Barrio: Centro / Tema: Cartografia
Ubicación Histórica, Año:1945
1945 Y OTRO PASEO POR LA CALLE 20
RECORRIENDO LA CALLE 20, EN LA DÉCADA DE 1940 El invitado ahora es el señor: Carlos Rodolfo Cabral En esto de recuperar historias, entrevistamos a muchos habitantes que llevan décadas viviendo en General Pico y con ellos fueron quedando historias y lugares que el tiempo corrigió. Lugares que fueron cambiando por la simple razón que da el movimiento de la gente para superarse; o bien, por los nuevos asentamientos que como es lógico, vienen con otras ideas, aunque siempre de progreso. Si comparamos el informe de cuando Pico tenía solamente 10 años (1915), nos encontraremos con una infinidad de cambios después que el señor Carlos “Coco” Cabral, un vecino nacido en General Pico por el año 1935, nos contara su personal historia. Cabral es parte de una familia que vivió por muchos años en la calle 17 entre 14 y 16. Padre, madre y hermanos, gente de trabajo. Entre todos arrimaron lo suficiente como para vivir dignamente. Y eso fue cuando los muchachos, con apenas 9/10 años ya estaban cumpliendo con algo para arrimar, al menos, lo que cada uno consumía. Por tal motivo nos puede informar cómodamente como fue aquel Pico de los años 40’, para acá. Y lo cuenta de esta manera: >>“Desde pibe estuve en la calle, para poder ayudar a la economía del hogar. Los primeros pasos, como los de tantos, fue el oficio de lustrabotas y luego repartiendo el diario “Zona Norte”, hasta que ingreso en la Panadería del señor Alejandro Boles, que estaba ubicada en la esquina de 18 y 17, (café Roma en la actualidad). Allí trabajaba el señor Sabaté* como maestro de pala y Tomás Santiago, quien luego se dedicara al oficio de armero y reparar artefactos del hogar. Urbano Lara era el masitero y en lo que se llamaba “rasca latas”, estaban Vargas, Cabral y “Poroto” Burgos. Entre los tres se producía continuamente la pelea por quien quedaba exento de la tarea, quien ganaba se libraba; creo que desde allí comenzó mi amor por el boxeo y muchos son los que recuerdan peleas justamente con Burgos, un chico que llegó a tener un cuerpo ideal para su categoría. Esta familia emigró y no tengo noticias que haya continuado con el boxeo. Recuerdo que el reparto se hacía en carro. Directamente a la clientela y al menudeo, por las casas donde pasaba don Domingo Arnoletto con ese carro. Al poco tiempo, consigo otro trabajo mejor remunerado aunque bastante más sucio, en un taller mecánico que estaba en la calle 20 número 620, propiedad de Orfilio Forte, que se mantiene en el rubro por varios años, hasta que en 1947 el lugar es transformado por un taller de costura de la firma “VAL-FOR” (Valentini y Forte), poniendo a trabajar en el lugar 10 máquinas de coser, una de ojalar, una de Atracar y otra para sofilar. Para que esto funcionara correctamente, fue contratado un señor de Pergamino de nombre Cohen, especialista en corte, quien luego de algunos meses de asesoramiento regresó a sus pagos. El personal contratado era íntegramente femenino y aún las recuerdo: Señorita Barral, señora de Chirino, hermanas Speranza, señora de Garavaglia, Bernal, Torres, Pereira Pasteur y la encargada era la señora de Alanis. Este taller luego pasa a otras manos y se convierte en una gran Tienda a manos de los señores José y Felipe Petrelli. Junto a estos cambios nuestro amigo pasa a formar parte del equipo de Agencia Chevrolet y estamos hablando ya de la década de 1950, años muy difíciles a raíz de la falta de lluvias que hace flaquear la producción, motor de esta zona. Por tal motivo y a raíz de disposiciones del gobierno nacional, se permite la entrada de coches al sur del paralelo 38 y hasta allá deben viajar para poder tener unidades para la venta. Afortunadamente si bien es cierto cada año de seca duele mucho, no duró demasiado y al cabo de un par de años las lluvias regresan y la economía lugareña se levanta. Eso, más la producción automotriz que se hace sentir sobre el final de dicha década, acompañada con la producción de autopartes, el rubro automotores comienza otra etapa que se acrecienta con la llegada de otras marcas