcarlo íntegramente, salvo alguna anécdota que para la historia no aportan demasiado. Si no las puedo evitar, el lector podrá saber que no todo era trabajo, también fueron jóvenes y entre ellos había compañerismo, buen humor y aguante para las travesuras. Primero los días domingos y luego los sábados, “Una mañana de recuerdos”, llenó y sigue llenando un espacio de memorias de todo tipo. Música, deportes, trabajo, personajes de cualquier naturaleza, poesía, cuentos y todo cuanto la gente del pueblo sabe hacer. Beto lo sigue recreando en sus programas semanales, que llegaron a mil cincuenta en septiembre de 2015… y siguen. Definitivamente fue nada más que historia y me pareció que éste, relacionado con el Correo mismo, podía encajar encerrando una época y de paso traer a la memoria el nombre de al menos esos que pasaron en un tiempo. Debo destacar que muchos de ellos pueden aparecer con un sobrenombre, pero como en todos los pueblos, la gente se conocía desde siempre y para nada puede extrañar. Además, muchos son los que pasaron por altos cargos, sin que se terminaran de saber exactamente sus verdaderos nombres. 2) =CORREOS Y TELECOMUNICACIONES= (Autor Alberto “Beto” Arias, escrito aproximadamente en 1985) “El sábado anterior les decía en el programa, ¡qué lindo sería recordar a aquellos empleados que trabajaron en dicha empresa! Ya recordamos a los Maquinistas del Ferrocarril, a los empleados del Molinos Fenix, a la vieja Escuela 66, al querido barrio Este y también a los tangueros de la década de 1950, entre otros. Pensaba en ello y se me ocurrió, se me encendió la lamparita en realida, de hacer algo para los Empleados del Correo y Telecomunicaciones. Mi recuerdo comienza allá por el año 1947, cuando apenas tenía 10 años de edad y en la querida escuela 66, como en todas las demás, era una obligación tener cada uno de los alumnos, la Libreta de Ahorro, de forma muy parecida a la Libreta de Enrolamiento. Todavía conservo intacta una de esas libretas, con la que llegábamos al correo para depositar. Una vez llenada la planilla que nos entregaban en la escuela, con estampillas que comprábamos con moneditas, íbamos llenando la libreta. En el Correo con sello y firma correspondiente, nos entregaban en esa planilla el estado de lo depositado y nuestro saldo a favor. No recuerdo durante cuánto tiempo, nos iban registrando los intereses correspondientes. ¡Qué lindos tiempos! El correo se encontraba entonces en la calle 15, entre la 22 y la 24. Entonces el Jefe era don Antonio Godoy. Después, en el año del centenario de la muerte del general San Martín, en 1950, se inaugura la nueva oficina que es la que en la actualidad se encuentra funcionando en calle 22 entre 13 y 15. Para ese entonces el jefe de la repartición era don Manuel Fernández, “Manolo”. Estimadamente había en ese tiempo, unos cincuenta empleados. Remontándome al año 1947, no puedo olvidar que en las oficinas del sector de atención al público, había también personal femenino. Una de ellas era de apellido Perviú, mujer catedrática, elegante que en los días de lluvia llegaba irremediablemente luciendo su paragua. También se encontraba la telegrafista de apellido Llorente, casada con un señor de apellido Baglietto. Servicios para recordar, los telefonogramas, aquellos que se realizaban desde el mismo domicilio. Claro, hoy parece nada, pero era una comodidad que solamente requería un pequeño plus y en esos años eran de suma comodidad. Otra cosa que recuerdo son las casillas de correspondencia, donde se depositaba lo recibido y cada uno iba a retirar la suya. Recuerdo algunos números; por ejemplo la del almacén Inglés tenía el número 19, Juan Marchini el nº 9, Manera Pérez el 41, Tomás Larrea, de Casa Galli la 32, Domingo Filippini, el de las fotografías el nº era el 88 y la de “mi viejo”, don Celestino, donde yo solía ir a retirar su correspondencia era la número 52. ¡Juéguele si le gusta! Diría el comentarista, relator y periodista Osvaldo Wehbe, el hombre de Río Cuarto. Había otras cosas dignas de destacar, la atención de los empleados, serviciales, respetuosos, amables, correctos y siempre bien vestidos. Para poder hacer una lista de muchos de aquellos