Barrio: El Molino / Tema: Historia
Ubicación Histórica, Año:1948

Marta Cardoso, sobre el Barrio
Trabajo realizado por alumnos de la Cátedra Práctica II de la carrera Profesorado de Nivel Primario de la Facultad de Ccias Humanas de la UNLPa, los alumnos en esta cátedra cada año deben realizar reconocimiento del medio donde a futuro desempeñaran su tarea docente, por lo que la Junta de Historia Regional acordó con las Profesoras de ésta cátedra ,que este año, ese reconocimiento estuviese orientado a recoger historias para compartir en esta página. El Día 03/05/2016, la primera de una serie de entrevistas… Se dirigen al domicilio de la Sra. Marta Cardoso. Mientras esperan a Marta, deciden pedirle que les cuente algún recuerdo en general o de algún barrio o establecimiento particular de General Pico. En ese momento ella menciona que lo que puede contarnos está referido al barrio Molino porque es el lugar donde se crió y empieza su relato: — Yo nací en el año 1953 y mi papá llegó al barrio Molino en el ´48 ,cuando compró un terreno que justo estaba ubicado en una hondonada, en un bajo terrible porque todas las zonas del barrio molino eran médanos, había mucha arena y baldíos en esa época. Mi papá compra ese terreno que era barato, en la calle 23 entre 4 y 6 , que esta a una cuadra del Molino Fénix ,Ahí, construye su casa ,con un terreno bastante amplio para hacer su vivero, ponerse una sucursal del vivero del padre que estaba en la avenida San Martín y la hoy calle 37. (Los padres de mi papá eran portugueses). Cuando llega al barrio Molino, no había casi nada, eran muy pocas las casas, había algunas casas muy humildes. Pero el Molino Fénix era importante porque ahí venia el acopio del trigo de toda la zona y en la época de la molienda llegaban muchos camiones que hacían filas, hileras. Funcionaba y era mucha gente que trabajaba ahí, los molineros y la familia molinera, y, lo que aún todavía están son las viviendas que eran para los jefes .Así nosotros vivíamos eso, todos los mediodía tocaba la sirena y entonces uno la escuchaba y sabias que eran las 12, cuando tocaba a la mañana sabias que eran las 8, y a las 6 de la tarde Marta continúa — sí, sabíamos todo el funcionamiento y encima era una sirena terrible, tengo muy presente el sonido. Continua hablando de la sirena - era hermoso escuchar la sirena, se escuchaba de todo Pico, era una sirena de barco, extrañamos la sirena cuando la sacaron, la extrañábamos terriblemente, la gente y todo lo que significaba el Molino en movimiento. Eso era muy importante para el barrio porque lo movilizaba. Después había una jabonería, la “jabonería de Tozo” que estaba en la calle 23 esquina 6, a una cuadra de mi casa. Ahí también era interesante, porque ahí elaboraban el jabón y estaba bastante industrializado, pero era el jabón blanco que se hacia con grasa. Marta continúa contando: era muy interesante, íbamos bastante a la jabonería, no podíamos entrar en la parte de elaboración de producto porque éramos chicos pero jugábamos con los hijos de los dueños que eran amigos del barrio. La jabonería también movilizaba mucha gente que venía de otros lados a comprar jabones y demás. Entonces tanto la jabonería como el molino, eran dos empresas que a mí me quedaron muy grabadas por el sonido, los aromas y por todo lo que significaba, de gente que entraba y salía. Otra cosa que me quedo grabada era cuando pasaban las bicicletas con los ferroviarios, por la calle 23 justo al frente de mi casa, iban los ferroviarios a la zona de bombas que, incluso, donde trabajaba mi papá porque era también ferroviario. Derechito por la 23 se llegaba a la zona de los depósitos donde estaban los talleres del ferrocarril, esto también muy interesante y yo veía que ellos pasaban por la mañana juntos, con la ropa azul, la ropa de trabajo que era el pantalón ancho, de Grafa y esos sacones largos; ellos pasaban silbando, saludando después cuando terminaban las 8 horas, a las 6 de la tarde, regresaban, Así que el barrio era muy movido. Después hubo gente muy importante, no tan cerca de mi casa, pero en el barrio había un escritor muy famoso que fue don José Prado que lo han escuchado nombrar, ha escrito cosas muy bonitas, aparte de eso, él trabajaba en el diario La Reforma porque era periodista. Nosotros a don José Prado lo mirábamos como “un grande”, que escribía y que sabía. Mi papá empezó a hacer el vivero, primero empezó a plantar eucaliptos e hizo una producción muy grande de eucaliptos porque mi papá salía en una jardinera y los vendía en las Estancias de la zona. Todas esas arboledas grandes los hacían entre el vivero de Wílliamson, en la 10, el vivero de mi abuelo y mi papá que recién lo había empezado pero tenía mucho empuje. Así que, él era el vendedor que salía con una jardinera de un caballo e iba a los pueblos solía estar una semana repartiendo y plantando los eucalíptus. Después, a medida que fue mejorando económicamente, porque iba siendo reconocido, le fue yendo bien porque fue muy trabajador y era algo “gitano” compraba y vendía cosas, siempre se las ingeniaba, tuvo 5 hijos y con el sueldo del ferrocarril era complicado, le alcanzaba hasta ahí nomás. Entonces abre el vivero en la 23 entre 4 y 6, se llamó “vivero Sarmiento” porque mi abuelo ya le había puesto ese nombre a su vivero y éste era una sucursal. Le puso Sarmiento porque fue el que trajo los eucaliptos de Australia y entonces, en honor a Sarmiento le puso ese nombre. Retomando lo del barrio, a nosotros ( me refiero a mi familia ) se fueron sumando vecinos nuevos, gente muy linda como los Haedo que aún siguen viviendo en la calle 2 y 25. Esos hombres trabajaban en el campo, eran fueron y son alambradores reconocidos, Don