Barrio: Centro / Tema: Personajes
Ubicación Histórica, Año:1940
Evocación del Bar Fernández
Evocando al Bar Fernández Esta esquina tradicional de nuestro General Pico, tiene tanta historia como el pueblo mismo, pues allí funcionaron diversos comercios. Metros más metros menos de ocupación, –en la esquina misma–, estuvo la Fonda de Baquedano y Costa. Unos metros hacia la calle 18 se encontraba la fonda de Saturnino Moreno, hombre que llegara a General Pico el mismo año de la Fundación de González Moreno (1903). Sobre la calle 20, pegadito a la Fonda de Baquedano, había tres salones pequeños, en uno estuvo el peluquero Barberá, en otro una imprenta y el tercero estaba ocupado por el señor Vásquez (abuelo de “Cachita” Vásquez). Más adelante Allí se instala la Casa Colombo, de Romeo Colombo y Cía. que era una importante tienda y luego es “El Bar Colón” quien ocupa ese lugar, hasta que finalmente llega el “Bar Fernández”. Después ¡La Piqueta se hace dueña de la esquina! La misma es subdividida, se instalan varios comercios, perdurando solamente “O’Lar”, como testimonio de lo que fuera el lugar, aunque la esquina en sí es ocupada por una Plaza Seca y en ella algunas evidencias de lo que fuera. Esta breve historia de la más tradicional de las esquinas “Del Centro”, da paso a esto que nos regalara Alberto Arias, con la misma fuerza con que escribiera otros versos dedicados al Bar de la competencia, aunque nunca pudo haberla, ya que la convivencia comercial en General Pico, siempre se mantuvo dentro de un máximo permitido. XXXXXXXXXX Alberto Arias, entre tantas cosas escritas, recordando vivencias, lugares, hechos, eventos deportivos, etc. cuenta con algo muy lindo, porque evoca no solamente el lugar, el Bar Fernández, sino a la gente que habitó el lugar, entre dueños, mozos, lava-copas, como así también a la gran clientela, al menos hasta donde recordó mientras escribía esto que hoy nos regalara para engalanar nuestra página en www.generalpicohistoria.com.ar Queda siempre abierta la posibilidad del olvido por el olvido mismo y por tal motivo se adelanta pidiendo disculpas del caso. XXXXXXXXXX Y así comienza su recuerdo sabatino en “UNA MAÑANA DE RECUERDOS”, el programa radial que lleva, casi 1200 puestas en el aire: “Esta es parte de una historia del legendario bar Fernández, que estaba enclavado en la zona céntrica de nuestra ciudad… Calles 20 y 17 y en las otras tres esquinas estaban, Mueblería Valentini, Hotel Pico y Casa Galli. Su primer dueño fue don Tomás Fernández, luego Serra y Díaz que habían llegado de la localidad de Rancul, más tarde Morán y Paliccio que habían venido de la Capital Federal y por último Camilo Diez y el Negro Leguizamón, hasta el cierre definitivo, que dio paso a esta ciudad moderna que hoy tenemos, donde además con su esquina se dio lugar a una hermosa Plaza Seca. Y qué les puedo contar del Bar Fernández. A mi memoria replica watches uk que sin ninguna duda me va a traicionar, porque serán muchos los que no voy a nombrar y que merecen ser recordados. La exijo para que, desde allá por los catorce años hasta los 18, se me hizo imposible conocer el Bar de adentro. Porque allí estaba con su prestancia señorial, don Tomás Fernández y todos los menores de edad no podían permanecer en el mismo. Y claro, entonces pienso en ese hermoso tango de Discepolo y Mores, Cafetín de Buenos Aires, que dice, “De chiquilín, te miraba de afuera, como esas cosas que nunca se alcanzan, la ñata contra el vidrio…”, y así era el Pico de entonces. Para poder ver un espectáculo en el bar Fernández, tenías que mostrarle la