Barrio: Centro / Tema: Comercio
Ubicación Histórica, Año:1910
Fideería La Pampa
Emprendimientos de los primeros pobladores Fideería La Pampa General Pico sin ninguna duda tuvo hombres precursores, hombres que arriesgaban todo para instalarse en un lugar donde no tenían la certeza de que ese pueblo que acababa de nacer, pudiera llegar a tener vida propia. Y está claro que no necesitaron de subsidios para darlo todo, pues la materia prima estaba ahí, a escasos mil o dos mil metros de este cruce de vías. Allí otros chacareros igualmente precursores, se jugaron trabajando las arenosas tierras del lugar, echar las semillas a los surcos y esperar que el tiempo haga el resto. Y el tiempo a pesar de lo agreste del lugar, se comportó de tal forma, que cubrió todas esas expectativas y hasta le permitió a más de cuatro obreros golondrina, establecerse aquí para siempre. El señor Luis Gotelli afirmaba que la Fideería fue fundada en 1908, otros datos nos dicen que fue en 1910, pero a esta altura del tiempo, ¡Quién puede ponerse a discutir por un par de años! Lo importante fue que el señor Federico Herranz, asociado con el señor Alejandro Boles, fueron los iniciadores de esta empresa que se denominó *La Industrial*, nombre que por otra parte es como se dice, una piedra angular entre las producciones de la ciudad. De ahí en más, van apareciendo otras personas como Peyatti y Piana entre los primeros integrantes fundacionales de dicha empresa, emprendedores todos ellos que dieron trabajo a tanta gente, para que desde General Pico, nuestro trigo elaborado, fuera alimento en de infinidad de hogares. La continuidad de la firma se sucede más o menos de esta manera, A aquella firma le sucede la de Herranz y Bonavía, después Bonavía, Gotelli y hermano, luego Bonavía y Luis Gotelli y ya en el año 1923 se transforma nuevamente para agregar, –a Bonavía y Gotelli–, el nombre de Scotto. Esos cambios de firma se debía al movimiento permanente de gente con ganas crecer, dando al mismo tiempo oportunidad a otros que acompañaban con la mano de obra u otras inquietudes paralelas, pensando únicamente en que, *Si a él le va bien y al otro también, todos nos favoreceremos*. Entre otros ejemplos tomamos el de don Justo Monteagudo, hombre que llegara de España traído por su tío Federico Herranz y que más adelante tuviera su participación como socio de la firma, ya que por 1958 la Fideería comienza a girar como Monteagudo y Cía., debido a que parte de los otros integrantes se transportó a la ciudad de Rufino, donde habían instalado una fábrica de maquinarias para hacer todo tipo de pastas. Podemos decir que cumplió como una sólida empresa, a la que el cambio de integrantes no la debilitó, por el contrario estos emprendedores sabían bien lo que querían hacer y los números estaban a la vista, traduciéndose en la buena cantidad de operarios, más viajantes y repartidores que debían hacer grandes esfuerzos para poder cumplir con la demanda. Los fideos *Pampa* eran conocidos y solicitados en lo que se denominaba *a muchas leguas alrededor*. Lamentablemente el edificio que ocupaba casi toda la cuadra de la calle 24, entre la 15 y la 17, ha sido transformado, ubicándose en la actualidad otros tipos de negocios, pero el mismo estaba compuesto de una planta superior (julio de 2016, aún queda la estructura y una parte original), dando un aspecto imponente y más aún cuando se escuchaban los ruidos de maquinarias en el día y en las horas de mayor producción, además del movimiento de carros primero y camiones más adelante. Allí se elaboraba el trigo hasta completar la harina como producto *Cinco ceros* y pastas de calidad en diversos tipos, tallarines, soperos, etc. etc. En su principio, tal como fue concebido, albergaba maquinarias primitivas y un tanto rústicas. Las mismas fueron cambiadas más adelante por otras que ocuparon aquellos lugares, pero no ocasionaron modificación alguna en el edificio, construido en los primeros años de la historia de Pico. Un aporte a este recuerdo histórico, se lo debo al siempre querido y recordado Roberto Paglia, que supo vivir durante muchos años sobre la calle 15 a pocos metros de la 24, corroborando el movimiento de carros y camiones llegando con el cargamento de bolsas de harina y la salida de esa materia ya procesada. Su casa estaba limitando un callejón que servía para el ingreso y egreso del transporte y los fondos al paredón del edificio de dos plantas. Recopilación Héctor Pérez Farías Fuentes consultadas; Anuario diario La Reforma 1955 Anuario diario Zona Norte 1960 Colaboración especial; Roberto Paglia Derechos Reservados