Jerónimo, le enseñó a sus hijos el oficio . Toda la gente de este lugar estaba vinculada de alguna manera al trabajo del campo. También había algunas despensas importantes, la de los Bernald era en la calle 10 y 23. Esa despensa era importante, luego también empezaron a desarrollarse otros emprendimientos, fue un barrio que empezó a formarse espontáneamente, familias que llegaban y se ponían a lo mejor con unas chapas o un tinglado, así iban formando sus casas. Este barrio, se formó así, de a poco, con gente muy humilde. Era un barrio que nadie le daba bolilla, no iba ningún intendente, ni concejal, no sabíamos quiénes eran, no los conocíamos. También recuerdo una panadería que era famosa que es la panadería de “la Tania”, en ese mismo lugar se hizo el primer baile para juntar fondos para hacer la asociación del barrio. Marta continua con su relato: bueno, y esa panadería... mmm, recuerdo el olorcito cuando pasaba por ahí, estaba a cuatro o cinco cuadras de mi casa por la 6 , cuando uno salía a caminar, caminar era fácil por ahí porque eran todos campitos, tenía algunos vecinos que te saludaban; yo salía a caminar por la seis y a las dos cuadras ya tenía una amiga que era compañera de la escuela con quién nos queríamos muchísimo, ahí pasaba y a veces hacíamos algún mandado para la familia de ella y pasábamos por la panadería, se sentía el olor a la leña del horno y a los dulces como las tortas negras. Marta sigue mencionando: ¡oh, las galletas! Eran de ricas! galleta como ahí nunca más probé, seguro era porque era chica y cuando se compraba se disfrutaba. La verdad es que era muy linda la vida de barrio, podías jugar; era muy pintoresco porque ibas a jugar a la pelota, entre chicos y chicas, no importaba quien eras, a veces jugabas con chicos que no sabías ni siquiera de dónde venían. Tenías los amigos más conocidos pero también aparecían otros nuevos y cuando se hacía la fogata de San Juan y San Pedro??? para la que traíamos cardos rusos... en el caso nuestro la hacíamos nosotros, traíamos los cardos de la ruta o del barrio porque estaba lleno de cardos; durante dos semanas previas a la fiesta, los chicos, los varones que tenían más fuerza, venían acarreando los cardos y los apilaban donde hoy es la escuela especial en la calle 23 entre 4 y 6, frente a mi casa, ahí se hacia la fogata pero también en otros lugar porque también habían otros campitos. Era muy lindo, estaban los Alomar, me acuerdo , buena gente , porque era gente de trabajo. Asi que era un barrio lindo, interesante y uhhh... ¡Las barrileteadas!, a mí, mi hermano, no me dejaba participar demasiado porque decía que era cosa de varones. ¡Mi hermano hacía unos barriletes! si, los chicos los hacían, primero tenían que ir a buscar las cañas, la tacuarita criolla, cerca del ferrocarril había estas cañas entonces iban y las sacaban, era todo un trámite. Llegaban y después las pelaban, las dejaban limpias, las cortaban por la mitad de acuerdo a como querían hacer el barrilete, a veces en cuatro partes y hacían todo tipo de barriletes, de papel de diario, de papel de diario pintado, lo que lograban por ahí algún papel de color lo guardan como oro para el barrilete porque antes no te daban plata para comprar un papel de color porque no había dinero sobrante. Entonces cuando llegaba una caja, por ejemplo los chicos de Thomson que tenían muchas cajas, cuando llegaban las guardaban, después había que buscar papelitos de cigarrillo para adornar el barrilete. Hacían cometas, hacían estrellas, hacían flores que volaban y, después, ¡comprar el hilo era otra historia! y necesitaban un rollo porque necesitaban un hilo largo, entonces tenías que ahorrar plata , juntar moneda por moneda. Un día a mi hermano le cortaron el barrilete, se enojó mucho… él los hacía preciosos porque le gustaba pintar y dibujar...Y así, fuimos creciendo muy felices en ese barrio Molino . ahh, después comence a escribir, tengo material para editar sobre plantas y si lo tuviera que editar yo creo que sería mi mejor libro. En el 2007, cuando me quedé sin trabajo, veo en el diario “concurso literario”, y dije “aaah bueno, voy a hacer un poema a ver si me sale y lo mando”. Hice el poema, lo metí en un sobre, lo mandé y gané una mención.¡hoy no haría eso y tampoco ganaría una mención! Cuando me llega la nota que había ganado la mención, digo ¡esto es lo mío! Después del 2007 me dediqué a escribir. Mirá, gané un premio sin pensarlo y está bueno el poema, a veces lo leo –pausa y piensa-, se llama remanso azul, ese poema está dedicado al universo, al remanso azul que es el universo. Entonces desde ese momento como me quedé sin trabajo, me dediqué a escribir cuentos para niños y a estudiar la escritura creativa. Me conseguí una profesora excelente, lo hice online , ella, se tomaba las molestias de citarme a Buenos Aires y darme algunas clases. Y bueno, eso ,escribo y ahora no dejaría, lo único que veo que muchas actividades en las escuela y los talleres me resta tiempo para la escritura. Y es un trabajo en soledad ¡a esa imaginación me la dio el vivero! El otro día, hice un cuento que me gustó tanto hacerlo, lo disfrute, era sobre el Barrio Molino. ahh, ¡sí! algo mágico o algo parecido. Como había tantos baldíos siempre venían carpas de gitanos y yo era una “gitana oculta” ¡me encantaba! Veía a las gitanas con todos esos vestidos de gasa, y todos esos estampados, los aros, así que siempre me las ingeniaba para irme a la carpa -entre risas- iba, me hacía amiga de los gitanos, a mí me encantaba estar ahí. En mi casa nunca me dijeron que tuviera miedo, ni que fueran malos, iban muchos gitanos porque había mucho espacio. Bueno, después en el barrio Molino, la gente con mucho esfuerzo