empleados del correo, me llegué hasta el domicilio del señor Eduardo Llanos “el Gordo”, allí en la calle 24, donde lo encontré junto a su esposa Juanita Errea. Le comenté que tenía una lista pero quería corroborarla y en lo posible ampliarla. Estuvimos conversando sobre el tema un rato largo. Me mostró algunas fotos mientras recordaba cosas lindas de esos tiempos y de los compañeros. Me contó que él vivió de soltero en la cancha de Ferro, el de las tunas, con Mariano Medrano, hermano de los Medrano que tenían taller mecánico. Trabajaba en el depósito del ferrocarril. Me contaba además que fue arquero del Club Ferro Carril Oeste, donde jugó junto a Felix Pascual, “el Mono” Tachino, que era un gran jugador, los hermanos Luques, “el Viejo” y el Chuba” entre otros, hasta que en el año 1945 llegó “el Flaco” José Rivera, un tremendo arquero del verdolaga. Te digo para terminar que donde viví, en la casa cuando éramos solteros, la dueña era la señora de Belliani. Gracias Eduardo Llanos por todos estos datos e igualmente a alguien que tiene muy buena memoria, que en la actualidad está trabajando en Materiales Centro y se llama Víctor Testa, quien también con su testimonio me aclaró muchos nombres de pila de sus compañeros de entonces y donde también trabajaron dos hermanos suyos. A ellos muchas gracias. 3) UN LISTADO DE LOS EMPLEADOS Creo conveniente hacer un repaso de la mayoría de los empleados, sin contar a los que están trabajando actualmente, para no extenderme demasiado. Les digo que Contador en la Oficina, estuvo un señor de origen chileno, nacido en Punta Arenas, de apellido Martínez, luego Víctor Testa y en la sección contra-reembolso Antonio Fernández Valero, cuyo domicilio era en calle 26 entre 7 y 9, y Francisco Asis de Ramos. En sección giros Herminio Giorgis y como telegrafistas estaban “el Gordo” Llanos, Raél Salvetti, Mateo García, Ricardo Colombatti, Roberto Merech, Élido Mita, mientras que en atención al público estaba la señora de Previú, Alberto “Tito” Campo, Mario Godoy, hijo de quien fuera Jefe, Rómulo Lozano, Néstor Giletta, Ramiro Corral, Jorge Pacheco. Como auxiliares Perico Urdin, Raúl Testa, José Di Francisco y Francisco Villada. En el sector expedición estaban Orlando Héctor Chamas y José Mareque, puntero izquierdo del Pico Fútbol y padre de Armando Mareque, aquel buen jugador que militara en Velez Sarfield y fuera técnico luego del decano. Lamentablemente Armando falleció siendo muy joven. Como uniformados, Julio Novillo, Marcelo Rossi, Dionisio Nervo, Jorge Alberto Pacheco, Heraldo Giganti, Omar Hermida, Julio Giletta y como mensajeros Luis Pacheco, Carlos Cirilo Pelizzari, un juez que actualmente se encuentra ejerciendo en Santa Rosa, Carlos Vitale Novaretto y también quien fuera nuestro Intendente, el contador Alberto “Cacho” Campo. Así es, mientras estudiaba fue mensajero. Los encargados de oficina eran, Juan Testa y Rodolfo “Gatillo” Rodríguez, igual que en el correo viejo, o más antiguo que ya mencionara. También lo contamos a Vicente “Quico” Álvarez. Los repartidores de encomienda, don Valerio Viola a quien lo apodaron Labruna, ¿lo recuerdan?, y Loreto Oyola. Ambos hacían el reparto en una jardinera tirada por un caballo, luego, ya con algún coche, donde se incorpora Oscar Medero. El carro de don Viola siempre era objeto de travesuras por parte de alguno de los empleados, pero nunca llegaban al daño físico ni cosa parecida, generalmente al pobre caballito le desprendían los tiros y salía solo, sin jardinera, rumbo a la calle. En otras oportunidades aparecía atado al revés, mirando el carro. Eran momentos de rabieta para don Viola, pero de ahí no pasaba. Ahora viene el turno de los carteros. Aquí están, estos que como dice Héctor Gagliardi, llevaban alegrías y tristezas a los hogares y por supuesto, también hacían de las suyas. Polo Baglietto, Odilo Hermida, Carlos “Bolita” Novillo, Juan Antonio Soleño, Alberto Fernández, Julio Giletta, Anatol “Canario” Bint y su hijo Carlos. Sobre Anatol debo agregar que fue uno de los mejores pelotaris en General Pico y la zona. Por último el guarda-hilos que recorría la línea hasta González Moreno, de apellido Moldovan que siempre