que compiten de alguna manera con Ford y Chevrolet, las marcas dominantes. Pero no todo dura una eternidad, aunque por suerte General Pico contó siempre con muchas defensas laborales. Cuando la General Motors levanta su “concesión” en el territorio Argentino, indudablemente todo lo relacionado a la marca decae y poco a poco muchas familias ligadas desde años a Belfiore, Charette y Cía. quedan fuera del circuito. La lista es importante, desde el personal contable hasta la gente dedicada a las tareas de limpieza, podemos hacer una lista; Emilio Giri, Alberto Ardoino, Norberto Azulabarrera, Elsa Bousquet, Ricardo Dopico, Cesáreo Castaño, Francisco Don, Miguel Hernández, Ricardo Martínez, Albina Bongianino, Edgard Belfiore, Santiago Zenarola, “Chupita” Cortes, Francisco Castaño, Jorge Villegas, José Melado, Omar Cabral, Eduardo Belfiore, Lenis López, José Fuerte, Ramón Faruelo, José Mayor, Clemente Contreras, Alfredo Lambert, Federico Kloster, Amalio Llopis, Carlos Cabral, Carlos Tellería, Joaquín Pinto, Oscar Lujan, Abel San Martín, Juan y José Aragones, Jacinto Peri, Rogelio Mata, Ruben Gómez, Manuel Moreno, Antonio Lema, Benigno Suarez, Francisco Privitera, Prudencio Corniglioni, Sánchez, Hnos. Delacoste, Emilio Gómez (Figurita), Emilio González. Como puede verse, son muchos ya que la agencia era de importancia, enclavada en el centro del país, además durante ese tiempo, en que hubo competencias de Turismo de Carretera, era centro obligado de los coches de la marca, llegando las más grandes figuras de entonces. Con seguridad estará faltando alguno, y todos, o casi todos, inician su actividad como cuentapropistas y otros logran nuevas ofertas de trabajo, como es mi caso, buscado por una firma que se dedica a trabajos viales y necesitan quien controle repuestos y mantenga el Parque de Máquinas y Automotores. La empresa es “Ripiera del Valle”, en la cual mee mantengo por unos veinticinco años, hasta que fuerzas ajenas al trabajo, deben cerrar sus puertas dejando fuera a más de cuatrocientas personas ligadas al trabajo de mantenimiento de calles o asfaltado de rutas.<< =Cabral recorre parte de la calle 20= Hasta aquí el recuerdo de este amigo que invitamos para que nos recuerde, no su vida, sino que con su relato podamos revivir hechos que tienen que ver con la historia del pueblo, que en definitiva es lo que deseamos conocer. “Coco” Cabral pasó un alto porcentaje de su vida en el centro comercial de General Pico y por tal motivo le pedimos un relato de todo y de ahí vamos a rescatar la calle 20, la calle Belgrano, desde la 19 hasta la 9, cinco cuadras muy importantes que tuvieron y siguen teniendo mucha importancia en el movimiento comercial. Recuerda que siendo apenas un muchacho y para ser más exacto, en la mitad de la década del cuarenta, esa parte del pueblo la puede recordar con mucha certeza: Y se ubica en el Buzón que estaba en la esquina de la 19, en la vereda impar, (lamentablemente fue sacado para remodelar, sin volverlo a su lugar), donde estaba el negocio del señor “Cacho” Capel. Desde allí comienza a bajar y nos cuenta, “Sigue La Farmacia Suarez, el domicilio de Genaro Rivera,, sastrería “El Círculo de la Moda” de Zaninovich, Pensión Mazzara donde también se podían consumir ricos Ravioles y otras pastas, luego la Zapatería de Fernández y el resto lo ocupaba íntegramente la Gran Tienda Casa Galli. Cruzamos la calle 17 y nos encontramos en la vereda del Bar Fernández, luego Casa Hilda, Sastrería Valentini, casa de familia del doctor Mauricio Knovel, Farmacia Fontana, Joyería Lorenzo, kiosco de Máximo Santos, Luis María Vásquez, Pedro Verna, Casa Montes, El “Tic-Tac” relojería, “Bar Pampa” de don Portillo, y luego la Tienda Casa Molinari, ocupando el resto hasta la esquina de calle 15. Cruzamos y nos situamos frente a la farmacia Suarez, de don Ramón Suarez, viene a continuación las instalaciones que ocupaba el Banco Español, Armería La Vega, “Alaska” tejidos, domicilio del señor Costantino, La Reforma, Kiosco Santángelo, Sastrería Fuentes y “La vieja Esquina” de don Tomas de León. La esquina del Banco aún no estaba edificada y seguía la