Ubicación Histórica, Año:1910
Fideería La Pampa
Emprendimientos de los primeros pobladores Fideería La Pampa General Pico sin ninguna duda tuvo hombres precursores, hombres que arriesgaban todo para instalarse en un lugar donde no tenían la certeza de que ese pueblo que acababa de nacer, pudiera llegar a tener vida propia. Y está claro que no necesitaron de subsidios para darlo todo, pues la materia prima estaba ahí, a escasos mil o dos mil metros de este cruce de vías. Allí otros chacareros igualmente precursores, se jugaron trabajando las arenosas tierras del lugar, echar las semillas a los surcos y esperar que el tiempo haga el resto. Y el tiempo a pesar de lo agreste del lugar, se comportó de tal forma, que cubrió todas esas expectativas y hasta le permitió a más de cuatro obreros golondrina, establecerse aquí para siempre. El señor Luis Gotelli afirmaba que la Fideería fue fundada en 1908, otros datos nos dicen que fue en 1910, pero a esta altura del tiempo, ¡Quién puede ponerse a discutir por un par de años! Lo importante fue que el señor Federico Herranz, asociado con el señor Alejandro Boles, fueron los iniciadores de esta empresa que se denominó *La Industrial*, nombre que por otra parte es como se dice, una piedra angular entre las producciones de la ciudad. De ahí en más, van apareciendo otras personas como Peyatti y Piana entre los primeros integrantes fundacionales de dicha empresa, emprendedores todos ellos que dieron trabajo a tanta gente, para que desde General Pico, nuestro trigo elaborado, fuera alimento en de infinidad de hogares. La continuidad de la firma se sucede más o menos de esta manera, A aquella firma le sucede la de Herranz y Bonavía, después Bonavía, Gotelli y hermano, luego Bonavía y Luis Gotelli y ya en el año 1923 se transforma nuevamente para agregar, –a Bonavía y Gotelli–, el nombre de Scotto. Esos cambios de firma se debía al movimiento permanente de gente con ganas crecer, dando al mismo tiempo oportunidad a otros que acompañaban con la mano de obra u otras inquietudes paralelas, pensando únicamente en que, *Si a él le va bien y al otro también, todos nos favoreceremos*. Entre otros ejemplos tomamos el de don Justo Monteagudo, hombre que llegara de España traído por su tío Federico Herranz y que más adelante tuviera su participación como socio de la firma, ya que por 1958 la Fideería comienza a girar como Monteagudo y Cía., debido a que parte de los otros integrantes se transportó a la ciudad de Rufino, donde habían instalado una fábrica de maquinarias para hacer todo tipo de pastas. Podemos decir que cumplió como una sólida empresa, a la que el cambio de integrantes no la debilitó, por el contrario estos emprendedores sabían bien lo que querían hacer y los números estaban a la vista, traduciéndose en la buena cantidad de operarios, más viajantes y repartidores que debían hacer grandes esfuerzos para poder cumplir con la demanda. Los fideos *Pampa* eran conocidos y solicitados en lo que se denominaba *a muchas leguas alrededor*. Lamentablemente el edificio que ocupaba casi toda la cuadra de la calle 24, entre la 15 y la 17, ha sido transformado, ubicándose en la actualidad otros tipos de negocios, pero el mismo estaba compuesto de una planta superior (julio de 2016, aún queda la estructura y una parte original), dando un aspecto imponente y más aún cuando se escuchaban los ruidos de maquinarias en el día y en las horas de mayor producción, además del movimiento de carros primero y camiones más adelante. Allí se elaboraba el trigo hasta completar la harina como producto *Cinco ceros* y pastas de calidad en diversos tipos, tallarines, soperos, etc. etc. En su principio, tal como fue concebido, albergaba maquinarias primitivas y un tanto rústicas. Las mismas fueron cambiadas más adelante por otras que ocuparon aquellos lugares, pero no ocasionaron modificación alguna en el edificio, construido en los primeros años de la historia de Pico. Un aporte a este recuerdo histórico, se lo debo al siempre querido y recordado Roberto Paglia, que supo vivir durante muchos años sobre la calle 15 a pocos metros de la 24, corroborando el movimiento de carros y camiones llegando con el cargamento de bolsas de harina y la salida de esa materia ya procesada. Su casa estaba limitando un callejón que servía para el ingreso y egreso del transporte y los fondos al paredón del edificio de dos plantas. Recopilación Héctor Pérez Farías Fuentes consultadas; Anuario diario La Reforma 1955 Anuario diario Zona Norte 1960 Colaboración especial; Roberto Paglia Derechos Reservados