empezaron a trabajar para hacer la comisión del barrio y ahí, hubo gente que trabajaba para lograrlo ¡No teníamos escuela! no, entonces teníamos que ir a la escuela 111 los que estábamos más cerca de la vía, otros a la escuela 56, nos quedaba medio lejos y necesitábamos una escuela porque se estaba ampliando cada vez más en cantidad de familias el barrio. Había muchos chicos, eran familias numerosas, nosotros éramos una familia numerosa, éramos cinco. Entonces los vecinos que formaban la comisión, empezaron a juntar firmas para ver si los vecinos del barrio querían una escuela; asi que salíamos, yo le ayudaba a mi papá y salíamos con un cuadernito a preguntarle a los vecinos. Todos querían la escuela y tuvimos la escuela. Cuando tuvimos la escuela, yo justo pasaba a séptimo grado, o sea, que me faltaba séptimo nada más. Entonces tenía que dejar mis compañeros de la 111, pero tenía que dejarlos porque había sido una cuestión de honor tener la escuela, entonces como había estado juntando firmas me consideraba totalmente obligada por más que llorara y extrañara a mis compañeros, era un tema de honor, Entonces cuando inauguraron la escuela, el último año lo hice ahí, tuve una maestra extraordinaria, la señorita Norma Alvarez. Hicimos muchas cosas ese año porque era la escuela nueva, fue la primera vez que hubo dos hechos importantes en el barrio, fue el gobernador a la inauguración y la banda de música de la provincia de La Pampa, ¡preciosa! José Prado escribió en La Reforma que, ese día, el barrio se había impregnado de espiritualidad con los sonidos. Hubo visitas importantes ese día, vino la comitiva, el gobernador, la gente del ejército, don Juan Williamson que era una personalidad importante porque era el dueño del vivero e ingeniero además. Mi papá llevó plantas y adornamos la escuela con plantas del vivero para que quedara bonita, todos trabajamos y fue muy lindo, a eso no me lo olvido. Y la escuela, en ese momento estaba en la calle 23, esquina 6 en frente de mi casa pero tardaron mucho en hacerla y la hicieron en un terreno equivocado, pero igual ahí estuvo un tiempo hasta que la trasladaron donde ahora es la escuela 12, cuando yo estaba se llamaba “Congresales de Tucumán” y mantuvo ese nombre. ¡Fue muy lindo! y todos estábamos muy comprometidos, tuvimos una directora excelente que se llama Gladis Saumech que era de I.Luigi pero daba clases acá. Ella era la directora de nuestra escuela, los vecinitos del barrio nos encontrábamos todos en la escuela, todos la queríamos porque ahora la teníamos y estábamos todos contentos y felices. La cuidábamos en esa época a la escuela, era bonita, la tenían siempre impecable; hacíamos las fiestas y me acuerdo que las familias no tenían para trajes, para cuando tenías que bailar en algún acto, entonces los hacíamos de papel crepe y a partir de ese momento el papel crepe se convirtió en nuestro aliado, tanto para los barriletes como para los vestidos. Me acuerdo que bailamos el minué para una fiesta, para cuando se inauguró la escuela, una fiesta muy linda y todos los trajes eran de papel crepe, así que hacían ruidito cuando te movías -risas-. Nosotras nos imaginábamos que éramos damas antiguas y los peinetones los habíamos hecho de cartón con papel de cigarrillo plateado que era un gran aliado para las artesanías, les habíamos pegados unas piedritas y vidrios chiquitos. ¡Los peinetones estaban hermosos! y las mantillas... Les habíamos pedido unas cortinas viejas que tenía mi mamá que parecían manteles de iglesia, entonces las cortamos porque no las usaba y con eso hicimos las mantillas; también ese día bailamos la tarantela entonces nos hicimos el traje de tarantela conseguimos prestadas las panderetas, fue muy lindo y ahí ya después el barrio estaba a full, la comisión de fomento trabajaba y hacían bailes. Primero bailes en la calle, así que pasaba el camión regador, el típico de la municipalidad, que regaba un poco y ponían unas mesitas que nos prestaba el Club Costa Brava, hasta que compraron. Ahí se empezó con el baile callejero a juntar fondos,hasta que pudieron comprar el terreno y el salón. Fue uno de los primeros barrios que se organizó como institución, como asociación vecinal. Si, acá eran los vecinos los iniciadores y después se hicieron otras comisiones en otros barrios, esto es lo que viví. Lo queríamos mucho los vecinos al salón que era precioso, me acuerdo que se lo compraron a Mori, uno que vendía estructuras de cemento, medio armado y se terminó de armar ahí. Estaban todos contentos, y las primeras sillitas eran de madera, las compraron nuevas, ¡lindas, lindas! después las pintaron, las mesitas eran también de madera. Me acuerdo, porque me encantaba, había siempre una orquesta. Pero también se armaba unos líos… yyy, porque era bravo el barrio, uno del centro no era bien visto. venia gente de afuera y no le gustaba a alguno del barrio, era su lugar de pertenencia y siempre venia alguno de estos que se la daba de... Y ahí no gustaba eso. Era un barrio de revólver, de cuchillo… no era un barrio fácil, yo empecé a andar de novio con mi marido y a los vecinos no les gustaba porque era de barrio centro, porque estaba detrás de las vías. Las vías separaban a las familias, nosotros éramos nombrados despectivamente. Eramos los de la periferia,siempre se vio mal y la vía te separaba. Así como el ferrocarril trajo tantas cosas interesantes había una diferencia entre los vecinos muy notoria, te miraban raro, yo fui a la escuela 111 y no venían los chicos de allá a jugar a mi casa bueno solo algunos compañeros míos que yo iba a jugar alguna vez que me invitaban, yo los veía que tenían unas muñecas lindas y cosas lindas pero te las mostraban nada más. O, por