entregaba el parte “Sin Novedad”. En realidad debía hacer el recorrido de a caballo, pero él lo hacía en sulky, ya que allí podía llevar más cosas, para protegerse de las lluvias, el frio o los vientos. Entra en esta recordación, el desayuno de alguno de ellos, porque además recordamos a un bar de aquellos años, el de don Carlos Vivalda ubicado en la esquina de 24 y 15 a unos pocos metros de donde estaba el correo por esos años. Este negocio, dio luego paso al Bar Don Bosco. El “desayuno” en realidad era “Moscato con Fernet” y se servía en un vaso bastante generoso. Esos vasos recibían el nombre de “faroles”, por lo grande que eran. Bien podríamos decir que fueron los precursores del “Fernando”. No solamente eran estos empleados los habitúes del bar, también lo hacían don Cesáreo Castaño y su hijo Cachi, don Pedro Elichiri, el de la funeraria, Domingo Pellizzari, los hermanos Carlos, Florencio y Juan Villani, con taller en calle 15 entre 26 y 28, “Coco” Viscardis y Roberto Paglia, el “Palmer de los Quilla Huasi”. 4) REUNIONES, FESTEJOS Y ENCUENTROS DEPORTIVOS. Conversando con Colombatti, recordaba los momentos de cuando se producían reuniones sociales. Generalmente usaban las instalaciones de don Frank Allan, donde compartían comidas y doña Rebeca Allan, cumplía con su función de anfitriona, enseñando a todos ellos algún juego que se ponía de moda u otros que ella conocía desde antes por sus orígenes. Además siempre fue una mujer de muy buen humor, jovial y entretenida. Sigue recordando Colombatti, que periódicamente se hacían encuentros deportivos con el personal de Santa Rosa y hasta allá se viajaba en un colectivo no muy grande, con todo el camino de tierra. Recuerdan que en una oportunidad llegando a la laguna “el Guanaco”, a no muchos kilómetros de Santa Rosa, se quedaron sin combustible y eso porque el dueño de la unidad, le dejó a quien lo iba a conducir, una nota que decía, “NO ECHE GASOIL”. Al no tildarse la palabra “eche”, la lectura sirvió para que eso ocurriera. Tardaron mucho tiempo hasta conseguir el combustible necesario y a ello se suma el problema para poner en marcha el vehículo y el consiguiente atraso. El sistema de inyección se complicaba cuando esas bombas se descargaban. Estos encuentros eran periódicos, como ya cité y la gente de Santa Rosa debía devolver la visita, cosa que se hacía con bastante frecuencia. 5) ESTAFETA POSTAL EN EL FERROCARRIL. Quiero recordar la Estafeta, en el tren que salía los sábados, desde nuestra ciudad hacia las puntas de rieles, Telén y Arizona. Aquí se dividía el tren que venía de Once y a la noche, de regreso, se volvía a unir. Hacia Telén generalmente iba don Rómulo Lozano como encargado, quien en algunas oportunidades era acompañado por su hijo Juan Alberto. Se cargaban las encomiendas en el carro de don Viola, se transportaban hasta la estación y de ahí al coche acondicionado para ese fin. Estos trenes llegaban a horas del mediodía a sus destinos y a media tarde emprendían el regreso hacia nuestra ciudad. Por ese tiempo se trabajaba mucho por el sistema de contra-reembolso y lo que más se veía eran zapatos, sombreros y ropa de todo tipo, lo que originaba que el personal se tenía que duplicar para seleccionar todos los pedidos. 6) BUEN HUMOR, EFICACIA Y UNA RECORDACIÓN DIFERENTE Quiero hacer notar que la eficacia de esta gente, no estaba reñida con el buen humor de todos ellos. Sin duda que había unos más que otros con alguna “travesura”, pero a la hora de cumplir se juntaban para terminar el trabajo correctamente. Por ese motivo quiero nombrar a todos los más que pueda, en esta forma de poesía. Versos rimados a los que no titulé, pero bien puedo llamarlo: A LOS MUCHACHOS DEL CORREO Hablo de Antonio Godoy que fue Jefe del correo y espero que no te agrandes, también Antonio Fernández estuvo en esa función. Contadores de oficina que cumplían con sus fines, eran “Tucuta” Martínez y Víctor Testa también. En sección contra-reembolso estaba Francisco Ramos, en giros, Herminio Giorgis y el telegrafista , Llanos. Después Mateo García Salvetti, Élido Mita Colombatti, Merech, ¡qué gente! la señora de Llorente y auxiliares que yo elijo Raúl Testa con “Perico” que