Barrio: Centro / Tema: Historia
Ubicación Histórica, Año:1905

A dos años de la Fundación
A dos años de la Fundación General Pico, nos guste o no, nació prácticamente en esa manzana encerrada por las calles 17, 18, 19 y 20. Una de las primeras fotos que tenemos vistas, es la que muestra el acopio de materiales de la esquina que hoy vemos ocupada por casa Violo, lugar que si empezamos a recorrer hacia atrás, nos va a ir contando que fue un lugar de buenos vinos, depósito de azúcar, y tiendas, incluida una que luego se traslada y es otro de los iconos de la ciudad, Casa Galli. Pero más atrás nos va a mostrar el Almacén Ferretería de los hermanos Ayerra, que en definitiva fueron los que levantaron las paredes con ese material que muestra la foto. Hurgando la historia también nos dice que allí, en su sótano se llevaban a cabo reuniones masónicas, que General Pico también las tuvo. Hacia la calle 18 no es mucho lo que se puede encontrar, salvo materiales de construcción, hasta llegar al Chalet que ocupará por varios años don Joaquín Castellanos y allí nomás el Almacén de Ramos Generales “La Fundadora” de Juan L. Pozzo y Cía., local fabricado con chapas de cinc. Si en este momento nos ubicamos imaginariamente donde se encuentra la punta de la vereda que nos conduce hasta el busto de don Domingo Faustino Sarmiento, y miramos en diagonal hacia la intersección de las calles 18 y 17, ya podemos visualizar una construcción donde en poco tiempo más se instalaría la Panadería La Nueva, aunque para esto debemos esperar algo así como un par de años. Hay una segunda foto panorámica, que deja ver la amplia construcción de “La Fundadora” y una pequeña construcción casi en el mismo lugar donde se ubicaría dicha panadería. La placa perteneciente a Fototeca Bernardo Graff, tiene una alta fidelidad a pesar de los años, y nos permite visualizar ubicados siempre en el mismo lugar y mirando la calle 20 hacia la 17, donde podemos ver un terreno baldío, hasta que llegando a la esquina aparece una construcción que sirvió para un taller de carpintería y pegado a ella, un despacho de bebidas de un tal Alfonso, que se fue muy pronto, instalándose allí el señor Cambra, dueño del Don Pepe, que fuera quien trajera los primeros billares, esos paños verdes que no descansaban, ya que el bar estaba abierto las 24 horas y hubo que poner un servicio de mozo exclusivamente para los cultores del Taco y la Tiza. La esquina de la calle 20 y 17 alcanza a mostrar con letreros apenas visibles, el Hotel Comercio, de Julio Baquedano y Costa, una de las primeras hospederías instalada desde antes de la fundación. Parte también de esa esquina, está ocupada por otro de aquellos primeros pobladores, con una Fonda cuyo dueño es el señor Saturnino Moreno. El Hotel se fracciona más adelante, la esquina da lugar a la Casa Colombo y sobre la calle 20 queda una porción del Hotel-hospedaje, en manos de los señores Demetrio Betelu, Zanoni y Michelassi. Para ubicarnos digamos que ocuparía los dos locales siguientes a Confitería O’Lar. El edificio de los hermanos Ayerra quedó concluido y habilitado como negocio en 1907. Si bien es cierto el pueblo tenía movimiento desde varios años antes, el correspondiente a las construcciones de material recién comienza a verse por este tiempo. Armar y desamar una construcción de chapas era cuestión de horas, porque la gente se movía de un lado a otro sin mayores problemas de acuerdo a sus necesidades. La inquietud en las calles no era demasiada, sulkis, charrets y algún otro vehículo de mayor porte (siempre tracción a sangre), era todo lo que se veía, alguna de esas calles apenas si lucía como un camino de huella, la mayoría de ellos pertenecía a los vecinos de las chacras linderas. Retomando la vista hacia lo que fue “La Fundadora”, digamos que el señor Echeto, socio de Juan L. Pozzo, se queda con ella al disolverse la sociedad y poco tiempo después comienza a funcionar en el lugar, lo que fuera “El Molino del Oeste”, teniendo como anexo una tienda, cuyo frente daba a la calle 17, más exactamente donde luego se levantaría el Cine Ideal, –hoy Cine Teatro Pico–, siendo el gerente de ese local el señor José Vicent. Echeto, según se lo puede recordar a través del viejo periódico que nos informa, era un hombre de