Academia Deballi, Zudika, otro baldío, actualmente playa de estacionamiento del supermercado De León, Club Social; luego funcionaría el Canal de Televisión, sigue el negocio de don Santiago y el domicilio de la Flia. Dalmasso, también fue de Fratini y la esquina de don Benito Outerial Tenorio, luego de la familia Montanaro. Pasamos a la vereda de enfrente; Estación de Servicio de Bastard y luego termina estando en ella don Amado Guerra y sus hijos, hasta que pasa a ser lo que es ahora, seguía el domicilio donde vivió el señor Ronald Salles y luego don Miguel Moreno Adrover, a continuación familias Forte, después Tobal, don Ceferino Cadenas y la esquina donde estaba y sigue estando la Panadería tradicional que la recordamos como Panadería Cadenas o Panadería Pérez. Curiosamente terminamos este recorrido con otro Buzón en esa esquina. Regresamos por la vereda impar, otra vez desde la calle 19. En la esquina se encontraba la Agencia Chevrolet y luego edificación perteneciente al señor Fons, donde tenía su casa de familia y la Escribanía. Seguía Recaredo Rodríguez, Tienda La Lucha y completaba la esquina el Gran Hotel Pico. Al cruzar la calle 17, nos encontramos en la vereda de Muebles Valentini, Casa Ollo Hermanos (algo más adelante supo estar la Biblioteca Estrada), seguía el Juzgado Penal, Tienda “La Fama” de Bassi y Lugano, Prudencio Cid, Víctor Bravo, Segurado Hermanos, “Pastas Carlitos”, Casa Fileppo y Corgnatti y finalmente los “Mil y un artículo” de don Luis Giacobbe. Al continuar nos encontramos con la Agencia Ford, Mueblería Guz (luego Luis Carrión), Fotos Filippini, Audisio Hermanos, y la Escuela de Artes de Oficio que en esos años pasa a su nuevo edificio, llegando entonces don Julio Ambroggeti,. Peluquería Borthiry, “El Salón Azul”, la Tienda de Petrelli y arriba vive la familia Forte, Estación de Servicio de Patrilla y Ussino, Larrandaburu Hnos., Casa Mailand, y ya enfrente nos situamos en la Tienda Di Nardo, actualmente “Supermercados De León”, Sanitarios Priante, Familia Hotz, Antonio Costantino y Escribanía Sassón. Al pasar la calle 11 nos encontramos con la gomería de Peppino, aquel hombre que también integró conjunto musicales con su acordeón, Familia Delestal, Familia Iglesias, domicilio del señor César Gómez y carnicería Benito Hermanos. Sin lugar a dudas, este recuerdo de la calle 20, traerá otros recuerdos, porque se trata del año 1945, cuando todavía se mantenían terrenos baldíos y “la piqueta” estaba a la orden para modificar todo de un año a otro. Y como los recuerdos se apilan para llegar a la punta del lápiz de “Coco” Cabral, no puede dejarnos de escribir que al mismo tiempo, la Carnicería de los Hermanos Benito, se encontraban otros dedicados al negocio de la carne como Alonzo Carracedo en la calle 13 entre avenida y 18, “Gallo” en 17 al 700, Félix Torrado en 22 y 23 y una muy concurrida que era la montada por la Municipalidad, en la calle 16, en un edificio que estaba donde hoy encontramos una fuente de agua. Además, enfrente donde se encuentran diversas oficinas, se había montado el mercado Municipal. De esta manera, concluimos con el informe-recuerdo del señor Carlos Rodolfo Cabral, quien brindó todo cuanto podía recordar de una época de nuestro pueblo, para poder armar nuestro pasado de la mejor manera posible. Tenemos que tener en cuenta, al menos yo la tengo, que el centro comercial de Pico, el que actualmente forma el llamado “Micro Centro”, se cambia años tras años desde el mismo momento en que se construye el primer edificio. Lamentablemente aquellas construcciones que fueron levantadas en el primer cuarto de siglo de General Pico, han sido demolidas e incluso en algunos casos, hasta más de una vez, ocasionando errores de ubicación, poniendo en algunas oportunidades los edificios diez metros más allá o diez metros más acá, pero lo fundamental es que así, un poquito cada uno, vamos arrimando nuestras historias para que General Pico pueda seguir teniendo memoria. Un profundo agradecimiento a Carlos Rodolfo Cabral. Uno más para Alicia Forte que nos ayudó, y mucho, en algunos “baches”. héctor Pérez farías general pico – Agosto de 2015