ejemplo, a algún cumpleaños de gente del centro no te invitaba y tampoco venían a mi casa porque las madres no los dejaban; después cuando yo fui al colegio secundario, sí. Cuando yo iba al colegio secundario le encantaba venir a mi casa porque yo tenía un vivero, árboles, plantas, pinos, pileta, de todo. por más de que yo iba a piano del otro lado de la vía, realizaba muchas actividades de ese lado de la vía, pero he sentido la tristeza, por ejemplo, a tal extremo... ¡El tema de la iglesia! Nosotros somos evangélicos y a mí me daba mucha pena que a los chicos de mi barrio no los mandaran a la iglesia, nosotros íbamos siempre los fines de semana. A mí me gustaba ir a la iglesia, me trataban tan bien y me enseñaban tantas cosas, tuve profesoras tan lindas y yo me preguntaba como los otros chicos no podían ir. Armábamos para navidad una fiesta en la iglesia ¡preciosa! Donde nos vestíamos de ángel y todo eso, y los chicos de mi barrio no podían ir. Así que un día decidí que esos chicos también tenían que tener el privilegio de tener una iglesia y entonces armé la mía, yo tenía 11 años, mi papá había comprado otro terreno y ese terreno era la casa de una familia muy querida de acá que vivían ahí , los Elero. Compramos el terreno, estaba la casa esa vacía y un día se me ocurre ir a mí y habían comprado una latas de alcohol porque en el vivero se envasaban las plantas, unas latas así de grandes -nos indica con las manos como era de grandes esas latas-, eran de veinte litros. Eran todas iguales, yo cuando las vi, pensé ¡qué bueno para mi iglesia! Entonces le pedí permiso a mi papá, porque antes no se hacía nada sin permiso, te salía mal también si hacías algo -risas- y yo hacía muchas cosas mal. Bueno y ahí veo las latas estas y se me prendió la luz, le dije a mi papá si no me prestaba el lugar para jugar, para hacer una iglesia, le dije que quería invitar a los chicos del barrio y mi papá me dice —no serán muchos?— y bueno, le dije “vamos a empezar con algunos”. Entonces yo arme, limpie, lave todos los tambores para que quedaran bonitos porque eran asientos perfectos. Puse cajones, me hice toda una mesita, mi mamá tenía un mantel bordado por ella que era precioso, voy y saco el mantel sin permiso y lo pongo en la mesita, hice invitaciones con papelitos blancos que sacaba del vivero y fui casa por casa a avisarle a los chicos que el sábado a las cuatro de la tarde íbamos a tener una salita dominical. Mi mamá me dejo e hice dos tortas de manteca, claro, yo invite y llegaron muchos chicos, no me alcanzaron las tortas y teníamos granadina, mi mamá la rebajaba pero no alcanzaba nada, cuando vio que estaban entrando tantos chicos al vivero , entonces le dio cosa y fue a comprar facturas. A partir de ese momento los sábados los chicos iban, yo estaba feliz, armaba tarjetones, todo lo que les iba a enseñar lo estudiaba previamente, tenía que estudiar, agarrar la biblia y estudiar lo que iba a dar para no ir a pasar papelones. Y así, un día mi mamá vio que cada vez era más gente, cada vez estaba más interesante y yo era muy chica, entonces le dijo al pastor de la iglesia. Me pegunto que necesitaba y yo le dije: “necesito un púlpito porque esto es un iglesia” entonces me dice “¿no me invitas a tu iglesia?” y yo ¡siii! ¡No sabes la alegría que yo tenía! ¡Iba a ir el pastor de la iglesia de la 24 a la mía! Entonces ese día había ido casa por casa a invitar a todos, no sabes la cantidad de gente que fue, estaba lleno. Y ahí estaban todos, y entonces él me trajo un púlpito viejo, de la iglesia, me lo presto. Lo tuvimos un tiempo ahí, y después ya se estaba poniendo medio complicado, mi papá le dijo al pastor “hay que buscar la manera de que los chicos estos vallan todos a la iglesia, porque esto es un vivero, vendo plantas, eso es un negocio y no podemos dedicarnos a la religión”. Así, fue como la iglesia compro una camioneta, empezaron a buscar a los chicos y yo cerré mi pequeña iglesia. Aun que estaba muy metida en ese trabajo social que me encantaba. Era preferible que me apoyaran antes de que yo tuviera un error. También tenía mi academia de mecanografía, enseñaba a escribir en una máquina, mi papá tenía un museo y tenía maquinas antiguas de escribir. Yo practicaba en una rémington 12 vieja, entonces empecé a tomar conocidas, había chicas por ejemplo que estaban estudiando magisterio y no les enseñaban mecanografía. Fue muy interesante la vida en el barrio molino, ¡yo lo amo! Y ahora no es igual. Ahora hay asfalto, a nosotros, de mi casa cuando llovían 50 mm nos tenían que evacuar, tenía que venir mi papá con el camión y llevarnos a la casa de mi abuela porque se nos metían 50 cm de agua, después la levantaron a la casa, mas de un metro pero era terrible. Nos ha pasado de todo, pero éramos muy felices en el barrio Molino. No siempre escribí, casi todos los cuentos que escribo le pongo plantas. No puedo evitar escribir sobre platas, por ejemplo, Juan Batata, Francisco Zapallo, un Bouquet de flores frescas . Hice uno sobre el Barrio Molino, cuando mi papá hizo la casa, siempre me contaban que había un caldén muy grande. Lo tuvieron que arrancar porque, el caldén estaba ahí, y había que construir la casa , aparte era muy hondo y tenían que levantar el terreno. No les quedó otra, tuvieron que sacarlo, “El hombre de la moneda”, se llama. y bueno esto es historia del barrio El Molino. El caldén existió, Castro también, Tania también, es historia de Pico porque el barrio es emblemático. Marta sigue recordando—En mi casa, ya no está el vivero pero tengo otro dato, ahí, en la escuela especial hay una planta de magnolia y yo hice un cuento que ganò un premio,se llama “esta planta no se vende” está en el libro Colores. Y la planta está ahí, si van está en la Escuela Especial Nº 1. El Molino Fénix no está funcionando, (en el museo hay mucha bibliografía del Molino y en la Biblioteca Estrada hay unas fotocopias donde tenés la historia del Molino, con fechas y todo tipo de datos) La jabonería sigue estando, ya no funciona pero está el edificio, y en la panadería la Tania hay una casa y está al frente de la asociación del barrio que está en la 6 y la 31. La que fue nuestra casa está en venta, está bien en frente de la Escuela Especial, donde antes jugábamos con los cardos. Nada que ver lo que hay ahora en el barrio Molino, para bien ha progresado mucho. 