libreta de Enrolamiento a don Tomás y entonces recién entrabas. ¿Cómo era adentro? Voy a tratar de describirlo: Estaba dividido por una vitrina que tenía como adorno algunas plantas y florcitas. La parte que daba entrada por la esquina era el salón de familia. Luego otra parte para juegos de dominó y dados y en el último sector se jugaba a las cartas y estaban los billares y el famoso “Metegol”. Algunos de los habitúes “Vermouth bailables”, donde solamente se escuchaban los artistas, eran las familias de Inciarte, Lanagra, Pelayo, Arroyo, Gustavo Pérez y señora, Manera y señora. También las familias de Viscardis, Aguirre, Belfiore. Don Luis Scaglione, que era el distribuidor de la cerveza Quilmes en aquel entonces. ¡Y la moda! Era el Cubano dulce y seco, Cinzano el batido, el Campari y otros tragos que no recuerdo. ¿Quiénes sabían actuar? La orquesta Típica Astral, con Eberto Benuzzi al piano, Salvador Santángelo en bandoneón, Juan Carlos Pensa en violín y Vicente Rolfi en contrabajo. La voz y que hoy tenemos la suerte de seguir escuchando, Osvaldo Borthiry (1). También actuaron en el Palco de la parte alta en el sector de familias del Fernández, por el cual había que ascender por una escalerilla, la Orquesta Copacabana, con sus cantores Teves y Juan Cabrino. Alguno de los componentes de esta característica, –así se la llamaba entonces–, Antonio Salcedo, Arnoldo Dómina, Ducaghini, Ballesteros en la batería. Tampoco puede estar ausente en la historia del Bar Fernández, la orquesta de Pedrito Verna. De los que yo recuerdo, también “Tito” García, con el piano de Erberto Benuzzi cantando tangos. Roberto Paglia y Juancito Venturucchi y sus guitarras. El violín de Alberto Pellizari, con algunas actuaciones en piano del “Mono” Costantino y Raúl Parentella, –conductor musical del programa de Susana Giménez–. También estaba de moda el jazz y pudimos ver actuaciones de un conjunto que entre otros componían, “Yiyo” Fosbery, “Baty” Fernández y Augusto Bado Fons en batería, se llamaban “Los Fasulos Trotters”. Recuerdo y escribo antes que me olvide de un “Ventrílocuo” que vino y tenía como personajes, a un gallego y un italiano. También un pintor al óleo de apellido Calzada, el caricaturista “Rádico” y Osvaldo de Matei, amante del teatro. ¡Qué tiempos aquellos! Y así sintéticamente los voy a ir nombrando a cada uno en su especialidad. Los mozos Santiago Chiarvetti, “Saeta” Mattos y el “Negro” Masucco. La barra del “chopp”, Domingo Brasilli, Santiago García, Raúl De Gárate, Héctor Zunino y el “Negro” Juan Carlos Etchegorry. Se tomaban entre quince y veinte “chopp” cada uno. En representación de Almacén de Ramos Generales, estaba uno de los hermanos González (2), cuyo negocio estaba enclavado en veintidós y diecisiete. Como representantes del negocio zapatillería, los hermanos Bastida, allí en dieciocho y diecisiete (3). Jugadores de Ajedréz don Rodolfo Cagni, el doctor Oporto, el Escribano Vattuone, el señor Cabral y el docente don José Alejandro Messias. Los mejores en “casín” (modalidad de billar), “Ramoncito” Suarez, “Chocho” Rodríguez, Amador su hermano y “Papafrita”, así como lo apodábamos cariñosamente a Ordoñez, que también jugara como centro-delantero en el Club Independiente. Más acá en el tiempo, don José Loscertales, Mario Bonessi y don Espinozzi. Los taxistas, Rosas, don Alfredo Rosales, el “Gordo” Martín y el “Batra” Lezcano, como directivo de Argentino la presencia en el Bar de don Querino Rodríguez y personajes inolvidables como el “Coco” y “Juancito” Costantino, el “Chino” Salvatierra, el “Loco” Correché, el “Flaco” Ribera… y los que quedan. Hace ya muchos años, se filmaba una película, “Una excursión a los Indios Ranqueles”, y recuerdo el “staff” que vino a nuestra ciudad donde estaba como actor y director don Mario Sofficci y los artistas Ines Moreno, Alfredo Alcón, Juan Carlos Lamas. Actuando como artistas invitados de nuestra ciudad, después de haber hecho un estudio (casting), “Coco” Costantino, Jara y en aquel entonces un pibe de apellido Medrano. La barra de los califas, del barrio Este, Mauricio, Caquito y Jorge Martín, “Chiche” Bonessi, el “Gordo” Amigone, “Ponto” Garrido, “Culebra” Moyano, Jorge, “Opo”, Beto Arias y un colado que no era del barrio, Edgar Godano. ¿Jugadores de metegol? “Chiche” Bonessi y quien les cuenta, “Manucho” Moiraghi y Roberto Torti, compañeros del equipo campeón del 55 de Pico Fútbol Club. ¡Qué partidos se jugaban, “mama” mía! Se hacía el desafío para ver quien era el mejor, y hasta tuvimos que actuar en una oportunidad en Santa Rosa, con los dos mejores de la ciudad capital. Y de todos los que les nombré, quise de alguna manera en forma extractada recordar al Bar Fernández con estos versos y con el acompañamiento del tema ejecutado por su autor Ángel D’Agostino con glosas de Julián Centella; ¡“Café Domínguez”! “Café Domínguez de la vieja calle Corrientes, que ya no queda. Café del Cuarteto Bravo de Graciano De Leone. A tus mesas caían “Pirincho”, Arolas, Firpo y Pacho A escuchar sus tangos, era el imán que atraía Como el alcohol atrae a los borrachos. Café Domínguez de la vieja calle Corrientes que ya no queda. XXXXXXXXXX Bar Fernández, hoy te toca y estos versos te dedico Porque sos parte de Pico y más famoso que Boca. Pobre la Nélida Roca haciendo bien su papel Si la agarraba Miguel que ahora ya descansa en paz La iba a hacer dar marcha atrás Con solo hacerle un amago Y si estuviera Santiago con mucho dolor de pie Se sentiría ¡Un expres! Y hasta Carlitos Pairetti Diría muy bien Charbetti Sos el mozo número uno. Y siempre das emoción miralo a Leguizamón al cuchillo le da filo y a su lado está Camilo anotando en los papeles porque Los Indios Ranqueles van a hacer una excursión Ines Moreno Y Alcón son los que alcanzan más fama también Sofficci con Lamas que son de cara muy rara con Medrano, el Coco y Jara que no son de los peores serán los grandes actores predilectos de las damas. Bar Fernández vos sabes de dar muchas alegrías hay partidas de ajedrez Vattuone, Oporto, Cabral junto a Alejandro Messías. Que se entretienen jugando González está esperando que le sirvan un café y el “Negro” Gamboa fue quien trajo un vaso de vino hablando con don Querino pues dicen que hoy Argentino es institución con vida A su lado está Bastida y escucha con atención porque un partido al “chin-chon” a todos dejó bien mudos pues el “Polo” Monteagudo se ha ganado un “quinientón”. Bar Fernández viejo hermano sos alma de un chiquilín pues hay billar, hay casín y también entremezclados hay cubiletes con dados. Y si se da la ocasión también hay un mano a mano que esta “Curucho” Rolero, que le juega al “Batra” Lezcano un partidazo al chin-chon. Mientras Camilo, atención, se lo pasa a toda hora con su gran registradora, fichando a la clientela. No se salva ni su abuela cuando hay que ir a pagar, pero son cosas del Bar y vos muy bien lo sabés, Camilo, Camilo vale por diez Y nos muestra su sonrisa usa una nueva camisa, y anda campante, y muy piola, pues es de la nueva ola y según me han comentado, está muy contento hay que ver, porque en lado que pisa, dice, como esta camisa, también hay para mujer. Bar Fernández ya no estas por eso en esta ocasión yo te recuerdo tal vez y lo veo a Camilo Diez y al “Negro” Lequizamón. Y es tan grande la emoción que estos versos le dedico, con todo mi corazón. Para esta historia de Pico que nunca podré olvidar y que viví desde chico, hasta llegar a ser grande. hoy te evoco Bar Fernández hoy te quiero recordar. XXXXX 1) Osvaldo Borthiry, esta obra se escribe con anterioridad al fallecimiento de Osvaldo. 