era de apellido Urdín que era full-back y no wing. Y si se da la ocasión, y no lo hacían tan mal, lo nombraban a Corral que no tenía camiseta a Lozano y a Giletta y decían ¡Campo “el Tito” va con Novillo, Julito, y parecen astronautas. Marcelo Rossi y su flauta de negro parecía un cuervo, José Di Francisco y Nervo buscando en un recoveco, de encontrar a los Pacheco. Y poniendo mucho empeño le decían a Soleño vos sos grande entre los grandes, ¿Dónde está Alberto Fernández?, seguro que en una fiesta junto a Víctor y Juan Testa, se están dando el gran festín junto a los hijos de Bint, que nada tiene de Otario. Si lo vieran al “Canario” arriba del trampolín diciendo pasen, avanti, y llega Heraldo Giganti, con alguna joda en puerta gritando con alma y vida, a los hermanos Hermida no les den la bicicleta porque cinchan como buey. A Viola la camiseta y no se lamen a engaño, le decían “Ängel Labruna” con ella, veinticinco años. No puedo quedarme quieto y debo nombrar a un juez, es Vitale Novaretto que dice mi firma estampo, aunque será sorprendente lo saludo a “Cacho” Campo que en Pico es el Intendente. Y ya para finalizar solo pido que no ligues y comprate una Ferrari, para “Gatillo” Rodríguez y Cirilo Pellizzari. Así muy, muy de repente estos versos quise hacer y me van a comprender; a todos quise nombrarlos y también felicitarlos, por lo mucho que nos dieron, por el tiempo lindo o feo y que aquí en Pico vivieron años lindos ya pasados. Pero no han sido olvidados; Chau, muchachos del Correo. Alberto C. Arias 7) EL EQUIPO DE FUTBOL QUE SE PODÍA FORMAR Para esas especies de olimpíadas que se realizaban entre Santa Rosa y General Pico, los muchachos se solían presentar armando su equipo. Por tal motivo me tomé el trabajo de “armar” uno a mi manera, ya que no quedaron antecedentes de formación alguna. Varios de ellos estaban en actividad completa en sus clubes, tal el caso de Giletta, los hermanos Hermida, Novillo o Villada. Tal vez alguno de esos equipos pudo haberse formado de la siguiente manera: Eduardo “el Gordo” Llanos, al arco (de Ferro de Pico), Perico Urdín de Pico Fútbol y Juan Antonio Soleño de Costa Brava, en la defensa. Francisco Villada de Cultural Argentino, Alberto “Tito” Campo de Pico Fútbol y Ricardo Colombatti simpatizante de la misma institución, en la línea media. Y atención a la delantera que estos cinco atacantes bien pudieron haber sido parte de la selección de la Liga Pampeana; Julio Novillo y Odilo Hermida de Costa Brava, Julio Giletta como número nueve y a su izquierda el otro Hermida, Odilo y José Mareque de Pico Fútbol, como puntero izquierdo. Además estaba para agregar sin problemas, Carlos “Bolita” Novillo, un goleador del Club Costa Brava. Se podía hasta contar con el árbitro, que entonces solía dirigir partidos de la liga, el señor Jorge Pacheco, como delegado Juan Testa, los líneas José Di Francesco, Mateo García y la dirección Técnica en manos de Rodolfo “Gatillo” Rodríguez. Es de hacer notar que se trataba de gente joven, algunos de ellos estaban en plena actividad y otros no tan alejados, como puede pensarse. De acuerdo a esta lista, es de imaginar lo que sería esa oficina los días lunes, porque entre los no nombrados, también había gente ligada al Club Sportivo Independiente. Cosas de nuestro pueblo, de este General Pico que sigue teniendo memoria. Alberto C. Arias héctor Pérez Farías agosto 29 de 2015–general pico Un agradecimiento al señor Alberto Arias por su aporte Agradecimiento al señor Ricardo Colombatti, por su memoria. Otro agradecimiento a la señora Ines Viola de Salvetti, por su memoria y las fotos compartidas del álbum personal.

Ubicación Histórica, Año:1950
B.- Correos y Telecomunicaciones
