Barrio: Talleres / Tema: Gremiales
Ubicación Histórica, Año:1958
Huelga ferroviaria de 1958
LA LUCHA SINDICAL EN GENERAL PICO: LA HUELGA FERROVIARIA DE 1958 El proceso de desperonización de la sociedad que se inició en 1955, con la mal denominada “Revolución Libertadora” no dejo afuera a nuestra provincia. El partido peronista fue disuelto y se intervinieron la CGT y los sindicatos, controlados por oficiales de las Fuerzas Armadas. Muchos dirigentes políticos y sindicales fueron detenidos y sometidos a un prolijo escrutinio por comisiones investigadoras que culminaron en la proscripción. La Pampa fue intervenida, y el Doctor Salvador Ananía y su vicegobernador Esteban Ardohain fueron separados de sus cargos. Se nombró interventor Federal Interino al Capitán Luis Gonzalez Balcarce, que luego fue reemplazado por varios interventores . Por decreto en 1956 se derogó la Constitución del 49 , y como todas las provincias La Pampa debió convocar una Convención Constituyente. Participaron solo dos partidos, la Union Cívica Radical del Pueblo y la Union Cívica Radical Intransigente y en 1960 se anunció la nueva Constitución Provincial. La dolorosa represión militar se manifestó en territorio pampeano, como en otro lugares del país durante los días de junio de 1956, en el llamado “Movimiento de Recuperación Nacional”. Las convenciones de trabajo fueron suspendidas, el peso se devaluó y los salarios reales cayeron fuertemente en 1957. Encontramos aquí una de las fuentes de la firme resistencia de los trabajadores. Las huelgas fueron numerosas y hacia 1957, acosado por las dificultades económicas el gobierno militar convocó a elecciones para cumplir con el compromiso de reestablecer la democracia. El 23 de febrero de 1958, Frondizi (UCRI) ganó las elecciones, gracias a un pacto con Juan D.Perón (en el exilio). Esto no mejoró la situación de los trabajadores que continuaban reclamando mejoras salariales. La provincia de La Pampa estaba a cargo del Interventor Nacional Dr Tomás Wine (18/2/1957 al 10/5/58) y luego por el Dr. Ismael Amit(10/5/58 al 10/12/59). Y... General Pico también fue protagonista de un suceso que marcó la vida de 83 ferroviarios que pertenecían a la Unión Ferroviaria y adherían a los reclamos nacionales de recomposición salarial. El sábado 29 de noviembre de 1958, un numeroso grupo de obreros ferroviarios que debían presentarse a trabajar a las 14hs. en el deposito del ferrocarril Sarmiento, decidieron no hacerlo respetando una confusa decisión recibida desde “arriba” (autoridades de la Unión Ferroviaria). Algunos de ellos tenían experiencia sindical, otros provenían de las filas del partido comunista o del socialismo. Pero la gran mayoría eran jóvenes de entre 18 y 25 años que no tenían una gran trayectoria sindical pero que expresaban obediencia con sentido de compañerismo fiel a cualquier decisión que los involucrara en la lucha por mejoras laborales. Además, como la mayoría tenía pocos años de antigüedad, sentían orgullo de participar de una organización gremial...Sólo nos enganchamos los del depósito, ninguno de los maquinistas ni los de tráfico ni los de la estación se sumaron a la huelga...(Adolfo Fernández). Es así que cuando se tomó la decisión de hacer una movilización desde los depósitos y marchar hacia el Cuartel 1/Ac.3 muy pocos fueron los que desistieron, sólo algunos padres de familia, quizás...por temor a la represión. Presurosos fueron a sus domicilios a buscar el documento de identidad y agrupados marcharon por las calles del centro de la ciudad alrededor de las 15hs, hasta llegar al cuartel. Allí fueron recibidos por el Teniente Coronel Rottjer quien exhortó a los huelguistas a deponer su actitud en tres oportunidades. Minutos mas tarde llegó presuroso el presidente de la Unión Ferroviaria, Orfelio Cayre quien frente a los hechos dijo:..muchachos vamos, fue una equivocación...., palabras que mostraban escasa comunicación sindical o conflictos internos dentro del sindicato. El Teniente Coronel les