2) Hermanos González, eran los mismos que figuran en la evocación del Verdecchia. 3) Los Hnos. Bastida tenían su local donde actualmente se encuentra Pizza Nova. Autor: Alberto Celestino Arias General Pico–La Pampa (Queda hecho el depósito en custodia de obra inédita) XXXXXXXXXX De la misma manera como Beto evoca el Bar Verdecchia, lo hace con este otro Bar, por el cual como queda visto, frecuentaba otro sector del pueblo. Por supuesto que siendo entonces un lugar de no más de veinte mil habitantes, muchos de esos clientes se repitieran y los motivos podían ser una partida de naipes, un juego de billar o simplemente el de dos amigos que deciden en un determinado momento, ¿Aquí o allá? Debido a que ambos o uno sea más habitué de uno o de otro. XXXXX Transcripción de grabaciones realizadas por Beto Arias, a quien le agradecemos infinitamente esta atención, para poder publicarlas en; www.generalpicohistoria.com.ar Alberto Arias ya lo dijimos en la publicación anterior, utiliza todo este material para su programa radial de cada sábado, el cual se mantiene en el aire, desde hace algo más de veinte años. Gracias nuevamente Alberto, en nombre de todo el grupo que forma la “Junta de Historia Regional, General Pico”, para mantener viva la historia de General Pico. (en el álbum de fotos, podrás ver a Leguizamón, Serra y Camilo Diez) héctor Pérez farías General Pico–La Pampa

Ubicación Histórica, Año:1940
Evocación del Bar Fernández
Evocando al Bar Fernández Esta esquina tradicional de nuestro General Pico, tiene tanta historia como el pueblo mismo, pues allí funcionaron diversos comercios. Metros más metros menos de ocupación, –en la esquina misma–, estuvo la Fonda de Baquedano y Costa. Unos metros hacia la calle 18 se encontraba la fonda de Saturnino Moreno, hombre que llegara a General Pico el mismo año de la Fundación de González Moreno (1903). Sobre la calle 20, pegadito a la Fonda de Baquedano, había tres salones pequeños, en uno estuvo el peluquero Barberá, en otro una imprenta y el tercero estaba ocupado por el señor Vásquez (abuelo de “Cachita” Vásquez). Más adelante Allí se instala la Casa Colombo, de Romeo Colombo y Cía. que era una importante tienda y luego es “El Bar Colón” quien ocupa ese lugar, hasta que finalmente llega el “Bar Fernández”. Después ¡La Piqueta se hace dueña de la esquina! La misma es subdividida, se instalan varios comercios, perdurando solamente “O’Lar”, como testimonio de lo que fuera el lugar, aunque la esquina en sí es ocupada por una Plaza Seca y en ella algunas evidencias de lo que fuera. Esta breve historia de la más tradicional de las esquinas “Del Centro”, da paso a esto que nos regalara Alberto Arias, con la misma fuerza con que escribiera otros versos dedicados al Bar de la competencia, aunque nunca pudo haberla, ya que la convivencia comercial en General Pico, siempre se mantuvo dentro de un máximo permitido. XXXXXXXXXX Alberto Arias, entre tantas cosas escritas, recordando vivencias, lugares, hechos, eventos deportivos, etc. cuenta con algo muy lindo, porque evoca no solamente el lugar, el Bar Fernández, sino a la gente que habitó el lugar, entre dueños, mozos, lava-copas, como