B.- Segunda Parte A continuación les entrego una recordación del personal de correos. La misma está preparada para un programa radial, pero yo me tomé el trabajo de ordenarlo diferente, sin cambiar para nada, ni la esencia ni las palabras. Solamente cambié el orden. Gracias Alberto por permitirme este “Retoque”. CORREOS Y TELECOMUNICACIONES Aporte de Alberto C. Arias. Recuerdos sobre una parte del personal que pasara por esa entidad en General Pico. 1) Palabras de introducción 2) Correos y Telecomunicaciones 3) Un listado de los empleados 4) Reuniones sociales y encuentros deportivos. 5) Estafeta Postal en el Ferrocarril. 6) Buen humor, eficacia y una recordación diferente. 7) El equipo de fútbol que se podía formar. -o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- 1) INTRODUCCIÓN Este es un trabajo realizado por el señor Alberto Celestino Arias, hombre conocido en sus programas radiales como “Beto Arias”. Como se trata justamente de algo para ser leído en ese medio, voy a tratar de volcarlo íntegramente, salvo alguna anécdota que para la historia no aportan demasiado. Si no las puedo evitar, el lector podrá saber que no todo era trabajo, también fueron jóvenes y entre ellos había compañerismo, buen humor y aguante para las travesuras. Primero los días domingos y luego los sábados, “Una mañana de recuerdos”, llenó y sigue llenando un espacio de memorias de todo tipo. Música, deportes, trabajo, personajes de cualquier naturaleza, poesía, cuentos y todo cuanto la gente del pueblo sabe hacer. Beto lo sigue recreando en sus programas semanales, que llegaron a mil cincuenta en septiembre de 2015… y siguen. Definitivamente fue nada más que historia y me pareció que éste, relacionado con el Correo mismo, podía encajar encerrando una época y de paso traer a la memoria el nombre de al menos esos que pasaron en un tiempo. Debo destacar que muchos de ellos pueden aparecer con un sobrenombre, pero como en todos los pueblos, la gente se conocía desde siempre y para nada puede extrañar. Además, muchos son los que pasaron por altos cargos, sin que se terminaran de saber exactamente sus verdaderos nombres. 2) =CORREOS Y TELECOMUNICACIONES= (Autor Alberto “Beto” Arias, escrito aproximadamente en 1985) “El sábado anterior les decía en el programa, ¡qué lindo sería recordar a aquellos empleados que trabajaron en dicha empresa! Ya recordamos a los Maquinistas del Ferrocarril, a los empleados del Molinos Fenix, a la vieja Escuela 66, al querido barrio Este y también a los tangueros de la década de 1950, entre otros. Pensaba en ello y se me ocurrió, se me encendió la lamparita en realida, de hacer algo para los Empleados del Correo y Telecomunicaciones. Mi recuerdo comienza allá por el año 1947, cuando apenas tenía 10 años de edad y en la querida escuela 66, como en todas las demás, era una obligación tener cada uno de los alumnos, la Libreta de Ahorro, de forma muy parecida a la Libreta de Enrolamiento. Todavía conservo intacta una de esas libretas, con la que llegábamos al correo para depositar. Una vez llenada la planilla que nos entregaban en la escuela, con estampillas que comprábamos con moneditas, íbamos llenando la libreta. En el Correo con sello y firma correspondiente, nos entregaban en esa planilla el estado de lo depositado y nuestro saldo a favor. No recuerdo durante cuánto tiempo, nos iban registrando los intereses correspondientes. ¡Qué lindos tiempos! El correo se encontraba entonces en la calle 15, entre la 22 y la 24. Entonces el Jefe era don Antonio Godoy. Después, en el año del centenario de la muerte del general San Martín, en 1950, se inaugura la nueva oficina que es la que en la actualidad se encuentra funcionando en calle 22 entre 13 y 15. Para ese entonces el jefe de la repartición era don Manuel Fernández, “Manolo”. Estimadamente había en ese tiempo, unos cincuenta empleados. Remontándome al año 1947, no puedo olvidar que en las oficinas del sector de atención al público, había también personal femenino. Una de ellas era de apellido Perviú, mujer catedrática, elegante que en los días de lluvia llegaba irremediablemente luciendo su paragua. También se encontraba la telegrafista de apellido Llorente, casada con un señor de apellido Baglietto. Servicios para recordar, los telefonogramas, aquellos que se realizaban desde el mismo domicilio. Claro, hoy parece nada, pero era una comodidad que solamente requería un pequeño plus y en esos años eran de suma comodidad. Otra cosa que recuerdo son las casillas de correspondencia, donde se depositaba lo recibido y cada uno iba a retirar la suya. Recuerdo algunos números; por ejemplo la del almacén Inglés tenía el