Ubicación Histórica, Año:1945
1945 Y OTRO PASEO POR LA CALLE 20
RECORRIENDO LA CALLE 20, EN LA DÉCADA DE 1940 El invitado ahora es el señor: Carlos Rodolfo Cabral En esto de recuperar historias, entrevistamos a muchos habitantes que llevan décadas viviendo en General Pico y con ellos fueron quedando historias y lugares que el tiempo corrigió. Lugares que fueron cambiando por la simple razón que da el movimiento de la gente para superarse; o bien, por los nuevos asentamientos que como es lógico, vienen con otras ideas, aunque siempre de progreso. Si comparamos el informe de cuando Pico tenía solamente 10 años (1915), nos encontraremos con una infinidad de cambios después que el señor Carlos “Coco” Cabral, un vecino nacido en General Pico por el año 1935, nos contara su personal historia. Cabral es parte de una familia que vivió por muchos años en la calle 17 entre 14 y 16. Padre, madre y hermanos, gente de trabajo. Entre todos arrimaron lo suficiente como para vivir dignamente. Y eso fue cuando los muchachos, con apenas 9/10 años ya estaban cumpliendo con algo para arrimar, al menos, lo que cada uno consumía. Por tal motivo nos puede informar cómodamente como fue aquel Pico de los años 40’, para acá. Y lo cuenta de esta manera: >>“Desde pibe estuve en la calle, para poder ayudar a la economía del hogar. Los primeros pasos, como los de tantos, fue el oficio de lustrabotas y luego repartiendo el diario “Zona Norte”, hasta que ingreso en la Panadería del señor Alejandro Boles, que estaba ubicada en la esquina de 18 y 17, (café Roma en la actualidad). Allí trabajaba el señor Sabaté* como maestro de pala y Tomás Santiago, quien luego se dedicara al oficio de armero y reparar artefactos del hogar. Urbano Lara era el masitero y en lo que se llamaba “rasca latas”, estaban Vargas, Cabral y “Poroto” Burgos. Entre los tres se producía continuamente la pelea por quien quedaba exento de la tarea, quien ganaba se libraba; creo que desde allí comenzó mi amor por el boxeo y muchos son los que recuerdan peleas justamente con Burgos, un chico que llegó a tener un cuerpo ideal para su categoría. Esta familia emigró y no tengo noticias que haya continuado con el boxeo. Recuerdo que el reparto se hacía en carro. Directamente a la clientela y al menudeo, por las casas donde pasaba don Domingo Arnoletto con ese carro. Al poco tiempo, consigo otro trabajo mejor remunerado aunque bastante más sucio, en un taller mecánico que estaba en la calle 20 número 620, propiedad de Orfilio Forte, que se mantiene en el rubro por varios años, hasta que en 1947 el lugar es transformado por un taller de costura de la firma “VAL-FOR” (Valentini y Forte), poniendo a trabajar en el lugar 10 máquinas de coser, una de ojalar, una de Atracar y otra para sofilar. Para que esto funcionara correctamente, fue contratado un señor de Pergamino de nombre Cohen, especialista en corte, quien luego de algunos meses de asesoramiento regresó a sus pagos. El personal contratado era íntegramente femenino y aún las recuerdo: Señorita Barral, señora de Chirino, hermanas Speranza, señora de Garavaglia, Bernal, Torres, Pereira Pasteur y la encargada era la señora de Alanis. Este taller luego pasa a otras manos y se convierte en una gran Tienda a manos de los señores José y Felipe Petrelli. Junto a estos cambios nuestro amigo pasa a formar parte del equipo de Agencia Chevrolet y estamos hablando ya de la década de 1950, años muy difíciles a raíz de la falta de lluvias que hace flaquear la producción, motor de esta zona. Por tal motivo y a raíz de disposiciones del gobierno nacional, se permite la entrada de coches al sur del paralelo 38 y hasta allá deben viajar para poder tener unidades para la venta. Afortunadamente si bien es cierto cada año de seca duele mucho, no duró demasiado y al cabo de un par de años las lluvias regresan y la economía lugareña se levanta. Eso, más la producción automotriz que se hace sentir sobre el final de dicha década, acompañada con la producción de autopartes, el rubro automotores comienza otra etapa que se acrecienta con la llegada de otras marcas que compiten de