5/5/2016. Segunda entrevista Entrevistada la Presidenta de la Comisión de Fomento nos comenta que hicieron una revistita para el Aniversario de la Comisión y nos muestra una foto del primer equipo de futbol que donó uno de los que fueron los primeros jugadores. Nos cuenta que esta institución también funcionó como una posta sanitaria y como estafeta postal, había una casilla ahí –señalaba hacía afuera- donde se entregaba la correspondencia. La presidenta responde que a esto lo creó una Asociación vecinal, hoy se reformó, se modernizó. Ellos eran todos vecinos y el papá de Marta Cardoso fué quien había formado el equipo de futbol, y organizaban bailes para levantar las paredes de toda esta institución. Esto es lo que antiguamente era el galpón, les muestra la ubicación donde se encontraban las cantinas y los baños –mirando desde la calle hacia la izquierda- después comenta que se reformó todo, se cerró la cantina.. Presidenta: todo esto lo formó este grupo de gente, que formó un equipo de fútbol; el cura párroco tenía un horno de ladrillo que era quien hacía el ladrillo, esta Asociación le compró los ladrillos al cura a un precio módico. La señora continúa diciendo que todos los años vienen algunos grupos a hacer actividades porque es allí, en dicha asociación, donde funciona por ejemplo el grupo de teatro comunitario. Retoma el relato diciendo que el padre de Marta, tenía un tocadiscos, para discos de vinilo, menciona que fue el regalo que Marta y sus hermanas esperaban. Pero como se había organizado un baile ahí, el padre de Marta lo trajo y lo plantó ahí; así, las chicas se quedaron sin su regalo de quince. Entonces, les cuenta la presidenta que para los cincuenta años de la institución la asociación presentó ese equipo de música, aclara, que en la actualidad se le dice equipo de música y en ese momento era un combinado. Insiste con buscar la revista por si les servía a las chicas, si podían rescatar algún dato, su fecha de fundación; aunque les aclara que no tiene mucha información. Les cuenta que en el barrio se encuentra la Comisaria Segunda, la Capilla, a dos cuadras de la Asociación por la 6, también se encuentra la radio del Molino la cual colabora mucho; está bastante completito dice, está la Posta sanitaria, que abre de las seis de la mañana a las nueve de la noche . El barrio se llamó “El Molino”, por el molino en sí, aquí había mucha gente jornalera que trabajaba en el Molino Fénix. que cada cual hizo su casa como pudo. Cada una de estas familias con su trabajo del Molino, compraban su terreno, éstos eran terrenos baldíos, hacían parcelas, se dividió y así empezaron a comprar un poco cada una, por lo que se fue formando el barrio. No era un barrio, como ahora que el IPAV hace las casas de barrio, cada cual hizo pieza cocina y baño como pudo. Compraron su terreno, hicieron su casa ellos, la mano de obra, todo. También cuenta que muchos trabajaban en el ferrocarril, eran ferroviarios –las integrantes pudieron recordar esto mismo por lo que dijo Marta-recuerda también que era característico el ruido de la sirena del molino. En cuanto a este tema, la presidenta cuenta que cuando se realizó la obra de teatro ellos fueron partícipes de la obra que se trató sobre el barrio, los inicios del barrio; donde la gente andaba en bicicleta, los chicos salían para la escuela, la vecina barría, compraba en la despensa, la sirena del Molino, los horarios; todo eso se trató en esa obra de teatro que la hicieron los chicos que están viniendo acá al grupo de teatro. Al Molino, ahora lo vendieron, adentro lo están refaccionando, hay gente viviendo, queda en la nostalgia y dice: “es una pena porque es ostentoso, lo ves y es imponente, una estructura impresionante. Además si nos podemos a pensar en la gran cantidad de fuentes de trabajo que había allí, que se perdió”. Reorienta la charla nuevamente hacía la Asociación, cuenta que es sin fines de lucro, que tiene talleres de computación para adultos y jóvenes, taller de cocina, repostería, panificación; a éstos concurren muchas personas del barrio y de sus alrededores. que la función que tiene la Asociación es una función social, ellos están para conservar el lugar y darle un espacio al vecino, porque se da baile, folklore, tango, bachata, hubo otros talleres que hoy por hoy no están, se daba pintura, crochet. Todos estos talleres vienen de la Municipalidad, de cultura. En resumen, dice la presidenta, “estamos para mantener el lugar abierto para que la gente lo aproveche, trabajamos por amor al barrio, no hay un sueldo, no hay nada” Ahora, se va a hacer locro y empanadas, que son para los gastos. Se compraron los ventiladores, se guarda el dinero por si se rompe algo. Preguntamos si reciben apoyo de alguna autoridad, ella responde que no. Marta indica que actualmente están solicitando una ayuda porque quieren ampliar el salón grande, ya que atrás hay un galpón, para usarlo de SUM para la escuela N° 12, que no tienen un espacio cerrado para los chicos, y a su vez, armar canchas para juegos bajo techo. También se está