número 19, Juan Marchini el nº 9, Manera Pérez el 41, Tomás Larrea, de Casa Galli la 32, Domingo Filippini, el de las fotografías el nº era el 88 y la de “mi viejo”, don Celestino, donde yo solía ir a retirar su correspondencia era la número 52. ¡Juéguele si le gusta! Diría el comentarista, relator y periodista Osvaldo Wehbe, el hombre de Río Cuarto. Había otras cosas dignas de destacar, la atención de los empleados, serviciales, respetuosos, amables, correctos y siempre bien vestidos. Para poder hacer una lista de muchos de aquellos empleados del correo, me llegué hasta el domicilio del señor Eduardo Llanos “el Gordo”, allí en la calle 24, donde lo encontré junto a su esposa Juanita Errea. Le comenté que tenía una lista pero quería corroborarla y en lo posible ampliarla. Estuvimos conversando sobre el tema un rato largo. Me mostró algunas fotos mientras recordaba cosas lindas de esos tiempos y de los compañeros. Me contó que él vivió de soltero en la cancha de Ferro, el de las tunas, con Mariano Medrano, hermano de los Medrano que tenían taller mecánico. Trabajaba en el depósito del ferrocarril. Me contaba además que fue arquero del Club Ferro Carril Oeste, donde jugó junto a Felix Pascual, “el Mono” Tachino, que era un gran jugador, los hermanos Luques, “el Viejo” y el Chuba” entre otros, hasta que en el año 1945 llegó “el Flaco” José Rivera, un tremendo arquero del verdolaga. Te digo para terminar que donde viví, en la casa cuando éramos solteros, la dueña era la señora de Belliani. Gracias Eduardo Llanos por todos estos datos e igualmente a alguien que tiene muy buena memoria, que en la actualidad está trabajando en Materiales Centro y se llama Víctor Testa, quien también con su testimonio me aclaró muchos nombres de pila de sus compañeros de entonces y donde también trabajaron dos hermanos suyos. A ellos muchas gracias. 3) UN LISTADO DE LOS EMPLEADOS Creo conveniente hacer un repaso de la mayoría de los empleados, sin contar a los que están trabajando actualmente, para no extenderme demasiado. Les digo que Contador en la Oficina, estuvo un señor de origen chileno, nacido en Punta Arenas, de apellido Martínez, luego Víctor Testa y en la sección contra-reembolso Antonio Fernández Valero, cuyo domicilio era en calle 26 entre 7 y 9, y Francisco Asis de Ramos. En sección giros Herminio Giorgis y como telegrafistas estaban “el Gordo” Llanos, Raél Salvetti, Mateo García, Ricardo Colombatti, Roberto Merech, Élido Mita, mientras que en atención al público estaba la señora de Previú, Alberto “Tito” Campo, Mario Godoy, hijo de quien fuera Jefe, Rómulo Lozano, Néstor Giletta, Ramiro Corral, Jorge Pacheco. Como auxiliares Perico Urdin, Raúl Testa, José Di Francisco y Francisco Villada. En el sector expedición estaban Orlando Héctor Chamas y José Mareque, puntero izquierdo del Pico Fútbol y padre de Armando Mareque, aquel buen jugador que militara en Velez Sarfield y fuera técnico luego del decano. Lamentablemente Armando falleció siendo muy joven. Como uniformados, Julio Novillo, Marcelo Rossi, Dionisio Nervo, Jorge Alberto Pacheco, Heraldo Giganti, Omar Hermida, Julio Giletta y como mensajeros Luis Pacheco, Carlos Cirilo Pelizzari, un juez que actualmente se encuentra ejerciendo en Santa Rosa, Carlos Vitale Novaretto y también quien fuera nuestro Intendente, el contador Alberto “Cacho” Campo. Así es, mientras estudiaba fue mensajero. Los encargados de oficina eran, Juan Testa y Rodolfo “Gatillo” Rodríguez, igual que en el correo viejo, o más antiguo que ya mencionara. También lo contamos a Vicente “Quico” Álvarez. Los repartidores de encomienda, don Valerio Viola a quien lo apodaron Labruna, ¿lo recuerdan?, y Loreto Oyola. Ambos hacían el reparto en una jardinera tirada por un caballo, luego, ya con algún coche, donde se incorpora Oscar Medero. El carro de don Viola siempre era objeto de travesuras por parte de alguno de los empleados, pero nunca llegaban al daño físico ni cosa parecida, generalmente al pobre caballito le desprendían los tiros y salía solo, sin jardinera, rumbo a la calle. En otras oportunidades aparecía atado al revés, mirando el carro. Eran momentos de rabieta para don Viola, pero de ahí