Barrio: / Tema: Politica
Ubicación Histórica, Año:1928

ENFRENTAMIENTOS DE 1928 EN G.PICO
Los sucesos que enlutaron a Pico en 1928, a raíz de enfrentamientos políticos, tuvieron gran repercusión, no solo en lo que era el Territorio de la Pampa Central, sino en el resto del país, tal como lo menciona el periódico “Bandera Proletaria”, órgano oficial de la Unión Sindical Argentina, en su edición del 25 de febrero de 1928: “Los crímenes cometidos por la Liga Patriótica Argentina en General Pico, han tenido la virtud de provocar la protesta unánime de los trabajadores del país...” La situación social era de crisis, agobiado por la desocupación y los continuos conflic-tos, transcurrirá la etapa de 1916 a 1930, en que los radicales ocupan el poder. Las luchas obreras van cobrando inusitada violencia, la llegada al país de los inmi-grantes trae consigo la incorporación de ideas socialistas y anarquistas, que se difun-dirán rápidamente entre los trabajadores urbanos y rurales. En enero de 1919, en Buenos Aires, un conflicto gremial protagonizado por los obreros de la fundición “Vasena”, es reprimida por la policía, con la colaboración de la “Liga Patriótica Argentina”. Como saldo de la tremenda represión, según datos oficiales hubo 800 muertos y más de 7.000 heridos. También, en 1919, es detenido y confinado en Santa Rosa, acusado de infractor a la Ley 7.029 de Defensa Social, don Luis Denegri, quien fuera el primer presidente de la “Liga Agraria”, y defensor de los colonos explotados. En 1922, en los fríos campos de la Patagonia, los jinetes del 10º de Caballería recorren los latifundios fusilando peones en huelga. Los acompañaban fervorosos militantes de la “Liga Patriótica Argentina”. Aquí, en General Pico, disputaban las elecciones por aquellos años, tres partidos polí-ticos: Radicales, Conservadores y Socialistas, quienes confrontaban en las urnas y en algún que otro hecho violento. Tal es así que en 1924, es tiroteado el periódico clandestino “Pampa Libre”, órgano di-fusor de las ideas anarquistas. En ese mismo año es incendiado el diario “La Autonomía”, de Santa Rosa, lo que desató un escándalo que terminó por remover al jefe de policía y al gobernador del te-rritorio. Son recurrentes en los diarios de la época las menciones de desórdenes y disputas, que generalmente se dirimían de manera violenta. En esos años presidía el Municipio piquense el socialista Francisco Martín Burugorri, como secretarios se desempeñaban Francisco Lugano y Antonio Feito. Integraban el Concejo Deliberante, los socialistas Luparía, Alvarez y Roma y el radical, Dr. Maggiorot-ti. Los ingredientes para ésta historia estaban dados: la intolerancia política, germen de la violencia y el desprecio por las ideas, otorgan el contexto donde se desarrollarían los graves sucesos que tendrían lugar en General Pico. En 1927 se funda en nuestra ciudad, la “Federación Obrera Local”, que aglutinaba a los trabajadores de la ciudad y el campo, a través de asociaciones como: “Mozos, coci-neros y anexos”, “Empleados y obreros municipales”, “Empleados de Comercio”, “Re-partidores de pan”, “Choferes, mecánicos y afines”, “Obreros panaderos” y “Sociedad de Cocheros”, entre otras. De esa reunión fundacional, se conformó un Consejo Provisorio, el 11 de octubre de 1927, siendo nombrado Secretario general, el municipal Antonio Feito. Como contrapartida, la reacción no se hizo esperar. Se invitó, a través de “La Reforma”, a la reunión que daría forma a la Brigada Local de la “Liga Patriótica Argentina”, para defender los intereses de los comerciantes e indus-triales y resguardar la tranquilidad y el orden público. Dicho encuentro se llevó a cabo el 8 de enero de 1928 en la fideería de los señores Bonavía, Gotelli y Scotto, siendo nombrado presidente, un prestigioso ciudadano, don Angel Bó. Como respuesta inmediata, la “Federación Obrera Local” promovió un boicot que abarcaba a la Fideería Pampa, a la panadería Miguel y al diario “La Reforma”. A causa de dicho boicot, promovido por la Federación Obrera, renuncian en seguidilla los primeros miembros de la Liga local: Juan Santos, Miguel Sosa, Angel Bó, su presidente, Manuel Arias, Antonio Valle, Pedro Brigo (hijo), José González, Joaquín Ferrer, Francisco Ramírez y Diego Maínz. Recurrimos a los Archivos de “La Reforma” y extractamos