alguna manera con Ford y Chevrolet, las marcas dominantes. Pero no todo dura una eternidad, aunque por suerte General Pico contó siempre con muchas defensas laborales. Cuando la General Motors levanta su “concesión” en el territorio Argentino, indudablemente todo lo relacionado a la marca decae y poco a poco muchas familias ligadas desde años a Belfiore, Charette y Cía. quedan fuera del circuito. La lista es importante, desde el personal contable hasta la gente dedicada a las tareas de limpieza, podemos hacer una lista; Emilio Giri, Alberto Ardoino, Norberto Azulabarrera, Elsa Bousquet, Ricardo Dopico, Cesáreo Castaño, Francisco Don, Miguel Hernández, Ricardo Martínez, Albina Bongianino, Edgard Belfiore, Santiago Zenarola, “Chupita” Cortes, Francisco Castaño, Jorge Villegas, José Melado, Omar Cabral, Eduardo Belfiore, Lenis López, José Fuerte, Ramón Faruelo, José Mayor, Clemente Contreras, Alfredo Lambert, Federico Kloster, Amalio Llopis, Carlos Cabral, Carlos Tellería, Joaquín Pinto, Oscar Lujan, Abel San Martín, Juan y José Aragones, Jacinto Peri, Rogelio Mata, Ruben Gómez, Manuel Moreno, Antonio Lema, Benigno Suarez, Francisco Privitera, Prudencio Corniglioni, Sánchez, Hnos. Delacoste, Emilio Gómez (Figurita), Emilio González. Como puede verse, son muchos ya que la agencia era de importancia, enclavada en el centro del país, además durante ese tiempo, en que hubo competencias de Turismo de Carretera, era centro obligado de los coches de la marca, llegando las más grandes figuras de entonces. Con seguridad estará faltando alguno, y todos, o casi todos, inician su actividad como cuentapropistas y otros logran nuevas ofertas de trabajo, como es mi caso, buscado por una firma que se dedica a trabajos viales y necesitan quien controle repuestos y mantenga el Parque de Máquinas y Automotores. La empresa es “Ripiera del Valle”, en la cual mee mantengo por unos veinticinco años, hasta que fuerzas ajenas al trabajo, deben cerrar sus puertas dejando fuera a más de cuatrocientas personas ligadas al trabajo de mantenimiento de calles o asfaltado de rutas.<< =Cabral recorre parte de la calle 20= Hasta aquí el recuerdo de este amigo que invitamos para que nos recuerde, no su vida, sino que con su relato podamos revivir hechos que tienen que ver con la historia del pueblo, que en definitiva es lo que deseamos conocer. “Coco” Cabral pasó un alto porcentaje de su vida en el centro comercial de General Pico y por tal motivo le pedimos un relato de todo y de ahí vamos a rescatar la calle 20, la calle Belgrano, desde la 19 hasta la 9, cinco cuadras muy importantes que tuvieron y siguen teniendo mucha importancia en el movimiento comercial. Recuerda que siendo apenas un muchacho y para ser más exacto, en la mitad de la década del cuarenta, esa parte del pueblo la puede recordar con mucha certeza: Y se ubica en el Buzón que estaba en la esquina de la 19, en la vereda impar, (lamentablemente fue sacado para remodelar, sin volverlo a su lugar), donde estaba el negocio del señor “Cacho” Capel. Desde allí comienza a bajar y nos cuenta, “Sigue La Farmacia Suarez, el domicilio de Genaro Rivera,, sastrería “El Círculo de la Moda” de Zaninovich, Pensión Mazzara donde también se podían consumir ricos Ravioles y otras pastas, luego la Zapatería de Fernández y el resto lo ocupaba íntegramente la Gran Tienda Casa Galli. Cruzamos la calle 17 y nos encontramos en la vereda del Bar Fernández, luego Casa Hilda, Sastrería Valentini, casa de familia del doctor Mauricio Knovel, Farmacia Fontana, Joyería Lorenzo, kiosco de Máximo Santos, Luis María Vásquez, Pedro Verna, Casa Montes, El “Tic-Tac” relojería, “Bar Pampa” de don Portillo, y luego la Tienda Casa Molinari, ocupando el resto hasta la esquina de calle 15. Cruzamos y nos situamos frente a la farmacia Suarez, de don Ramón Suarez, viene a continuación las instalaciones que ocupaba el Banco Español, Armería La Vega, “Alaska” tejidos, domicilio del señor Costantino, La Reforma, Kiosco Santángelo, Sastrería Fuentes y “La vieja Esquina” de don Tomas de León. La esquina del Banco aún no estaba edificada y seguía la Academia