armando, como hace muchos años, un equipo de fútbol, a partir de las inquietudes de los jóvenes y así representar al barrio. “Todo esto cumpliria con el fin de que el chico no esté en la calle. Estos chicos, charlando, les dijeron que van a hacer un merendero, se ofrecieron a ayudar a servir la leche, a cuidar chicos, a hacerlos jugar a la pelota; son chicos que se criaron en el barrio, que hoy son papás jóvenes, y no quieren que sus hijitos pasen por lo que ellos pasaron, entonces hoy están buscando otras alternativas y el apoyo de gente grande que los acompañe” Continuando con la conversación, se le pregunta a Marta si ahí ocurrió algún hecho importante en el barrio que recuerde. Ella, dice que lo que más recuerda son los 50 años de la institución, ya que antes era colaboradora y llegar al frente, como presidenta, justo cuando la institución cumplía los 50 años fue muy gratificante. Se sintió muy halagada de organizar el evento, hubo muchos invitados importantes, autoridades, gente que pasó por la institución, con presidentes de otros años; a su vez, ella se sintió doblemente agasajada porque es la primera mujer que se encuentra como presidenta. Otra pregunta que le realiza, es cómo caracterizaría al barrio? Ante esto responde: como todo barrio, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Generalmente, unos siempre ven lo malo, dice, que es lo que más resalta, de acuerdo a lo que había dicho Marta en la entrevista, que el barrio estaba muy estigmatizado, uno de los principales motivos es por el hecho de estar atrás de la vía, que durante años y hasta la actualidad se lo vio diferente, entre el centro y la periferia. Además, de acuerdo a los comentarios que escucharon las integrantes del grupo, esas diferencias y esa estigmatización sigue. La señora responde que el barrio en sí siempre fue el “Barrio el Molino”, en la actualidad está a la altura de cualquier barrio. Mario, que estaba sentado agrega lo siguiente: “lo que sucede en este barrio puede ocurrir en cualquier otro, en el barrio ha quedado gente mayor, chicos casi no quedan, es uno de los barrios más viejos y emblemáticos de la ciudad. También plantea la discriminación que sufren por parte de los periodistas: cuando sucede algo en el barrio, remarcan que sucedió tal hecho en el Barrio “Molino”, en cambio, si sucede en otro barrio simplemente dicen las calles” Marta y Mario recuerdan que cuando ellos habían llegado al barrio éste tenía mala fama, por el hecho de que estaba el molino y había mucha gente desconocida, trabajadores golondrinas, también en aquella época se hacían bailes –los nombrados anteriormente- y siempre había problemas y peleas, este fue otro motivo. Eran los bailes más populares, las bebidas y las disputas por las mujeres siempre llevan a eso. Cuentan que, ellos, al tener más relación y contacto con las personas, pueden romper con los estigmas que están actualmente naturalizados. Cada quince días, en la Asociación, se hacen reuniones intersectoriales, donde se reúnen todas las instituciones; entre ellas la Comisaría, la Escuela, la Posta Sanitaria, y se plantean las problemáticas del barrio, el hombre agrega que no hay problemas gravísimos que se plantean, hay algún problemita aislado puntual. Ambos, Marta y Mario, invitaron a las jóvenes a la próxima reunión y mencionan que estas reuniones muestran el día a día de la gente. Luego, continuando con el reconocimiento del barrio, cuando empezaron a recorrer las calles que llevaban hasta la ruta, empezaron a ver casas muy lindas. También pudieron advertir el ruido del tren, por la cercanía a las vías. En la 10 y 33 hay una plazoleta “Los Periodistas”. También, una estación de servicio, parrilla restaurante, una librería, tres carnicerías, cinco despensas, dos talleres mecánicos y cuatro peluquerías. En el recorrido por la calle 10, ya de regreso, (se pudo ver la gran cantidad de despensas, negocios, verdulerías que había por cuadra y cómo las familias habían llevado a cabo su propio emprendimiento, ya que éstos eran negocios familiares). Día 25-05-2016/ - casa de Marta Cardoso. Ya instaladas con Marta le comentan —Pasé la grabación y rescaté algunas cosas que queremos profundizar… los terrenos del barrio Molino, en ese tiempo ¿fueron donados por alguna institución? el terreno en general, del barrio..y otra pregunta ¿cuando usted llegó,el barrio ya se llamaba molino? —Marta: no, el barrio era un barrio que no tenía nombre pero había un molino que era el Molino Fénix, el barrio no tenía nombre pero estaba cercano al molino por eso después decidieron todos los vecinos, cuando le preguntaban ¿en qué barrio vivís vos? Todo contestaban “atrás del Molino” “del otro lado de la vía”, entonces ya estaba casi puesto el nombre y le quedó el barrio Molino.— si, ya fuimos al barrio nosotras, recorrimos por donde está su casa, la panadería “la Tania” al frente de la asociación, la jabonería no la encontramos ¿Es en una esquina no? ¿Una casa vieja? Marta: es alta, una casa alta, en la calle 8 y 23. Marta: si, está bien en la esquina, es una casa alta donde no vive nadie, a Ricardo Tosso, el hijo del dueño de esa jabonería, es profesor, es veterinario y profesor en la facultad de veterinaria. Otro detalle que recordé —El parque de la Escuela Especial se llama Antonio Cardoso, el nombre de mi padre. La política económica complicó la situación de la empresa Molino Fénix ya no le convenía tener tantos molinos harineros, empezó a tener problemas económicos y como tenía varios molinos en diferentes lugares, dejó los que más ganancia le daban, entonces a estos los empezó a cerrar y después el molino Werner de Realicó también lo cerraron y en Santa Rosa, casi todos los molinos cerraron pero