leyó las penalidades del código de justicia militar a que se harían pasibles en caso de no retirarse pacíficamente. Los huelguistas unánimamente y decididos a hacer efectivos sus justos reclamos no depusieron su actitud. Lo legal es que en gobierno constitucional el derecho a huelga esta amparado por la Constitución, pero la realidad mostraba que las Fuerzas Armadas continuaban vigilando con mucha suspicacia cualquier tipo de situación subversiva al orden. Es así, como los huelguistas fueron incomunicados y quedaron arrestados en el cuartel iniciándose los sumarios de prevención y dándose aviso a la Capital Federal a los efectos de la formación de los correspondientes consejos de guerra. Al atardecer y desconociendo toda decisión que la fuerza militar estaba tomando sobre sus destinos, los ferroviarios fueron “cargados” en dos camiones, guiados por Vigovich, Franco Fons y “Calabaza”Marchini, pertenecientes a las Casas Fons y Constantino. Hacinados y parados en los camiones fueron llevados a la Capital Federal custodiados por el Capitán Vites. El Cuartel suministró a la prensa la siguiente información:...serán investigados por motín e insubordinación. A la mañana siguiente estuvieron por unas horas, fuertemente custodiados, en las calles Pichincha y Garay donde funcionaba el Consejo de Guerra Especial. Todos los testimonios coinciden en que en esas horas de espera el miedo era los que los unía. Sin darles ningún tipo de información fueron trasladados a Campo de Mayo. Allí según los testimonios, no se los trató mal y se les asigno un defensor, en todos los casos militar. Se los vistió con ropa de fagina, se les cortó el pelo al ras y el 9 de diciembre, los sentaron en el banquillo de los acusados. A todos se les leyó la sentencia entre las 14hs y las 15hs a uno por vez. Se los acusó por motín e insubordinación y abandono de servicio. A Anibal Telechea, 6 meses de prisión. A Santiago Pepa y Víctor Marcero, 5 meses. A Alberto Garabaglia, 4 meses Con tres meses de prisión a Luis Ángel Perdomo, Carlos Vola, Adolfo Fernández, Arnoldo Arcenillas, Juan Viola, Osvaldo Labarriel, Ubaldo Córdoba, Aurelio Chasco, Marcelino Perez, Raúl Martellono, Héctor Pirchio, Simón Blanco, Juan J. Alissandroni, Bernardo Baroni, Sául Fernández, Carlos del Sol, Orlando Cabrera, Ramón García, Pedro Testa, Alberto Morales, Pedro Bravo, Ángel Lacasa, Ruben Piccini, Jerónimo Fernández, Raúl Rojas, Manuel Vaquero, Reinaldo Vázquez, Alfredo Somoza, José Pascual, Juan C: Estigarría, Labrador Perez, Raúl Saavedra, Alejandro Sola,, Agustín Perez, Abel Novillo, Ambrosio Sola, Luis Iglesias, Obdulio Telechea, Alfredo Prieto. Con setenta y cinco días de prisión: Eduardo Rodríguez, Luis Tellería, Omar Goñi, Vicente Actis, Felipe Mareque,, Arguello Carlos, Víctor Tolosa. Con dos meses de prisión: Martín Lobos, Santos Barzola, Ricardo Betelu, Carlos Hernández, Emilio Pedehontaá, Héctor Tosello, Leandro Caro, Hugo Somoza, José Trovatto, Roberto García, Antonio Matta, Antonio Perez, Angel Collado, Angel Vigovich, Gregorio Collado, Eduardo Bastarrica, Eduardo Somaruga, José García, Néstor Sabarís y Alberto Basarotto. Con cuarenta y cinco días de prisión: Abel Tacchino, José Borgna, Sixto Martinelli, Antonio Acosta, Juan Garavaglia, Delfín Vieira. Con un mes de prisión: Enrique Stagnaro, Juan Carlos Montero, Gaspar Hernández, Mario Reucci, y Silverio Gonzalez. Con diez días de prisión: Carlos Dalmasso, quien regresó luego de escuchar la sentencia a nuestra ciudad. Las noticias llegaban a General Pico por un representante del diario La Reforma. Luego de la sentencia, fueron trasladados a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde estuvieron un día. Desde allí los trasladaron al puerto de Buenos Aires, donde los embarcaron a todos en la bodega de un barco tapados con lonas como si fueron bultos. La mayoría presintió lo peor...los tirarían al río? Grande fue el alivio cuando después de algunas horas de zarandeo, vieron el sol en la Isla Martín García. Bajo la