una de las cartas publicadas por uno de los renunciantes a la Liga. En éste caso la firmada por Manuel Arias y publicada el 17 de enero de 1928. “Sr. Presidente de la Liga Patriótica Argentina/Presente. Muy señor mío: Actuando como es de pública notoriedad en una Agrupa-ción, que no obstante coincidir en el fondo con el espíritu nacionalista de esa entidad, discrepa fundamentalmente en sus formas, me veo en la imprescindible necesidad de renunciar indeclinablemente al cargo, que en el seno de la misma se sirvió designarme esa Honorable Asamblea. Con tal motivo y agradeciendo desde ya el alto honor que se me dispensó, me es grato saludarlo muy atentamente. Manuel Arias. enero 14, 1928.” Mientras tanto, los tipógrafos de “La Reforma” se niegan a componer cualquier noticia que mencione a la Liga Patriótica, por lo que el diario no aparece durante trece días, desde el 30 de enero hasta el 11 de febrero. Testimonio de José Matilla, quien nos contó de que manera “La Reforma” combatió el boicot. “La Reforma” estuvo sin salir en forma normal durante bastante tiempo, y entretanto se editaba un boletín que se hacía en una forma muy curiosa, es decir, se hacía con un saca-pruebas. Los que estábamos identificados, que casi formábamos parte de la casa, con Manuel Ramírez que era el fundador del diario, otro de ellos es Ernesto Robla, pasábamos el cilindro pasando tinta, sobre la forma que se había confeccionado, a la manera de la tipografía primitiva de Güttemberg, hacíamos una página, y después poníamos el papel mojado y con un cepillo sobre las letras imprimíamos. Así imprimíamos 200, 300 ejemplares, de una página sola y salíamos a la calle para combatir el silencio y para decir lo nuestro.” “Intervino en aquel entonces la Liga Patriótica Argentina y nos trajo obreros de Buenos Aires, algunos que después se quedaron definitivamente acá.” En un ejemplar del diario “La Autonomía”, de Santa Rosa, que publicara el 31 de enero de 1928 una carta del director de “La Reforma”, don Manuel Ramírez, éste expresa: “La situación anormal de éste pueblo llega al colmo, constituyéndose los obreros gráficos en censores de la prensa, negándose a componer una noticia relacionada con la reunión que celebrara la Liga Patriótica aquí. Cuatro audaces amparados y azuzados por la Municipalidad socialista se han constituído en soviet, desconociendo los derechos de asociación y prensa. El boicot con toda su extorsión se practica abiertamente y todo lo que no convenga a los intereses de los desorbitados está anulado virtual-mente. La reacción del comercio e industria está ardiendo, siendo inminente se produzcan choques sangrientos si las autoridades no intervienen decididamente en defensa del cumplimiento de las leyes. Manuel Ramírez, director. “La Reforma”. Así, la tensión va en aumento entre los sectores en conflicto, y el jefe de policía del territorio, como prevención a acciones violentas, ordena al inspector de policía de la zona norte, una reconcentración del personal de las comisarías y destacamentos limítrofes a General Pico. Simultáneamente, la gobernación del territorio recibe refuerzos de personal y de partidas para gastos, con un Decreto que detalla el presupuesto anual para la Gendarmería volante, por un total de 209.080 $ m/n. (Archivo “La Reforma”, 20 de enero de 1928). Así se van sucediendo los hechos, los que van a cobrar inusitada gravedad con el correr de los días. Así llegamos, con el boicot implementado por la Federación Obrera Local, miembros de la Liga Patriótica Argentina arribados a Pico, y una tensión elevada en el ambiente, al 4 de febrero de 1928, día en que se van a producir los hechos de violencia que termina-rían trágicamente. En una conferencia de la “Federación Obrera Local”, llevada a cabo ese día, con el fin de reafirmar el boicot, disertaron los inspectores municipales Tomás I. Zucconi, de Ge-neral Pico y Balbuena, que provenía de Capital Federal. Durante el discurso de éste último, y al lanzar una acusación a los radicales, reaccionó el Dr. Cigorraga, produciéndose un entrevero donde se repartieron un buen número de trompadas, tiros y bastonazos entre el público presente. Resultó herido de bala el maestro Miguel de Fougeres, y con secuelas menores los hermanos Cigorraga. Luego de la intervención policial, todo quedó en