fue a causa de una época de problemas de política económicas adversas a la producción harinera. Fue catastrófico! porque… ¡La cantidad de gente que trabajaba ahí ¡ El barrio se empezó a formar de manera espontánea, porque no fue un barrio de viviendas sociales, era gente que podían comprarse un terreno ahí y construían su casa, pero todo en torno al molino, no toda era gente que trabajaba en el molino, Los empleados del molino, generalmente vivían en otros barrios, eran muy pocos los trabajadores del barrio. Se fue formando espontáneamente… mi papá por ejemplo los compró porque eran baratos los terrenos y como tenía posibilidades de seguir comprando alrededor empezó a comprar una manzana que tenía dos casas nada más, la idea de él era seguir comprando porque no podía comprar todo junto, hasta que casi llego a tener toda la manzana. También muchos ferroviarios vivían ahí, y después gente muy humilde que venía de otras provincias como por ejemplo Mendoza y San Luis. Otra modificación.. por la calle 21 y en la esquina 6, en frente se formó un barrio donde antes eran unos silos y había eucaliptus ,en frente tenés el molino grande y el chalecito donde vivió Oleada fue uno de los gerentes y otro gerente que duró mucho en el cargo fue Sr. Amela, ellos vivían ahí, está pegada al molino, era un chalet hermoso que a nosotros nos gustaba ir porque era muy lindo y después las destruyeron los vándalos. El barrio se agrandó mucho. Hoy es un barrio que tiene más de ocho mil personas. tiene una posta sanitaria llamada”Mauricio Knovel”, un destacamento de policía, porque el barrio Molino viene a ser hasta ahí, hasta la 10,de alli, hasta la circunvalación y a partir del molino, todo, hasta la ruta. Ahora hay de toda clase social que han edificado en el barrio. La pobreza que había cuando nosotros éramos chicos ¡no! Ahora ya hay una clase media trabajadora, en realidad, siempre fue gente trabajadora. Está lindo el barrio Molino ahora. Antes era un rancherío, uno al lado del otro ¡pero ahora no! sii, está lindo pero igual notas las diferencias con las casas que van llegando a la ruta, de las que están cerca del molino que son más antiguas, eso sí… ¡Lleno de negocios! Marta: sí ¡es muy comercial! Es un barrio que se ha acostumbrado a vivir del barrio. Retomando lo del trabajo de mi padre, El hizo lo que le gustaba porque su padre ya venía de Portugal donde ellos tenían cultivo de plantas. Entonces ya venía de herencia. Y mi abuelo no se vino escapando de la guerra, el vino de aventurero, Era gente que tenía algo de dinero, tenía producción de olivos y aparte, tenían concesionaria de automóviles. Él se vino porque quería irse de Portugal y quería hacer su vivero grande, tenía la idea, y por eso llego acá porque le dijeron que ya estaba el vivero de Williamson. Primero fue a Winifreda él y ahí nació mi papá, por que alli se habia instalado una colonia portuguesa que son, hoy día, sus descendientes, productores agropecuarios en su mayoría. Y la idea de él, era tener una gran producción y compró… ¡Creo que dos hectáreas era lo que tenía! Después las fue vendiendo pero él vino con plata por eso pudo hacer toda la estructura que hizo. No sabemos demasiado de la vida de ellos, porque no contaban nada, no enseñaban el idioma... hablaban en portugués y ellos se juntaban con otros portugueses amigos, jugaban a las cartas entre ellos. nosotros veíamos un montón de hombres de traje y en los percheros, colgaban las gorras, todas de la misma clase. Pero a nosotros no nos dejaban entrar... yo, los dos abuelos que tuve, a pesar de que vinieron en la posguerra, ninguno de los dos vino escapando de la guerra. Los dos vinieron de Europa,porque… Mi abuelo Covella también vino de aventurero, pero no era de dinero, pero se casó con una mujer que si,tenía dinero. Vinieron a Lincoln, tuviero que laburar mucho y que jamás pudieron ir a Italia porque se les hizo difícil. Y mi abuelo Cardozo, no pudo volver a Portugal . Aah, mi mamá le ayudaba a mi papá en el vivero ¿en qué le ayudaba mamá? En la parte administrativa del vivero. Iba al banco, le cobraba las cuentas ¡era la administradora! mi hermano Oscar que era el mayor, falleció cuando tenía 45 años, se había puesto un vivero en la 13. Cuando papá en el año ´79, se enferma y tuvo un infarto, nos llama a mi hermano y a mí que éramos los mayores y nos ofrece que sigamos con el vivero porque él no podía seguirlo porque estaba muy enfermo. Entonces con mi hermano Oscar, a los dos, papá nos alquila el vivero para darle una forma jurídica aparte no sabía la magnitud de su enfermedad y le habían dicho que no podía trabajar en el vivero y empezamos a trabajar como socios mi hermano y yo, después a papá lo operan del corazón, lo opera Favaloro en Buenos Aires. Ahí, nosotros con mi hermano trabajamos muchísimo, le cambiamos la impronta al vivero… mi hermano era un paisajista nato y yo después estudié jardinería paisajística en Buenos Aires. Pero lo de mi hermano era natural, era una artista, el mejor paisajista y yo estudié, mucho a su lado, me enseñó mi hermano, mucho, casi todo. Después de que nos separamos de la sociedad con mi hermano. Así que ahí me fui desenvolviendo, a mí me contrataban para hacer parques en Buenos Aires, en otras provincias también hice parques. Retomando lo del barrio, nos decia que los problemas vecinales se trataban alli?