Barrio: / Tema: Cultura
Ubicación Histórica, Año:1975

Heraldo, Montecito y Memoria
MONTECITO Y MEMORIA.. Propongo a los piquenses y a La Pampa toda, apropiarnos de la Memoria y nombrar como Patrimonio intangible, la fecha en que cada año se conmemora el fallecimiento del poeta y cantautor piquense, Heraldo Hernández; quién nació el 18-02-1948 y encontró trágicamente la muerte a pocos km de llegar a su hogar, un 11-02-1975, regresando de una actuación. Sus amigos, que son muchos, formaron una agrupación, construyeron un monolito en el lugar del accidente, a la vera de la RP 1. Pasó cierto tiempo y el señor Gabriel A. Leone, viendo que allí estaba faltando algo, toma la iniciativa, habla con aquellos amigos de Heraldo y se pone a trabajar, dando comienzo a plantar especies autóctonas, previo pedido del permiso a Vialidad Provincial, y es allí donde cada año se reúnen los amigos para recordarlo, acompañados de alguna guitarra, que nunca falta a la cita. Si decimos patrimonio intangible, podríamos decir que Heraldo, aunque no se ve, se siente, porque sigue estando en el alma del pueblo, aún después de 45 años. Sus decires o sus sentires, hechos canciones, tienen un punto de encuentro cada año, cálido, espontaneo, en ese sitio de memoria que es el monolito y montecito nativo, que comenzaron sus amigos más cercanos, donde en lugar de una cruz, hay una guitarra, en lugar de flores, hay versos, en lugar de tristeza hay música, hay vino, hay fogón por si algunos quieren asado, para sostener la vigilia. Llegan artistas, llegan jinetes con banderas, llegan familias, madre, hermano y cada año, cuando el montecito florece, llega cada vez, más gente, para recordarlo. Heraldo Hernández, el trovero como se autodefinió en algún verso, el recitador, el juglar o el chingolito cantor. Su vida se vio trunca con solo 26 años y como dijo Pepe Prado en el prólogo de una de las ediciones, que hizo la Municipalidad in memoriam, tal vez también podría haber sido guerrillero, porque fue de la época, porque sus cantares aludían al contexto social, porque sus letras “son”, testimonio comprometido, con el gaucho, con el hachero, con los humildes, con lo tradicional, con lo “nuestro”, y solo lo habría sido por empuñar la pluma o la guitarra. Ya han pasado casi dos generaciones desde su desaparición física pero su recuerdo sigue convocando, quiere decir que hay transferencia de memoria oral y colectiva sobre su persona, porque mientras sigan mencionando su nombre, nunca morirá, y no morirá, porque Heraldo, es patrimonio del pueblo!!! Marta R. Hondere - 2020 Agradecimientos a Dardo Hernández, Héctor Pérez y el crédito de las fotos vaya a quién corresponda.


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