no pasaba. Ahora viene el turno de los carteros. Aquí están, estos que como dice Héctor Gagliardi, llevaban alegrías y tristezas a los hogares y por supuesto, también hacían de las suyas. Polo Baglietto, Odilo Hermida, Carlos “Bolita” Novillo, Juan Antonio Soleño, Alberto Fernández, Julio Giletta, Anatol “Canario” Bint y su hijo Carlos. Sobre Anatol debo agregar que fue uno de los mejores pelotaris en General Pico y la zona. Por último el guarda-hilos que recorría la línea hasta González Moreno, de apellido Moldovan que siempre entregaba el parte “Sin Novedad”. En realidad debía hacer el recorrido de a caballo, pero él lo hacía en sulky, ya que allí podía llevar más cosas, para protegerse de las lluvias, el frio o los vientos. Entra en esta recordación, el desayuno de alguno de ellos, porque además recordamos a un bar de aquellos años, el de don Carlos Vivalda ubicado en la esquina de 24 y 15 a unos pocos metros de donde estaba el correo por esos años. Este negocio, dio luego paso al Bar Don Bosco. El “desayuno” en realidad era “Moscato con Fernet” y se servía en un vaso bastante generoso. Esos vasos recibían el nombre de “faroles”, por lo grande que eran. Bien podríamos decir que fueron los precursores del “Fernando”. No solamente eran estos empleados los habitúes del bar, también lo hacían don Cesáreo Castaño y su hijo Cachi, don Pedro Elichiri, el de la funeraria, Domingo Pellizzari, los hermanos Carlos, Florencio y Juan Villani, con taller en calle 15 entre 26 y 28, “Coco” Viscardis y Roberto Paglia, el “Palmer de los Quilla Huasi”. 4) REUNIONES, FESTEJOS Y ENCUENTROS DEPORTIVOS. Conversando con Colombatti, recordaba los momentos de cuando se producían reuniones sociales. Generalmente usaban las instalaciones de don Frank Allan, donde compartían comidas y doña Rebeca Allan, cumplía con su función de anfitriona, enseñando a todos ellos algún juego que se ponía de moda u otros que ella conocía desde antes por sus orígenes. Además siempre fue una mujer de muy buen humor, jovial y entretenida. Sigue recordando Colombatti, que periódicamente se hacían encuentros deportivos con el personal de Santa Rosa y hasta allá se viajaba en un colectivo no muy grande, con todo el camino de tierra. Recuerdan que en una oportunidad llegando a la laguna “el Guanaco”, a no muchos kilómetros de Santa Rosa, se quedaron sin combustible y eso porque el dueño de la unidad, le dejó a quien lo iba a conducir, una nota que decía, “NO ECHE GASOIL”. Al no tildarse la palabra “eche”, la lectura sirvió para que eso ocurriera. Tardaron mucho tiempo hasta conseguir el combustible necesario y a ello se suma el problema para poner en marcha el vehículo y el consiguiente atraso. El sistema de inyección se complicaba cuando esas bombas se descargaban. Estos encuentros eran periódicos, como ya cité y la gente de Santa Rosa debía devolver la visita, cosa que se hacía con bastante frecuencia. 5) ESTAFETA POSTAL EN EL FERROCARRIL. Quiero recordar la Estafeta, en el tren que salía los sábados, desde nuestra ciudad hacia las puntas de rieles, Telén y Arizona. Aquí se dividía el tren que venía de Once y a la noche, de regreso, se volvía a unir. Hacia Telén generalmente iba don Rómulo Lozano como encargado, quien en algunas oportunidades era acompañado por su hijo Juan Alberto. Se cargaban las encomiendas en el carro de don Viola, se transportaban hasta la estación y de ahí al coche acondicionado para ese fin. Estos trenes llegaban a horas del mediodía a sus destinos y a media tarde emprendían el regreso hacia nuestra ciudad. Por ese tiempo se trabajaba mucho por el sistema de contra-reembolso y lo que más se veía eran zapatos, sombreros y ropa de todo tipo, lo que originaba que el personal se tenía que duplicar para seleccionar todos los pedidos. 