—Si,se trataban en la comisión, era una asociación civil sin fines de lucro. Que después trabajó para tener personería jurídica , fue la primera asociación barrial de todo Pico. Problemas particulares no, solo los comunes a todos, por ejemplo, la necesidad de pedir una escuela para el barrio, un destacamento de policía que no había. Todos esos temas los trataba la asociación o se inundaba cuando llovía y que arreglaran las calles y la asociación pedía al municipio por esos temas. Es obvio, ¡es como en todo barrio! ¡Hay cosas buenas y cosas malas! Nosotros teníamos el único teléfono del barrio y cuando habia alguna emergencia, iban a pedir para llamar a la policía - se queda pensando- : los bailes que se hacían ahí en la calle hasta que se pudo comprar el galpón. Lo hicieron como un año, todos los fines de semana y creo que eran los sábados a la noche los bailes que se hacían. Al frente de la panadería Tania, y que después se puso el galpón ahí, en frente de la panadería. Y, al lado, bien pegado, donde está la comisión de fomento, por la calle 6, había un señor que era colchonero. hacía colchones, Lobos de apellido. creo que hay como una casa prefabricada- se queda pensando- y más para allá está el almacén de Castro que hace muchos años que está, al frente de la Tania, en una esquina. Y después otra cosa que recuerde... ¡No había nada! te imaginas que los centros de salud se hicieron después... ¡ahh! El policlínico ferroviario se construyó pero en la década del 60. Se construyó en la calle 23, entre 6 y 8, en frente de la jabonería o sea del gremio de los ferroviarios dependiente de la unión ferroviaria hicieron un gran policlínico donde íbamos todos los ferroviarios ahí. Cuando cerró el policlínico ferroviarios estuvo el centro de salud Novel que ahora está allá en la posta nueva, esa inaugure yo, cuando era Ministra de Desarrollo Social.Y viniendo por la 10, que vos entrás a la 21, esta la vía y ahí nomás. esas son las oficinas de vía y obra que también estaban. Que corresponde a las oficinas de ferrocarriles argentinos. Podes poner que ferrocarriles argentinos no sólo tiene las oficinas acá en la 10, sino que tenía los depósitos, donde trabajaba papá, allá donde termina la calle 23, en la vía. Ahí estaban todos los depósitos, los depósitos de agua, ahí arreglaban las máquinas, mi papá trabaja ahí en supervisor del agua, mi tío que era administrativo trabajaba en la estación... Pero ahí donde están las oficinas de ferro expreso pampeano, ahí trabajaban mis tíos que eran administrativos. Y, después, si vos seguís la 21 y costeas la 2 y seguís, seguís, seguís, hasta donde termina la 23, ahí pasas ya a la parte de depósitos y, salas de máquina donde arreglaban todo, talleres mecánicos. Tenés que cruzar la vía para llegar, ¿nosotros que hacíamos? Íbamos por la 23 derecho cruzábamos un caminito por abajo del alambrado y ahí entrábamos derecho por a donde papá trabajaba que era la sala de agua. Otra cosa por lo que era peligroso el barrio, era por los camiones cuando estaba el molino funcionando, en la época de la cosecha del trigo iban a vender el trigo al molino y hacían cola los camiones, como hacen en el puerto. Entonces se llenaba el barrio de camiones y estaban los gitanos... ¡Ahora está lleno de casas! Pero antes eran todos descampados. El primer barrio construido de viviendas fue el Ruca, es en... la calle 10, en la 31 y la 33, el barrio en donde vivía en la calle 8 , José Prado, ahí hicieron un barrio de viviendas y la gente se lo hizo con esfuerzo propio y ayuda mutua, ya estaba preadjudicada la casa y la gente se ayudaba entre si. No había gas se usaba kerosene o leña. Mi papá ganaba bien porque tenía doble sueldo, tenía el sueldo del ferrocarril y ganaba bien en el vivero porque era muy laburador, salía en una jardinera a vender por los pueblos y después vendía en un camión, él fue progresando rápido, era buen vendedor. Y nos llevaba... una vez por mes íbamos a comer a un restaurant del centro que era “el Masacre”. Mi mamá que era costurera y mi hermana aprendió a coser porque le enseñó a coser, porque era prolija...mamá, nos hacía unos vestidos hermosos y nos compraba zapatos blancos, en verano, con mediecitas blancas ¡impecable! Siempre estábamos impecables vestidas, íbamos al restaurant y no movíamos ni un pelo. Yo me crie libre, muy libre te digo la verdad... yo creo que he sido ciudadana del barrio desde que nací, ame el barrio y lo amo ,me casé a los 20 años pero ese era mi barrio, era mi lugar en el mundo ¡hermoso! Cuando mi papá, armó el equipo de futbol ¡no sabés la plata que gastaba! Por eso mi mamá se ponía… verde de bronca ¡porque la malgastaba! mi papá fue creador de ese grupo se llamó “Deportivo Sarmiento”. Los clubes de Pico estaban organizando a la noche papifultbol, juegos barriales que se yo... eran equipos que confrontaban en la cancha de argentino e independiente, generalmente en argentino se hacían y cada barrio presentaba su club. Y papá con los pibes que jugaban en el campito de la 2 y la 25 armó un equipo pero como después empezaron a ganar, eran casi todos jugadores de la primera de ferro, los contrataba y le pagaba. Ahí en esa foto, hay un chico que está desaparecido de la dictadura, el flaco Delaturi, era uno de los mejores jugadores que tenía papá ¡era de lindo! Y lo mataron en Buenos Aires en la dictadura militar, ya tenía hijos él. Yoana acota— si, nos mostraron en la comisión de fomento, la foto que nos dijeron que la pudieron recuperar. Marta: — Yo tenía el original de esa foto, era un cuadro que papá lo hizo enmarcar estaban todos los chicos parados. La mayoria de ellos, trabajaban con papá en el vivero, mi papá tenía 20 empleados. Del vivero, ya no queda nada, está en sucesión todavía y la casa también pero ya no está igual. Una vez visto todas las fotos,sin más que agregar,Marta las acompaña hasta el portón, despidiendose con un “muchas gracias”. Este trabajo lo realizaron; Ojeda Irina Couderc Cecilia Fortuna Carla Caino Yoana Fernandez Carla


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