vigilancia de personal de la Marina cumplieron en grupos de trabajo distintas tareas como barrer las calles del poblado de la isla, restaurar las tumbas del cementerio, construir un natatorio para los oficiales y rellenar con tepes de gramilla el terraplén del mismo. Durante la estadía en la isla, los entrevistados, afirmaron que no fueron maltratados, no se los privó de comida, de algún picadito de fútbol, de las visitas familiares reglamentaria, de celebraciones religiosas ni de atención sanitaria. Uno de los ferroviarios, Osvaldo Labarriel, debió ser trasladado al Hospital Militar de La Plata para ser intervenido quirúrgicamente acompañado por un soldado. Si bien fue asistido correctamente el pos-operatorio lo pasó dentro de una celda común hasta que fue trasladado nuevamente a la isla. Lentamente y cumpliendo rigurosamente la sentencia cada uno de los 83 ferroviarios regresaron a General Pico , a sus puestos de trabajo y continuaron participando de la Unión Ferroviaria. Pasaron 46 años y el 29 de octubre de 2004 se reunieron a partir de las 18hs en el Consejo Deliberante, convocados por los Consejales, Patricia Testa, Carlos De Laturi y J. García(del Frente Vecinal), los exferroviarios Piccini, Marcero Trovato, Labarriel, H. Somoza, A. Fernández y P. Testa y la Sra Margarita Molina de Alissandroni,. Allí trataron los alcances de la ley 24043 sancionada para resarcir o indemnizar a los presos políticos o gremiales, víctimas del terrorismo de Estado entre los años 1955 y 1983. Se estableció en 1990 y se prorrogó hasta fines de 2004. La solicitud fue dirigida a la Comisión de Derechos Humanos, y recibida por la Dra Alicia Larroca. En la actualidad se continúa tramitando el resarcimiento del Estado Nacional a estos ferroviarios detenidos injustamente. María Silvana García Casatti Prof. en Historia Testimonios de Adolfo“Pela Fernandez”, Roberto Oscar García, Manuel García, Ana Bracaglia, Hugo Somoza, Pedro Sadoc Morales y Dora Ana Casatti General Pico Hacia 1960 (Fotografia Filippini)
Ubicación Histórica, Año:1958
Huelga ferroviaria de 1958
LA LUCHA SINDICAL EN GENERAL PICO: LA HUELGA FERROVIARIA DE 1958 El proceso de desperonización de la sociedad que se inició en 1955, con la mal denominada “Revolución Libertadora” no dejo afuera a nuestra provincia. El partido peronista fue disuelto y se intervinieron la CGT y los sindicatos, controlados por oficiales de las Fuerzas Armadas. Muchos dirigentes políticos y sindicales fueron detenidos y sometidos a un prolijo escrutinio por comisiones investigadoras que culminaron en la proscripción. La Pampa fue intervenida, y el Doctor Salvador Ananía y su vicegobernador Esteban Ardohain fueron separados de sus cargos. Se nombró interventor Federal Interino al Capitán Luis Gonzalez Balcarce, que luego fue reemplazado por varios interventores . Por decreto en 1956 se derogó la Constitución del 49 , y como todas las provincias La Pampa debió convocar una Convención Constituyente. Participaron solo dos partidos, la Union Cívica Radical del Pueblo y la Union Cívica Radical Intransigente y en 1960 se anunció la nueva Constitución Provincial. La dolorosa represión militar se manifestó en territorio pampeano, como en otro lugares del país durante los días de junio de 1956, en el llamado “Movimiento de Recuperación Nacional”. Las convenciones de trabajo fueron suspendidas, el peso se devaluó y los salarios reales cayeron fuertemente en 1957. Encontramos aquí una de las fuentes de la firme resistencia de los trabajadores. Las huelgas fueron numerosas y hacia 1957, acosado por las dificultades económicas el gobierno militar convocó a elecciones para cumplir con el compromiso de reestablecer la democracia. El 23 de febrero de 1958, Frondizi (UCRI) ganó las elecciones, gracias a un pacto con Juan D.Perón (en el exilio). Esto no mejoró la situación de los trabajadores que continuaban reclamando mejoras salariales. La provincia de La Pampa estaba a cargo del Interventor Nacional Dr Tomás Wine (18/2/1957 