así también a la gran clientela, al menos hasta donde recordó mientras escribía esto que hoy nos regalara para engalanar nuestra página en www.generalpicohistoria.com.ar Queda siempre abierta la posibilidad del olvido por el olvido mismo y por tal motivo se adelanta pidiendo disculpas del caso. XXXXXXXXXX Y así comienza su recuerdo sabatino en “UNA MAÑANA DE RECUERDOS”, el programa radial que lleva, casi 1200 puestas en el aire: “Esta es parte de una historia del legendario bar Fernández, que estaba enclavado en la zona céntrica de nuestra ciudad… Calles 20 y 17 y en las otras tres esquinas estaban, Mueblería Valentini, Hotel Pico y Casa Galli. Su primer dueño fue don Tomás Fernández, luego Serra y Díaz que habían llegado de la localidad de Rancul, más tarde Morán y Paliccio que habían venido de la Capital Federal y por último Camilo Diez y el Negro Leguizamón, hasta el cierre definitivo, que dio paso a esta ciudad moderna que hoy tenemos, donde además con su esquina se dio lugar a una hermosa Plaza Seca. Y qué les puedo contar del Bar Fernández. A mi memoria replica watches uk que sin ninguna duda me va a traicionar, porque serán muchos los que no voy a nombrar y que merecen ser recordados. La exijo para que, desde allá por los catorce años hasta los 18, se me hizo imposible conocer el Bar de adentro. Porque allí estaba con su prestancia señorial, don Tomás Fernández y todos los menores de edad no podían permanecer en el mismo. Y claro, entonces pienso en ese hermoso tango de Discepolo y Mores, Cafetín de Buenos Aires, que dice, “De chiquilín, te miraba de afuera, como esas cosas que nunca se alcanzan, la ñata contra el vidrio…”, y así era el Pico de entonces. Para poder ver un espectáculo en el bar Fernández, tenías que mostrarle la libreta de Enrolamiento a don Tomás y entonces recién entrabas. ¿Cómo era adentro? Voy a tratar de describirlo: Estaba dividido por una vitrina que tenía como adorno algunas plantas y florcitas. La parte que daba entrada por la esquina era el salón de familia. Luego otra parte para juegos de dominó y dados y en el último sector se jugaba a las cartas y estaban los billares y el famoso “Metegol”. Algunos de los habitúes “Vermouth bailables”, donde solamente se escuchaban los artistas, eran las familias de Inciarte, Lanagra, Pelayo, Arroyo, Gustavo Pérez y señora, Manera y señora. También las familias de Viscardis, Aguirre, Belfiore. Don Luis Scaglione, que era el distribuidor de la cerveza Quilmes en aquel entonces. ¡Y la moda! Era el Cubano dulce y seco, Cinzano el batido, el Campari y otros tragos que no recuerdo. ¿Quiénes sabían actuar? La orquesta Típica Astral, con Eberto Benuzzi al piano, Salvador Santángelo en bandoneón, Juan Carlos Pensa en violín y Vicente Rolfi en contrabajo. La voz y que hoy tenemos la suerte de seguir escuchando, Osvaldo Borthiry (1). También actuaron en el Palco de la parte alta en el sector de familias del Fernández, por el cual había que ascender por una escalerilla, la Orquesta Copacabana, con sus cantores Teves y Juan Cabrino. Alguno de los componentes de esta característica, –así se la llamaba entonces–, Antonio Salcedo, Arnoldo Dómina, Ducaghini, Ballesteros en la batería. Tampoco puede estar ausente en la historia del Bar Fernández, la orquesta de Pedrito Verna. De los que yo recuerdo, también “Tito” García, con el piano de Erberto Benuzzi cantando tangos. Roberto Paglia y Juancito Venturucchi y sus guitarras. El violín de Alberto Pellizari, con algunas actuaciones en piano del “Mono” Costantino y Raúl Parentella, –conductor musical del programa