6) BUEN HUMOR, EFICACIA Y UNA RECORDACIÓN DIFERENTE Quiero hacer notar que la eficacia de esta gente, no estaba reñida con el buen humor de todos ellos. Sin duda que había unos más que otros con alguna “travesura”, pero a la hora de cumplir se juntaban para terminar el trabajo correctamente. Por ese motivo quiero nombrar a todos los más que pueda, en esta forma de poesía. Versos rimados a los que no titulé, pero bien puedo llamarlo: A LOS MUCHACHOS DEL CORREO Hablo de Antonio Godoy que fue Jefe del correo y espero que no te agrandes, también Antonio Fernández estuvo en esa función. Contadores de oficina que cumplían con sus fines, eran “Tucuta” Martínez y Víctor Testa también. En sección contra-reembolso estaba Francisco Ramos, en giros, Herminio Giorgis y el telegrafista , Llanos. Después Mateo García Salvetti, Élido Mita Colombatti, Merech, ¡qué gente! la señora de Llorente y auxiliares que yo elijo Raúl Testa con “Perico” que era de apellido Urdín que era full-back y no wing. Y si se da la ocasión, y no lo hacían tan mal, lo nombraban a Corral que no tenía camiseta a Lozano y a Giletta y decían ¡Campo “el Tito” va con Novillo, Julito, y parecen astronautas. Marcelo Rossi y su flauta de negro parecía un cuervo, José Di Francisco y Nervo buscando en un recoveco, de encontrar a los Pacheco. Y poniendo mucho empeño le decían a Soleño vos sos grande entre los grandes, ¿Dónde está Alberto Fernández?, seguro que en una fiesta junto a Víctor y Juan Testa, se están dando el gran festín junto a los hijos de Bint, que nada tiene de Otario. Si lo vieran al “Canario” arriba del trampolín diciendo pasen, avanti, y llega Heraldo Giganti, con alguna joda en puerta gritando con alma y vida, a los hermanos Hermida no les den la bicicleta porque cinchan como buey. A Viola la camiseta y no se lamen a engaño, le decían “Ängel Labruna” con ella, veinticinco años. No puedo quedarme quieto y debo nombrar a un juez, es Vitale Novaretto que dice mi firma estampo, aunque será sorprendente lo saludo a “Cacho” Campo que en Pico es el Intendente. Y ya para finalizar solo pido que no ligues y comprate una Ferrari, para “Gatillo” Rodríguez y Cirilo Pellizzari. Así muy, muy de repente estos versos quise hacer y me van a comprender; a todos quise nombrarlos y también felicitarlos, por lo mucho que nos dieron, por el tiempo lindo o feo y que aquí en Pico vivieron años lindos ya pasados. Pero no han sido olvidados; Chau, muchachos del Correo. Alberto C. Arias 7) EL EQUIPO DE FUTBOL QUE SE PODÍA FORMAR Para esas especies de olimpíadas que se realizaban entre Santa Rosa y General Pico, los muchachos se solían presentar armando su equipo. Por tal motivo me tomé el trabajo de “armar” uno a mi manera, ya que no quedaron antecedentes de formación alguna. Varios de ellos estaban en actividad completa en sus clubes, tal el caso de Giletta, los hermanos Hermida, Novillo o Villada. Tal vez alguno de esos equipos pudo haberse formado de la siguiente manera: Eduardo “el Gordo” Llanos, al arco (de Ferro de Pico), Perico Urdín de Pico Fútbol y Juan Antonio Soleño de Costa Brava, en la defensa. Francisco Villada de Cultural Argentino, Alberto “Tito” Campo de Pico Fútbol y Ricardo Colombatti simpatizante de la misma institución, en la línea media. Y atención a la delantera que estos cinco atacantes bien pudieron haber sido parte de la selección de la Liga Pampeana; Julio Novillo y Odilo Hermida de Costa Brava, Julio Giletta como número nueve y a su izquierda el otro Hermida, Odilo y José Mareque de Pico Fútbol, como puntero izquierdo. Además estaba para agregar sin problemas, Carlos “Bolita” Novillo, un goleador del Club Costa Brava. Se podía hasta contar con el árbitro, que entonces solía dirigir partidos de la liga, el señor Jorge Pacheco, como delegado Juan Testa, los líneas José Di Francesco, Mateo García y la dirección Técnica en manos de Rodolfo “Gatillo” Rodríguez. Es de hacer notar que se trataba de gente joven, algunos de ellos estaban en plena actividad y otros no tan alejados, como puede pensarse. De acuerdo a esta lista, es de imaginar lo que sería esa oficina los días lunes, porque entre los no nombrados, también había gente ligada al Club Sportivo Independiente. Cosas de nuestro pueblo, de este General Pico que sigue teniendo memoria. Alberto C. Arias héctor Pérez Farías agosto 29 de 2015–general pico Un agradecimiento al señor Alberto Arias por su aporte Agradecimiento al señor Ricardo Colombatti, por su memoria. Otro agradecimiento a la señora Ines Viola de Salvetti, por su memoria y las fotos compartidas del álbum personal.