calma. En la edición del sábado 11 de febrero de aquel año, del diario “La Capital” de Santa Rosa, reproducimos de la sección policiales: “Ha sido puesto en libertad Eustaquio Fernández, que se hallaba detenido en indagación de las lesiones que fuera inferida al educacionista Miguel de Fougere.” Y también en el mismo ejemplar, General Pico seguía siendo noticia en términos de violencia: “Fue detenido José Rosene en circunstancia que pretendía incendiar el ho-tel de propiedad de Rafael Ramis”. En la noche del domingo 12 de febrero de 1928, en el Prado Español, cuando se rea-lizaban las populares Romerías, con una asistencia de más de 2.000 personas, ocurrió un nuevo enfrentamiento, ésta vez de mayor gravedad. Según la crónica del diario “La Autonomía”, fue en esas fiestas cuando los anarquistas Juan Nield y Cayetano Bisosero, procedentes de Winifreda, Jesús Villarías, adminis-trador del “Pampa Libre” y José Montano, se cruzaron con José Mapelli, Arturo Delfino y Oscar Cigorraga, de la Liga Patriótica Argentina. En la noche del Prado se encontraban viendo bailar Mapelli y Cigorraga, siendo provo-cados por el estibador Nield, iniciándose el incidente a golpes de puño, Mapelli desen-fundó un revolver, pero fue tomado de la mano por un agente de policía, en el forcejeo, el anarquista Bisosero le aplicó a Mapelli dos puñaladas. Enseguida, Arturo Delfino, amigo y compañero de Mapelli, hizo fuego hiriendo de muerte a Bisosero, pero uno de los disparos hirió a un menor que se encontraba en las proximidades. Después del desbande y el pánico, intervino la policía, que detuvo a Nield y a Delfino, y fueron trasladados los heridos al Hospital. Al fallecer Mapelli, se produjo otro nuevo hecho, cuando Oscar Cigorraga dio muerte de varios disparos al regador municipal Marcos Zapata. Cigorraga fue detenido inme-diatamente. Recurrimos a la evocación de Domingo Pelizzari, quien nos dijo: “Había una tirantez siempre política entre radicales y socialistas, había ese sistema especie de caudillaje y machismo, y los problemas los soluciona-ban a cuchillo o a tiros... Así que habiendo tenido problemas, una noche de baile, no recuerdo si en el Prado Italiano o Español, se hacía la “vuelta del perro” alrededor del pal-co, se armó una trifulca y a un tal Mapelli le dieron una puñalada que le per-foró el hígado... A ese Mapelli lo llevaron herido al Hospital “Centeno” (de la calle 10 entre 1 y 3), y en ese Hospital, estaba en ese tiempo el hermano del Dr. Cigorraga, Raúl, que era medio peligroso, de pocas pulgas, pocas palabras, y aseguró ante el herido, en la cama, que ante el primer socialista que encontrara en la calle lo iba a hacer sonar... Y así fue, encontró ahí en la calle 13, al camionero regador, en un Ford-T, con un tanquecito que regaba un poco las calles, ahí da la casualidad que lo encontró a Zapata, y como era socialista y fue el primero que encontró, ahí nomás le sacudió y lo liquidó...” El diario “La Capital” de Santa Rosa se hacía eco nuevamente, en su edición del miér-coles 15 de febrero: “Oscar Cigorraga dió muerte de tres tiros de revólver a Marcos Zapata”. Testimonio de José Matilla: “...en una Romería Española, acá en el Prado Español, en calle 20... durante la Romería se encontraron dos grupos, uno que respondía a esa tendencia nacionalista que estaba en contra del movimiento de origen izquierdista, y el otro, el sindical. Entonces, lo agredieron a un muchacho Delfino, que andaba en compañía de otros amigos y Mapelli, y mataron a los dos, en el Prado Español, mata-ron a los dos, es decir, uno no murió enseguida, que fue Mapelli, hubo heri-dos también entre los otros, en plena romería española, en pleno baile...” Y cuando, al día siguiente a la tarde, falleció en brazos de un amigo llamado Oscar Cigorraga, falleció Mapelli, éste señor Oscar Cigorraga (le provocó gran congoja, gran reacción, mucha violencia), dijo que al salir mataría al primer socialista que encontrara. Lamentablemente le tocó a un señor que andaba cumpliendo sus tareas de obrero regador, que era el señor Marcos Zapata...” El 17 de marzo, la Municipalidad resuelve abonar un mes de sueldo a la viuda de Za-pata, y el 22 de ese mes, es liberado Arturo Delfino, el asesino del obrero Bisosero. Ante la magnitud de los hechos, que conmovieron al país, se hizo presente