de Susana Giménez–. También estaba de moda el jazz y pudimos ver actuaciones de un conjunto que entre otros componían, “Yiyo” Fosbery, “Baty” Fernández y Augusto Bado Fons en batería, se llamaban “Los Fasulos Trotters”. Recuerdo y escribo antes que me olvide de un “Ventrílocuo” que vino y tenía como personajes, a un gallego y un italiano. También un pintor al óleo de apellido Calzada, el caricaturista “Rádico” y Osvaldo de Matei, amante del teatro. ¡Qué tiempos aquellos! Y así sintéticamente los voy a ir nombrando a cada uno en su especialidad. Los mozos Santiago Chiarvetti, “Saeta” Mattos y el “Negro” Masucco. La barra del “chopp”, Domingo Brasilli, Santiago García, Raúl De Gárate, Héctor Zunino y el “Negro” Juan Carlos Etchegorry. Se tomaban entre quince y veinte “chopp” cada uno. En representación de Almacén de Ramos Generales, estaba uno de los hermanos González (2), cuyo negocio estaba enclavado en veintidós y diecisiete. Como representantes del negocio zapatillería, los hermanos Bastida, allí en dieciocho y diecisiete (3). Jugadores de Ajedréz don Rodolfo Cagni, el doctor Oporto, el Escribano Vattuone, el señor Cabral y el docente don José Alejandro Messias. Los mejores en “casín” (modalidad de billar), “Ramoncito” Suarez, “Chocho” Rodríguez, Amador su hermano y “Papafrita”, así como lo apodábamos cariñosamente a Ordoñez, que también jugara como centro-delantero en el Club Independiente. Más acá en el tiempo, don José Loscertales, Mario Bonessi y don Espinozzi. Los taxistas, Rosas, don Alfredo Rosales, el “Gordo” Martín y el “Batra” Lezcano, como directivo de Argentino la presencia en el Bar de don Querino Rodríguez y personajes inolvidables como el “Coco” y “Juancito” Costantino, el “Chino” Salvatierra, el “Loco” Correché, el “Flaco” Ribera… y los que quedan. Hace ya muchos años, se filmaba una película, “Una excursión a los Indios Ranqueles”, y recuerdo el “staff” que vino a nuestra ciudad donde estaba como actor y director don Mario Sofficci y los artistas Ines Moreno, Alfredo Alcón, Juan Carlos Lamas. Actuando como artistas invitados de nuestra ciudad, después de haber hecho un estudio (casting), “Coco” Costantino, Jara y en aquel entonces un pibe de apellido Medrano. La barra de los califas, del barrio Este, Mauricio, Caquito y Jorge Martín, “Chiche” Bonessi, el “Gordo” Amigone, “Ponto” Garrido, “Culebra” Moyano, Jorge, “Opo”, Beto Arias y un colado que no era del barrio, Edgar Godano. ¿Jugadores de metegol? “Chiche” Bonessi y quien les cuenta, “Manucho” Moiraghi y Roberto Torti, compañeros del equipo campeón del 55 de Pico Fútbol Club. ¡Qué partidos se jugaban, “mama” mía! Se hacía el desafío para ver quien era el mejor, y hasta tuvimos que actuar en una oportunidad en Santa Rosa, con los dos mejores de la ciudad capital. Y de todos los que les nombré, quise de alguna manera en forma extractada recordar al Bar Fernández con estos versos y con el acompañamiento del tema ejecutado por su autor Ángel D’Agostino con glosas de Julián Centella; ¡“Café Domínguez”! “Café Domínguez de la vieja calle Corrientes, que ya no queda. Café del Cuarteto Bravo de Graciano De Leone. A tus mesas caían “Pirincho”, Arolas, Firpo y Pacho A escuchar sus tangos, era el imán que atraía Como el alcohol atrae a los borrachos. Café Domínguez de la vieja calle Corrientes que ya no queda. XXXXXXXXXX Bar Fernández, hoy te toca y estos versos te dedico Porque sos parte de Pico y más famoso que Boca. Pobre la Nélida Roca haciendo bien su papel Si la agarraba Miguel que ahora ya descansa en paz La iba a hacer dar marcha atrás Con solo