al 10/5/58) y luego por el Dr. Ismael Amit(10/5/58 al 10/12/59). Y... General Pico también fue protagonista de un suceso que marcó la vida de 83 ferroviarios que pertenecían a la Unión Ferroviaria y adherían a los reclamos nacionales de recomposición salarial. El sábado 29 de noviembre de 1958, un numeroso grupo de obreros ferroviarios que debían presentarse a trabajar a las 14hs. en el deposito del ferrocarril Sarmiento, decidieron no hacerlo respetando una confusa decisión recibida desde “arriba” (autoridades de la Unión Ferroviaria). Algunos de ellos tenían experiencia sindical, otros provenían de las filas del partido comunista o del socialismo. Pero la gran mayoría eran jóvenes de entre 18 y 25 años que no tenían una gran trayectoria sindical pero que expresaban obediencia con sentido de compañerismo fiel a cualquier decisión que los involucrara en la lucha por mejoras laborales. Además, como la mayoría tenía pocos años de antigüedad, sentían orgullo de participar de una organización gremial...Sólo nos enganchamos los del depósito, ninguno de los maquinistas ni los de tráfico ni los de la estación se sumaron a la huelga...(Adolfo Fernández). Es así que cuando se tomó la decisión de hacer una movilización desde los depósitos y marchar hacia el Cuartel 1/Ac.3 muy pocos fueron los que desistieron, sólo algunos padres de familia, quizás...por temor a la represión. Presurosos fueron a sus domicilios a buscar el documento de identidad y agrupados marcharon por las calles del centro de la ciudad alrededor de las 15hs, hasta llegar al cuartel. Allí fueron recibidos por el Teniente Coronel Rottjer quien exhortó a los huelguistas a deponer su actitud en tres oportunidades. Minutos mas tarde llegó presuroso el presidente de la Unión Ferroviaria, Orfelio Cayre quien frente a los hechos dijo:..muchachos vamos, fue una equivocación...., palabras que mostraban escasa comunicación sindical o conflictos internos dentro del sindicato. El Teniente Coronel les leyó las penalidades del código de justicia militar a que se harían pasibles en caso de no retirarse pacíficamente. Los huelguistas unánimamente y decididos a hacer efectivos sus justos reclamos no depusieron su actitud. Lo legal es que en gobierno constitucional el derecho a huelga esta amparado por la Constitución, pero la realidad mostraba que las Fuerzas Armadas continuaban vigilando con mucha suspicacia cualquier tipo de situación subversiva al orden. Es así, como los huelguistas fueron incomunicados y quedaron arrestados en el cuartel iniciándose los sumarios de prevención y dándose aviso a la Capital Federal a los efectos de la formación de los correspondientes consejos de guerra. Al atardecer y desconociendo toda decisión que la fuerza militar estaba tomando sobre sus destinos, los ferroviarios fueron “cargados” en dos camiones, guiados por Vigovich, Franco Fons y “Calabaza”Marchini, pertenecientes a las Casas Fons y Constantino. Hacinados y parados en los camiones fueron llevados a la Capital Federal custodiados por el Capitán Vites. El Cuartel suministró a la prensa la siguiente información:...serán investigados por motín e insubordinación. A la mañana siguiente estuvieron por unas horas, fuertemente custodiados, en las calles Pichincha y Garay donde funcionaba el Consejo de Guerra Especial. Todos los testimonios coinciden en que en esas horas de espera el miedo era los que los unía. Sin darles ningún tipo de información fueron trasladados a Campo de Mayo. Allí según los testimonios, no se los trató mal y se les asigno un defensor, en todos los casos militar. Se los vistió con ropa de fagina, se les cortó el pelo al ras y el 9 de diciembre, los sentaron en el banquillo de los acusados. A todos se les leyó la sentencia entre las 14hs y las 15hs a uno por vez. Se los acusó por motín e insubordinación y abandono de servicio. A Anibal Telechea, 6 meses de prisión. A Santiago Pepa y Víctor Marcero, 5 meses. A Alberto Garabaglia, 4 meses Con tres meses de prisión a Luis Ángel