excelente posición económica y por ese motivo vivía, en forma alternada, en la Capital Federal y General Pico. Tenía sus hobbies a los que sabía mantener con generosidad. En el terreno que en la actualidad ocupa Naldo Lombardi, (se encontraba la vivienda que fuera del señor Juan L. Pozzo), Echeto hizo colocar en el patio del frente, una Magnolia que lució por muchos años, especialmente cuando se instalara la Parrilla Masacre, de los amigos Marques, Salvay y Crespo, continuando con ese negocio, más adelante, “El Negro” Echegorry con “El Rancho”. Entre los hobbies de Echeto, estaba el hacerse acompañar, mientas circulaba por General Pico, por aquel personaje llamado “Taquito”, cuyo nombre y apellido era Rufino Varela. A Taquito se lo recuerda siempre bien vestido con ropas criollas, botas, bombacha, chiripá, corralera, camisa, pañuelo al cuello, sombrero y un pequeño facón en la cintura, ajustado a la rastra que lucía con algunas monedas de plata. Para 1918 el Almacén del Molino Oeste se liquida, y pasa a ser propiedad de algunos empleados de la casa, entre los que recordamos a Igal y Carlos Torti, que terminaron por unificar tienda y almacén en la calle 17. La esquina en sí, la que hoy cuenta con la Estación de Servicio, aún permanecía por ese tiempo, sin ningún tipo de construcción. Echeto, dueño de ella, se la vende a los señores Tenorio y Outerial, quienes fueron los que terminaron por construir la Estación de Servicio General Mosconi, la cual pudo haber tenido algún otro dueño, sin ninguna duda, hasta llegar a manos de la firma Tamagnone Hnos. y Cía., para finalmente cambiar por lo que es en la actualidad. Informes de la época, permiten ver que la mayor construcción era de chapa, adobe o carpas. Se comienza a ver la instalación de fábricas de ladrillos y poco a poco la anterior construcción va desapareciendo, aunque lógicamente se siguen viendo en razón de que muchos no tenían un lugar determinado o decidido. La esquina de calles 20 y 19, la que podemos considerar casi como el portal del nuevo pueblo levantado en el llano, ofrecía un aspecto general de animación. De hecho como dijimos al inicio, era donde podía verse la llegada y partida de los trenes que nos unían con gran cantidad de pueblos importantes e incluso con la Capital Federal. Además los hermanos Ayerra, ya entre 1906 y 1907, cuando el local queda terminado, traen todo lo que tenían en el local que estaba ubicado en “Las Liebres” (El Descanso). La firma estaba compuesta por los hermanos, Pío Santos, Francisco Ayerra y Ripalda. En el lugar antes mencionado, donde se encuentra el lugar que fuera conocido finalmente como Bar don Pepe, hay una tienda no muy grande, propiedad de don Enrique Wapnir, padre de un reconocido hombre de letras, Salvador Wapnir. La vereda de enfrente, digamos sintéticamente donde estuvo la Agencia Chevrolet, entonces estaba baldía, edificándose recién por 1912, dando lugar a que aparezca la Tienda Los Vascos, de Nicanor Rodríguez, la Agencia Ford de Mister Harris sobre la calle 19 y también un local ocupado por el Centro de Empleados de Comercio, donde funcionaba una especie de Club. El resto, –por calle 20–, seguía baldío hasta llegar a la esquina donde se levantaba, por aquel primero y segundo año, el Hotel Pico de José Moiso, que se retira y lo transfiere a Cortelezzi y éste luego a Juan Galcerán, quien le da el nombre de Gran Hotel. Fueron estos dos primeros años de intenso trajinar, la gente, como dije anteriormente no podía quedare quieta, estaba en pleno desarrollo y eso hacía que se ubicaran y reubicaran más de una vez. Seguramente al no encontrar lo que buscaban, iban eligiendo otros sitios y hasta otras poblaciones. Tanto hornos de ladrillo, como constructores fueron siempre mano de obra en permanente trabajo y los trenes de carga solían llegar con grandes cargamentos de aberturas, chapas y muebles para esas construcciones que iban dando otro aspecto a ese pueblo en marcha. Héctor Pérez Farías Recopilador de Historias Pueblerinas Miembro de la Junta de Historia Regional “Gral. Pico” Fuentes consultadas viejos recortes del diario Zona Norte ya desaparecido. Fotos recuperadas del mismo diario, Fototeca Bernardo Graff y Colección Filipini.



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