Deballi, Zudika, otro baldío, actualmente playa de estacionamiento del supermercado De León, Club Social; luego funcionaría el Canal de Televisión, sigue el negocio de don Santiago y el domicilio de la Flia. Dalmasso, también fue de Fratini y la esquina de don Benito Outerial Tenorio, luego de la familia Montanaro. Pasamos a la vereda de enfrente; Estación de Servicio de Bastard y luego termina estando en ella don Amado Guerra y sus hijos, hasta que pasa a ser lo que es ahora, seguía el domicilio donde vivió el señor Ronald Salles y luego don Miguel Moreno Adrover, a continuación familias Forte, después Tobal, don Ceferino Cadenas y la esquina donde estaba y sigue estando la Panadería tradicional que la recordamos como Panadería Cadenas o Panadería Pérez. Curiosamente terminamos este recorrido con otro Buzón en esa esquina. Regresamos por la vereda impar, otra vez desde la calle 19. En la esquina se encontraba la Agencia Chevrolet y luego edificación perteneciente al señor Fons, donde tenía su casa de familia y la Escribanía. Seguía Recaredo Rodríguez, Tienda La Lucha y completaba la esquina el Gran Hotel Pico. Al cruzar la calle 17, nos encontramos en la vereda de Muebles Valentini, Casa Ollo Hermanos (algo más adelante supo estar la Biblioteca Estrada), seguía el Juzgado Penal, Tienda “La Fama” de Bassi y Lugano, Prudencio Cid, Víctor Bravo, Segurado Hermanos, “Pastas Carlitos”, Casa Fileppo y Corgnatti y finalmente los “Mil y un artículo” de don Luis Giacobbe. Al continuar nos encontramos con la Agencia Ford, Mueblería Guz (luego Luis Carrión), Fotos Filippini, Audisio Hermanos, y la Escuela de Artes de Oficio que en esos años pasa a su nuevo edificio, llegando entonces don Julio Ambroggeti,. Peluquería Borthiry, “El Salón Azul”, la Tienda de Petrelli y arriba vive la familia Forte, Estación de Servicio de Patrilla y Ussino, Larrandaburu Hnos., Casa Mailand, y ya enfrente nos situamos en la Tienda Di Nardo, actualmente “Supermercados De León”, Sanitarios Priante, Familia Hotz, Antonio Costantino y Escribanía Sassón. Al pasar la calle 11 nos encontramos con la gomería de Peppino, aquel hombre que también integró conjunto musicales con su acordeón, Familia Delestal, Familia Iglesias, domicilio del señor César Gómez y carnicería Benito Hermanos. Sin lugar a dudas, este recuerdo de la calle 20, traerá otros recuerdos, porque se trata del año 1945, cuando todavía se mantenían terrenos baldíos y “la piqueta” estaba a la orden para modificar todo de un año a otro. Y como los recuerdos se apilan para llegar a la punta del lápiz de “Coco” Cabral, no puede dejarnos de escribir que al mismo tiempo, la Carnicería de los Hermanos Benito, se encontraban otros dedicados al negocio de la carne como Alonzo Carracedo en la calle 13 entre avenida y 18, “Gallo” en 17 al 700, Félix Torrado en 22 y 23 y una muy concurrida que era la montada por la Municipalidad, en la calle 16, en un edificio que estaba donde hoy encontramos una fuente de agua. Además, enfrente donde se encuentran diversas oficinas, se había montado el mercado Municipal. De esta manera, concluimos con el informe-recuerdo del señor Carlos Rodolfo Cabral, quien brindó todo cuanto podía recordar de una época de nuestro pueblo, para poder armar nuestro pasado de la mejor manera posible. Tenemos que tener en cuenta, al menos yo la tengo, que el centro comercial de Pico, el que actualmente forma el llamado “Micro Centro”, se cambia años tras años desde el mismo momento en que se construye el primer edificio. Lamentablemente aquellas construcciones que fueron levantadas en el primer cuarto de siglo de General Pico, han sido demolidas e incluso en algunos casos, hasta más de una vez, ocasionando errores de ubicación, poniendo en algunas oportunidades los edificios diez metros más allá o diez metros más acá, pero lo fundamental es que así, un poquito cada uno, vamos arrimando nuestras historias para que General Pico pueda seguir teniendo memoria. Un profundo agradecimiento a Carlos Rodolfo Cabral. Uno más para Alicia Forte que nos ayudó, y mucho, en algunos “baches”. héctor Pérez farías general pico – Agosto de 2015