Perdomo, Carlos Vola, Adolfo Fernández, Arnoldo Arcenillas, Juan Viola, Osvaldo Labarriel, Ubaldo Córdoba, Aurelio Chasco, Marcelino Perez, Raúl Martellono, Héctor Pirchio, Simón Blanco, Juan J. Alissandroni, Bernardo Baroni, Sául Fernández, Carlos del Sol, Orlando Cabrera, Ramón García, Pedro Testa, Alberto Morales, Pedro Bravo, Ángel Lacasa, Ruben Piccini, Jerónimo Fernández, Raúl Rojas, Manuel Vaquero, Reinaldo Vázquez, Alfredo Somoza, José Pascual, Juan C: Estigarría, Labrador Perez, Raúl Saavedra, Alejandro Sola,, Agustín Perez, Abel Novillo, Ambrosio Sola, Luis Iglesias, Obdulio Telechea, Alfredo Prieto. Con setenta y cinco días de prisión: Eduardo Rodríguez, Luis Tellería, Omar Goñi, Vicente Actis, Felipe Mareque,, Arguello Carlos, Víctor Tolosa. Con dos meses de prisión: Martín Lobos, Santos Barzola, Ricardo Betelu, Carlos Hernández, Emilio Pedehontaá, Héctor Tosello, Leandro Caro, Hugo Somoza, José Trovatto, Roberto García, Antonio Matta, Antonio Perez, Angel Collado, Angel Vigovich, Gregorio Collado, Eduardo Bastarrica, Eduardo Somaruga, José García, Néstor Sabarís y Alberto Basarotto. Con cuarenta y cinco días de prisión: Abel Tacchino, José Borgna, Sixto Martinelli, Antonio Acosta, Juan Garavaglia, Delfín Vieira. Con un mes de prisión: Enrique Stagnaro, Juan Carlos Montero, Gaspar Hernández, Mario Reucci, y Silverio Gonzalez. Con diez días de prisión: Carlos Dalmasso, quien regresó luego de escuchar la sentencia a nuestra ciudad. Las noticias llegaban a General Pico por un representante del diario La Reforma. Luego de la sentencia, fueron trasladados a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde estuvieron un día. Desde allí los trasladaron al puerto de Buenos Aires, donde los embarcaron a todos en la bodega de un barco tapados con lonas como si fueron bultos. La mayoría presintió lo peor...los tirarían al río? Grande fue el alivio cuando después de algunas horas de zarandeo, vieron el sol en la Isla Martín García. Bajo la vigilancia de personal de la Marina cumplieron en grupos de trabajo distintas tareas como barrer las calles del poblado de la isla, restaurar las tumbas del cementerio, construir un natatorio para los oficiales y rellenar con tepes de gramilla el terraplén del mismo. Durante la estadía en la isla, los entrevistados, afirmaron que no fueron maltratados, no se los privó de comida, de algún picadito de fútbol, de las visitas familiares reglamentaria, de celebraciones religiosas ni de atención sanitaria. Uno de los ferroviarios, Osvaldo Labarriel, debió ser trasladado al Hospital Militar de La Plata para ser intervenido quirúrgicamente acompañado por un soldado. Si bien fue asistido correctamente el pos-operatorio lo pasó dentro de una celda común hasta que fue trasladado nuevamente a la isla. Lentamente y cumpliendo rigurosamente la sentencia cada uno de los 83 ferroviarios regresaron a General Pico , a sus puestos de trabajo y continuaron participando de la Unión Ferroviaria. Pasaron 46 años y el 29 de octubre de 2004 se reunieron a partir de las 18hs en el Consejo Deliberante, convocados por los Consejales, Patricia Testa, Carlos De Laturi y J. García(del Frente Vecinal), los exferroviarios Piccini, Marcero Trovato, Labarriel, H. Somoza, A. Fernández y P. Testa y la Sra Margarita Molina de Alissandroni,. Allí trataron los alcances de la ley 24043 sancionada para resarcir o indemnizar a los presos políticos o gremiales, víctimas del terrorismo de Estado entre los años 1955 y 1983. Se estableció en 1990 y se prorrogó hasta fines de 2004. La solicitud fue dirigida a la Comisión de Derechos Humanos, y recibida por la Dra Alicia Larroca. En la actualidad se continúa tramitando el resarcimiento del Estado Nacional a estos ferroviarios detenidos injustamente. María Silvana García Casatti Prof. en Historia Testimonios de Adolfo“Pela Fernandez”, Roberto Oscar García, Manuel García, Ana Bracaglia, Hugo Somoza, Pedro Sadoc Morales y Dora Ana Casatti General Pico Hacia 1960 (Fotografia Filippini)