el Juez del Crimen, Dr. Rafael Ruzo, con el fin de instruir el sumario correspondiente. Con igual motivo, y ante la prevención de nuevos hechos, llegaron el gobernador interino, ing.Luis Eraña, y el jefe de policía, Sr. Pedro Basualdo. Se hizo eco de los sucesos, el diario “La Prensa” de Buenos Aires, de cuya editorial extractamos algunos pasajes : “No puede ser una novedad para nadie lo que ocurre en La Pampa, donde desde hace tiempo se ha planteado una situación de beligerancia entre ciu-dadanos afiliados a la Liga Patriótica y pequeños grupos de propagandistas de las ideas ácratas que pretenden hacer prosélitos entre los trabajadores del campo. Por eso resulta injustificable que haya podido llegarse a los extremos de la lucha armada entre esos elementos, con el resultado que registra nuestra crónica de ayer al ocuparse de los sucesos de General Pico.” De a poco, y ante la presencia policial, se impuso una tensa calma. Desde Capital Federal arriba el mayor Jacinto Mercado, miembro de la Junta Central de la LPA, que presidía Manuel Carlés, para reorganizar la Brigada Local. Asume como presidente el Dr. Anselmo Palau, completándose la Comisión, con encumbrados veci-nos del medio, entre ellos, el Dr. Félix Maggiorotti (Vice-presidente 1º) José María Cal-deraro (Vice 2º), Florencio Víctor Castro (tesorero), N. Hocsprung (pro-tesorero), F. Re-bagliatti (secretario general) y A. Dhoyenart (secretario de actas). En su brillante conferencia, al decir de los diarios de la época, en el Club Social, en febrero de 1928 decía el Dr.Palau, refiriéndose a los obreros: “...son elementos antisociales que no sirven ahora ni servirán entonces, hay que educarlos si son ignorantes, recluirlos si son enfermos o ponerlos en condiciones de que no molesten si son malvados.” “Y sabemos, señores que para prometer todo ésto es necesario estar dispuestos a cualquier sa-crificio.” Después de un corto período de aparente calma, en junio de 1928, se vuelven a pro-ducir enfrentamientos entre radicales y socialistas, después de una sesión del Concejo Municipal, ésta vez, por fortuna, sin dejar víctimas. La policía local, reforzada con la de Trenel, puso fin a la situación. Después, el tiempo fue calmando los ánimos, y los dueños de los privilegios consoli-dando sus dominios. Hay una frase popular de esos años, que nos refiriera don Juan “Chilo” Ricci, que re-sume con gran ingenio los personajes políticos que descollaban en nuestra ciudad. Dice que cuando a alguien le preguntaban como andaba, la respuesta era : “...Y aquí “Lubetkin”, “Palau”...fumando un “Cigorraga”... Se aproximaba “La hora de la espada”, al decir de Leopoldo Lugones, y ya lo presentía claramente el maestro Edmundo Rosales, quien en una conferencia en el biógrafo “La Primavera” de Metileo, decía el 12 de agosto de 1928: “en ésta hora de crisis se vislumbra una dictadura de funestas consecuen-cias”. No se equivocaba para nada. Dos años después, el Gral. José Félix URIBURU inaugu-ra el ciclo de los golpes militares en la Argentina, derrocando el 6 de setiembre de 1930, al presidente constitucional Hipólito YRIGOYEN. De todas maneras, aunque el anarquismo haya sido controlado, en el territorio de la Pampa Central, tuvo gran difusión durante algunos años, a través de periódicos como “Pampa Libre” y generalmente asociado a la imagen del bandido rural, que reivindica-ba la condición de las clases bajas en sus andanzas por la zona, como lo fue Juan Bautista Bairoletto. Si bien no hay casi nada escrito sobre estos graves episodios que se dieron en Gene-ral Pico, todavía perdura en la memoria de muchos que todavía viven, y a quienes agradezco infinitamente sus testimonios. Arq. Ruben Wiggenhauser REFERENCIAS DE FOTOS: 1- Movilización popular 19 y 24 (1910) 2- Preparativos para Corso 1921 3- Romerías españolas 4- Viejo Hospital Centeno, calle 10 5- Anselmo J. Palau, presidente de la LPA FUENTES DE CONSULTA: • Selección de textos “Bandera proletaria” (1922-1930)- Compilador: Roberto Reinoso. • Entrevista con don José Matilla el 21/12/89. • Entrevista con Domingo Pelizzari el 30/05/91. • Entrevista con Juan Carlos “Chilo” Ricci el 24/05/91. • Archivo Histórico Provincial, ejemplares del diario “La Autonomía”. (1927-1928) • Diario “La Reforma”.



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