hacerle un amago Y si estuviera Santiago con mucho dolor de pie Se sentiría ¡Un expres! Y hasta Carlitos Pairetti Diría muy bien Charbetti Sos el mozo número uno. Y siempre das emoción miralo a Leguizamón al cuchillo le da filo y a su lado está Camilo anotando en los papeles porque Los Indios Ranqueles van a hacer una excursión Ines Moreno Y Alcón son los que alcanzan más fama también Sofficci con Lamas que son de cara muy rara con Medrano, el Coco y Jara que no son de los peores serán los grandes actores predilectos de las damas. Bar Fernández vos sabes de dar muchas alegrías hay partidas de ajedrez Vattuone, Oporto, Cabral junto a Alejandro Messías. Que se entretienen jugando González está esperando que le sirvan un café y el “Negro” Gamboa fue quien trajo un vaso de vino hablando con don Querino pues dicen que hoy Argentino es institución con vida A su lado está Bastida y escucha con atención porque un partido al “chin-chon” a todos dejó bien mudos pues el “Polo” Monteagudo se ha ganado un “quinientón”. Bar Fernández viejo hermano sos alma de un chiquilín pues hay billar, hay casín y también entremezclados hay cubiletes con dados. Y si se da la ocasión también hay un mano a mano que esta “Curucho” Rolero, que le juega al “Batra” Lezcano un partidazo al chin-chon. Mientras Camilo, atención, se lo pasa a toda hora con su gran registradora, fichando a la clientela. No se salva ni su abuela cuando hay que ir a pagar, pero son cosas del Bar y vos muy bien lo sabés, Camilo, Camilo vale por diez Y nos muestra su sonrisa usa una nueva camisa, y anda campante, y muy piola, pues es de la nueva ola y según me han comentado, está muy contento hay que ver, porque en lado que pisa, dice, como esta camisa, también hay para mujer. Bar Fernández ya no estas por eso en esta ocasión yo te recuerdo tal vez y lo veo a Camilo Diez y al “Negro” Lequizamón. Y es tan grande la emoción que estos versos le dedico, con todo mi corazón. Para esta historia de Pico que nunca podré olvidar y que viví desde chico, hasta llegar a ser grande. hoy te evoco Bar Fernández hoy te quiero recordar. XXXXX 1) Osvaldo Borthiry, esta obra se escribe con anterioridad al fallecimiento de Osvaldo. 2) Hermanos González, eran los mismos que figuran en la evocación del Verdecchia. 3) Los Hnos. Bastida tenían su local donde actualmente se encuentra Pizza Nova. Autor: Alberto Celestino Arias General Pico–La Pampa (Queda hecho el depósito en custodia de obra inédita) XXXXXXXXXX De la misma manera como Beto evoca el Bar Verdecchia, lo hace con este otro Bar, por el cual como queda visto, frecuentaba otro sector del pueblo. Por supuesto que siendo entonces un lugar de no más de veinte mil habitantes, muchos de esos clientes se repitieran y los motivos podían ser una partida de naipes, un juego de billar o simplemente el de dos amigos que deciden en un determinado momento, ¿Aquí o allá? Debido a que ambos o uno sea más habitué de uno o de otro. XXXXX Transcripción de grabaciones realizadas por Beto Arias, a quien le agradecemos infinitamente esta atención, para poder publicarlas en; www.generalpicohistoria.com.ar Alberto Arias ya lo dijimos en la publicación anterior, utiliza todo este material para su programa radial de cada sábado, el cual se mantiene en el aire, desde hace algo más de veinte años. Gracias nuevamente Alberto, en nombre de todo el grupo que forma la “Junta de Historia Regional, General Pico”, para mantener viva la historia de General Pico. (en el álbum de fotos, podrás ver a Leguizamón, Serra y Camilo Diez) héctor Pérez farías General Pico–La Pampa

